AUDIENCIA DE BARCELONA

Reabierta la investigación por el accidente de tren de Vacarisses

El tribunal destaca que podría existir "déficits" de mantenimiento de la línea ferroviaria

Imagen de archivo del accidente de tren en Vacarisses.

Imagen de archivo del accidente de tren en Vacarisses. / JOAN CORTADELLAS

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La Audiencia de Barcelona ha reabierto las diligencias abiertas por el accidente de tren ocurrido el 20 de noviembre del 2018 en el municipio de Vacarisses, en el que falleció un pasajero y otros 49 resultaron heridos. El tribunal de la Sección 10 sostiene que podrían existir ciertos “déficits de mantenimiento” en la línea férrea que une Cerdanyola con Manresa. Por un lado, en cuanto a “la definición” de los planes de inspección y conservación, que no tenían previsto la “insuficiencia” de control de los riesgos de la caída de un muro, y, por otro, “los defectos” apuntados en un informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios del Ministerio de Fomento y que señala que el descarrilamiento del convoy se produjo por “fallo de la infraestructura”, así como por el desbordamiento de la rejilla de la cuneta de la carretera C-58 por la lluvia, el colapso del sistema de drenaje y otras circunstancias.

Los magistrados han estimado el recurso presentado por un grupo de afectados, entre ellos la familia del fallecido, y, por lo tanto, devuelve el procedimiento al juzgado de Terrassa para que solicite a Adif el “organigrama completo de la jerarquización de cargos” y sus funciones que han atendido desde el 2018 hasta la actualidad la seguridad y mantenimiento de las vías y su recorrido, "descendiendo" del máximo responsable hasta a los encargados del tramo entre Cerdanyola y Manresa, donde se produjo el siniestro. Asimismo, requiere que se reclama el nombre de los jefes e integrantes del centro de gestión de la red y del puesto de mando, regulación y control.

Déficit de los sistema de control

La resolución recoge que "el déficit de cuidado vendría determinado por un déficit de los sistemas de control establecidos, del que deriva la imposibilidad de detectar un defecto grave de la estructura, que termina por colapsar y derrumbarse sobre la vía, a resultas de la cual se produjo el descarrilamiento del tren". Los jueces destacan que se habría producido déficit de cuidado en cuanto al estado de los disipadores de energía o a la presencia de obstáculos en la cuneta de evacuación del agua. En este caso, "la contribución causal lo sería al facilitar la acumulación de agua en la base de muro". En esa semana del mes de noviembre del 2018 una lluvia torrencial afectó a Catalunya.  El tren descarriló al verse sorprendido por las rocas y la tierra que invadieron la vía. El tribunal recoge las tesis del abogado Ferran Marsol, del despacho de Cristóbal Martell.

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El tribunal recuerda que " las medidas y sistemas de gestión de seguridad en la circulación ferroviaria van dirigidas, precisamente, a evitar situaciones que comprometan la vida e integridad física de viajeros y usuarios" y que las "omisiones" de la norma de cuidado "dieron lugar al derrumbe y presencia de objetos en la vía y generaron el riesgo de colisión y descarrilamiento". Los magistrados introducen el concepto de imprudencia menos grave, diferenciado de la leve. Según su resolución, en la imprudencia menos grave, el acento debe ponerse en la consecuencia por el despliegue de la "omisión de la diligencia que debe exigirse a una persona" y de su deber en su actuación.

El auto incorpora en su fundamento jurídico un riguroso análisis de la documentación recabada, que incluye toda la relativa a las revisiones de aspectos generales del convoy y sobre las puertas del mismo, lo que le lleva a descartar el funcionamiento anormal por su falta de mantenimiento. Y alude al atestado de Mossos d’Esquadra en cuanto refiere al fuerza centrífuga generada en el primer vagón por la salida de la vía y la velocidad que llevaba. Por tanto, este extremo se mantiene y no se modifica.