apunte

Sobredosis de inconsciencia

  • Nunca habrá vacuna para la insensatez de quienes lo desprecian todo

Una enfermera del Hospital Clinic de Barcelona administra la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech a un sanitario en la campaña de vacunación del propio hospital a su personal.

Una enfermera del Hospital Clinic de Barcelona administra la primera dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech a un sanitario en la campaña de vacunación del propio hospital a su personal. / EFE / TONI ALBIR

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La carrera de las vacunas es una maratón recién comenzada. El pistoletazo de salida activa el bramido de una marabunta ansiosa de buenas nuevas, los atletas se abren camino a codazos, a un ritmo furioso aunque contenido, sabedores de que la victoria queda muy lejos y la compartirá la humanidad entera. Avanzan discretos los corredores mientras la propaganda y el márketing confunden al espectador. 

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El éxito se intuye lejano, para cuando los habitantes de todo el planeta estén inmunizados, no solo los del primer piso, superado el año 21. Quién sabe si también el 22. Hay que permanecer atentos a la estrategia de los corredores. Pfizer, Moderna y Oxford son favoritos al podio. Nadie dirá que ninguna de las tres farmacéuticas contempla un fallo visto el alarde realizado en menos de un año (miles de millones invertidos en dar con la vacuna que derrote al covid-19). No son las únicas. La rusa Sputnik V y la china Sinopharm también cuentan.

Ojalá haya dosis para todos y que el recuerdo de esta época en la que un virus lo trastocó todo se difumine en la memoria como sucedió hace 101 años con la gran gripe, de cuya nefasta huella apenas se supo hasta que estalló la crisis del coronavirus. Si se aprende la lección contra la desmemoria quizá pueda confiarse en que las próximas generaciones estarán inmunizadas de enfermedades hoy desconocidas (vendrán nuevos virus que condicionarán la vida en la Tierra). Para lo que no habrá nunca vacuna será para la estupidez de aquella gente que vive convencida que no le alcanzará un covid, la que ha normalizado el parte diario con el número de muertes, la que alimenta la trinchera ideológica, la que desprecia que la crisis sanitaria estallase por el maltrato al planeta, la de los ineptos que malgobiernan, los que cantan a la pandemia a ritmo de Alaska y Dinarama. No habrá dosis para tanta sobredosis de inconsciencia.