Celebración fuera de la ciudad

Escapada rural en fin de año

La ocupación en alojamientos rurales para la última noche de 2020 se sitúa en el 76% en Catalunya, ocho puntos inferior a la del año pasado

Si en los últimos años los usuarios solían ser grupos de amigos, ahora son familias que conforman una o dos burbujas debido a las restricciones

Los propietarios de la casa rural Torre del Codina, en Tàrrega (Urgell), ayer haciendo los preparativos para Fin de Año.

Los propietarios de la casa rural Torre del Codina, en Tàrrega (Urgell), ayer haciendo los preparativos para Fin de Año. / Jordi V. Pou

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Anna Rocasalva
Anna Rocasalva

Periodista.

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Los alojamientos rurales catalanes salvan Fin de Año 'in extremis' e, incluso, con mejores previsiones de las vaticinadas. ¿La clave? Las restricciones de movilidad han fomentado el turismo de proximidad y el descubrimiento del propio territorio, en un momento en que el cliente necesita “el contacto directo con la naturaleza”, explica el jefe de promoción y marketing del Patronat de Turisme de Lleida, Juli Alegre. En general, la ocupación en alojamientos rurales para la última noche de 2020 se sitúa en el 76% en Catalunya, ocho puntos inferior al alcanzado en 2019 cuando el porcentaje fue del 84% en estas mismas fechas, según la web especializada EscapadaRural.com. 

El lunes, el Procicat anunciaba que mantenía las restricciones ya establecidas y decidía no incrementarlas en Nochevieja. Un anuncio que ha aliviado los sectores turísticos rurales y de interior, como el de Lleida, muy vinculado a la nieve, y con unas cuotas que rozan el 90% de la ocupación. No son los únicos. En Tarragona, la presidenta de la Associació de Turisme Rural de l’Alt Camp, Carme Dalmau, ha anunciado que los alojamientos adheridos cierran Fin de Año “con el 100% de las reservas”. 

Sin embargo, para el turismo de costa - ya de por sí en temporada baja -, las restricciones han supuesto la estocada final a una “estación desastrosa”, según el portavoz de la Federació Empresarial d'Hostaleria i Turisme de Tarragona, Xavier Guardià. “Sin Port Aventura y sin el turismo sénior europeo, no hay nada que hacer”, sentencia.

Casas rurales llenas

El lunes, los hosteleros leridanos aguantaban la respiración. Si bien habían tenido un verano “relativamente bueno”, el sector arrastraba pérdidas del 20% por las cancelaciones de Semana Santa. “Al no incrementar las restricciones, se han mantenido las reservas para Fin de Año y, a pesar del aforo limitado, las pistas de esquí están llenas”, comenta Alegre. “Esto nos da esperanza, ya que el turismo significa el 13% de nuestro PIB”, agrega.

El 31 de diciembre, sin embargo, se ha salvado “en el último momento” según coinciden varios propietarios de casas rurales que ha entrevistado este diario. “En Urgell hemos sufrido mucha incertidumbre y volatilidad; mucha demanda y mucha cancelación”, expresa Jaume Ramon, presidente de la Federación de Turismo Rural y Agroturismo de las Terres de Lleida, y propietario de la Torre del Codina, una antigua casa rural del siglo XVII. “Por ejemplo, tenía una reserva de tres hermanos con sus familias que hemos tenido que cancelar porque eran más de dos burbujas”, describe. 

“Nuestras reservas solían estar cerradas en agosto. Este año las he cerrado hoy”, comenta Carme Dalmau, desde el Alt Camp. “Hemos alquilado y desalquilado varias veces en los últimos días”, agrega. 

Diferencias notables

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El cliente también ha cambiado. Si antes los usuarios solían ser grupos de amigos, ahora son familias que conforman una o dos burbujas. “Esto significa que las casas rurales grandes han tenido que limitar el aforo y bajar los precios”, lamenta Dalmau. 

En la misma línea se expresa el portavoz de la Associació de Turisme Rural de les Terres de l'Ebre, Juanjo Bel que, a diferencia de sus compañeros de sector en el norte, en el sur las cosas “se están viviendo peor”, dice. “Fin de Año siempre lo teníamos asegurado. Esta vez solo están aguantando las casas rurales pequeñas”, agrega. Igual opina Laura García, trabajadora de Can Marisch, en Valveralla, Girona. “Tenemos distintas casas que hemos podido llenar porque son para entre cuatro y seis personas”, explica.