VIGILADOS POR SATÉLITES

Así viajará la vacuna por España

  • Pfizer utilizará sistemas mixtos de aviones y camiones para traer los viales
  • Los responsables del operativo prefieren un reparto rápido al riesgo de almacenar
  • Madrid estudia una fórmula público-privada de distribución en los geriátricos; Catalunya, solo pública
Una carga de viales de la vacuna anticovid de Pfizer en Savannah (EEUU).

Una carga de viales de la vacuna anticovid de Pfizer en Savannah (EEUU). / EFE

6
Se lee en minutos
Juan José Fernández

Contenedores de frío extremo con hielo seco, camiones sin distintivo, torres de control vigilando ubicación y temperatura de los contenedores… Gobierno, comunidades y el laboratorio Pfizer aceleran los preparativos del viaje de las vacunas en la antesala de la Navidad. Este lunes 21, la Agencia Europea del Medicamento prevé dar el banderazo de salida, y van trascendiendo detalles del reto de colocar cargamentos equitativamente en el territorio hasta completar 20,8 millones de dosis.

Para la logística de la vacuna de Pfizer en España es determinante el memorial de condiciones técnicas del laboratorio, aunque fuentes de la compañía matizan a EL PERIÓDICO que, en los contactos con el Gobierno, se ha adaptado “al canal y los lugares de vacunación designados”.

Pfizer ha preferido para el caso de España combinar el transporte aéreo, desde Puurs hasta los centros de distribución, y por tierra desde esos puntos hasta los de vacunación, en lo que fuentes del laboratorio califican de “sistema flexible”, capaz de hacer el reparto, si es necesario, “en tres días a nivel mundial”.

Las vacunas llegarán a España en contenedores diseñados por la firma estadounidense. Utilizando hielo seco, esos contenedores pueden almacenar hasta 5.000 viales monodosis de la vacuna a -70 grados, la temperatura requerida.

Las fuentes consultadas de este aparato logístico confirman que una o varias torres de control vigilarán con ayuda de satélite la posición y la temperatura de cada uno de esos contenedores en tiempo real.

En el caso español, estiman las fuentes consultadas, los kits de vacunación no imitarán el formato norteamericano. En Estados Unidos traen una ficha de vacunación impresa en cartón, para que la selle el médico y la guarde el paciente. De momento, ese sistema de registro no se considera conveniente aquí.

Los PdU

Para la entrega de las vacunas en España, Pfizer ha diseñado tres niveles logísticos, que corresponden a tres escalones del proceso. Son los “puntos de uso” -o PdU para la nomenclatura de Pfizer-, los 50 “centros de distribución” previstos y más de 13.000 “lugares de dosificación”.

Estos tres niveles se diseñan para dos oleadas con 21 días de separación, el intervalo que ha de mediar entre las inoculaciones de la primera y la segunda dosis. Cada una de esas oleadas irá incrementando el volumen de las entregas, según fuentes cercanas al proceso, de manera que comenzará una llegada corta y los cargamentos se irán haciendo cada vez más importantes.

Ficha de vacunación que se reparte con la vacuna anticovid en Estados Unidos.

/ US Departament of Defense

Una vez llegado a un centro de distribución o a un PdU, si este tiene congeladores de temperatura ultrabaja los viales podrán mantener su vida útil hasta seis meses. Pero el dispositivo prefiere “repartir rápido, y no almacenar”, explica una de las fuentes del área farmacológica del operativo. O sea, eludir los riesgos del almacenamiento, pese a que la posibilidad de un robo físico de algún cargamento preocupe menos que un probable intento de robo informático.

Si en el PdU no hay esos congeladores, los contenedores térmicos de Pfizer “se pueden utilizar como unidades de almacenamiento temporal”, indican a EL PERIÓDICO en el laboratorio, hasta 30 días si cada cinco días se repone el hielo seco necesario.

En las neveras de 13.000 centros de salud, destino último de los envíos, la vacuna puede aguantar hasta cinco días refrigeradas a entre -2 y -8 grados. O sea, ya salidas de Puurs, las vacunas pueden aguantar un total de 35 días.

La vacuna irá al anciano

Uno de los puntos más delicados del sistema será el reparto de dosis entre la población más vulnerable al covid, los ancianos ingresados en residencias. El reto es hacer llegar los viales a los primeros pacientes de 5,640 geriátricos en toda España, que reúnen un total de 400.000 plazas.

Los directores médicos de la patronal de residencias AESTE, mantienen ahora reuniones de trabajo autonómicas. Cada comunidad estudia su protocolo, aunque bajo un mismo principio general, indica Jesús Cubero, presidente de la patronal: “Que la vacuna vaya al anciano, y no el anciano a la vacuna”.

El gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso implementará un sistema mixto, con la mayoría de vacunaciones de ancianos a cargo del sistema público de salud pero con las residencias privadas más grandes y dotadas de personal sanitario recibiendo sus dosis e inoculando por sus propios medios.

En Catalunya y la Comunitat Valenciana, este trabajo se planea para que lo desempeñe en su totalidad el sistema público.

Aviones de carga

España no solo adquirirá los 20,8 millones de dosis de Pfizer. Con otros laboratorios, como Moderna, tiene comprometida la compra de otros 119 millones de dosis de otras vacunas para las que las necesidades de transporte no son tan especiales.

Esos viales podrán viajar a España en avión, y para ello se preparan Iberia, Air Europa y DHL. Iberia confirma que tiene remozada y preparada su área de Constant Climate en la terminal de carga de Barajas, donde recibe habitualmente productos farmacéuticos que precisan refrigeración.

A causa de la crisis del turismo, y creciendo la demanda de carga mientras disminuía la de viajeros, la compañía ha transformado dos de sus Airbus 330 en cargueros quitándoles los asientos. Air Europa, por su parte, ha confirmado esta semana que realiza también preparativos.

El director de Eurocontrol, Edmond Brenan, avanzó la pasada semana que en el espacio europeo serán necesarios 15.000 vuelos para distribuir la vacuna.

No en todos los casos será necesario transformar los aviones. Antes de la pandemia, productos farmacéuticos viajaban como parte de la carga en la panza de aviones de pasajeros por toda Europa. Durante la primera fase de la pandemia, cuentan en Iberia, la compañía obtuvo autorización para transportar material sanitario incluso en las cabinas de pasajeros, hasta en los asientos cuando fue necesario, con las cajas aseguradas con cintas y redes.

Sigilo

Sanidad, Interior, el CNI y el Mando Conjunto de Ciberespecio de las Fuerzas Armadas llevan días trabajando en el diseño del operativo de seguridad física y digital de los envíos. En el caso de la parte militar, también para la custodia de la vacuna en sus instalaciones y hospitales castrenses.

Fuentes de Interior confirman que la custodia de los cargamentos de vacuna será compartida entre Guardia Civil y Policía, Mossos y Ertzaintza.

El sigilo sigue reinando en esta fase. Al finalizar esta semana, ninguna comandancia de la Guardia Civil, ni en las comisarías de la Ertzaintza ni tampoco en las de los Mossos d’Esquadra se habían organizado aún briefings con los agentes para impartir instrucciones concretas.

Participa el capitán Spock

Por el secreto impuesto sobre la operación logística y sus medidas de seguridad, el despliegue no tiene aún nombre en España. En el Reino Unido, el gobierno Jhonson ha bautizado a la operación, ambiciosamente, con el apelativo Panacea, e incluso ha creado cuentas en redes sociales, algunas de ellas gestionadas por el Ejército y la Royal Navy, para la difusión de noticias con las que contrarrestar bulos.

Noticias relacionadas

El nombre más curioso de las operaciones es el norteamericano. Warp Speed se llama el reparto de la vacuna, bajo coordinación del general de Ejército Gustave F. Perna y con colaboración de empresas privadas, como UPS, Walgreens o FedEx.

Participan en todo el operativo 100.000 profesionales, según el Departamento de Defensa norteamericano, y todos con la consigna de la velocidad en la distribución. Con la expresión 'warp speed' se alude en Estados Unidos a la velocidad de la luz, pero por extensión de la 'warp speed', o velocidad deformada, la curvatura del espacio-tiempo a altísimas velocidades que usan para viajar las naves… de Star Trek.