El decepcionante inicio de curso de los universitarios de primero

Los jóvenes que empiezan este año estudios superiores se quejan del formato de clases online impuesto por el coronavirus

"Se hace muy complicado llevarlo todo al día porque se ha de ser muy constante, más de lo que me pensaba", comenta una alumna

Luana Raffio, estudiante de primer curso de Diseño en la UB, con una de las creaciones que ha tenido que realizar.

Luana Raffio, estudiante de primer curso de Diseño en la UB, con una de las creaciones que ha tenido que realizar. / ANNA MAS

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Andrea Santos / Oriol Lara

El inicio en la universidad es siempre una etapa difícil para los estudiantes, el nuevo entorno, ritmo de trabajo, las clases... Pero este año está suponiendo un reto añadido a causa de las nuevas restricciones impuestas por las clases on line. Tras un extraño inicio de curso y después del reto que supuso la selectividad, algunos estudiantes de primer curso comparten sus impresiones en sus primeros pasos por la universidad, en que les ha tocado aprender a adaptarse de la mejor manera posible. 

Universitarios ante la pandemia. / Código Nuevo

Anna Sala, estudiante de Enfermería en la UB

Anna Sala vive de forma atípica su primer año universitario. La joven estudiante de Enfermería en el Campus Clínic de la Universitat de Barcelona empezó el curso el 13 de octubre, el mismo día que el Govern acordó con las universidades limitar la presencialidad al máximo. Así, a los dos días su formato de clases pasó a ser totalmente online, con la excepción de los exámenes y las prácticas que se debían hacer en la facultad. La joven ha afrontado con ganas la carrera, pero aún se está adaptando al nuevo formato: “No es fácil empezar una etapa tan importante en estas condiciones”, afirma. 

Como la mayoría de alumnos, las clases telemáticas no le gustan. Ir a clase es esencial, en su opinión. “Nada compensa la presencialidad ni las ventajas que conlleva”, sostiene, La docencia online no la lleva mal, pero comenta que hay que ser persistente. “Se hace muy complicado llevarlo todo al día porque se ha de ser muy constante, más de lo que me pensaba”, dice. Pese al trabajo que supone, no cree que los profesores les manden más contenidos de lo habitual porque “al final, los contenidos que se dan no pueden variar mucho de un año para otro”. Y se solidariza con los docentes. “Dar una clase a una pantalla tampoco es una situación ideal para ellos”, subraya. Los problemas más típicos con los que se encuentra son los fallos de conexión o los cambios de formatos a última hora que alteran sus planes.

"No es fácil empezar una etapa tan importante en estas condiciones"

Anna Sala

Estudiante de primer curso de Enfermería en la UB

Tener o no tener un piso este curso ha sido un dilema para los estudiantes que tenían que desplazarse para hacer algunas prácticas presenciales. Anna, originaria de Cervera (en Lleida), lo tiene, pero no sabe si le compensa. “Podría pasar semanas enteras en Cervera, pero hay otras semanas en las que tengo que estar en Barcelona dos días seguidos o más” y tendría que gastar muchos viajes de bus si no lo tuviera. Al menos está contenta en el piso y encantada con las compañeras con las que lo comparte.

Luana Raffio, estudiante de Diseño en la UB

Tras unos meses intentando adaptarse a la nueva manera de dar clases, Luana Raffio admite que hay mucho que mejorar. En su caso las clases telemáticas suponen un reto difícil de afrontar para una estudiante de primero: "Vengo de un bachillerato humanístico y la verdad es que noto mucho a faltar el apoyo de un profesor de manera cercana a la hora de hacer trabajos de diseño, porque al contrario que mis compañeros me faltan esos conocimientos previos".

"Noto mucho a faltar el apoyo de un profesor de manera cercana a la hora de hacer trabajos"

Luana Raffio

Estudiante de primero de Diseño en la UB

Los materiales son otro de los grandes problemas a la hora de abordar ciertos aspectos más prácticos en las clases, cuando en otros años a gracias de la presencialidad la misma universidad los proporcionaba, en la actualidad son los mismos estudiantes que se han visto obligados a conseguirlos de manera propia. "Yo he tenido suerte porque soy de Mataró y aquí hay diferentes tiendas de bellas artes donde puedo conseguir lo que necesito para mis trabajos pero lo que sí que nos hemos encontrado es que muchas personas de la carrera, que por la especificación de los materiales, que suelen ser muy concretos, les cuesta conseguirlos y lo único que pueden hacer los profesores en este caso es aplazar la entrega de trabajos, pero aún así es complicado".  Asímismo es un reto puntuar a través de fotografías trabajos esculturales o maquetas que tradicionalmente se analizaban de manera presencial y de nuevo las dificultades de algunos estudiantes a la hora de conectarse a internet les supone un hándicap en frente a otros compañeros. 

Comenta que por suerte sus profesores están proporcionando tutorías personales para cada persona, facilitando así la experiencia del primer año, dando una oportunidad para clases más personalizadas, aunque la realidad es que, en asignaturas como diseño industrial, o otras clases más prácticas, estas tutorias de poco sirven. 

Xavier Cucurella, estudiante de Turismo en la UdG

Xavier Cucurella, estudiante de Turismo del centro Mediterrani, adscrito a la Universitat de Girona nos explica el reto que supone la nueva forma de impartir clases tanto para profesores como para alumnos: "Mi experiencia con las clases online ha sido decepcionante, empezamos el curso con una semipresencialidad que después pasó a ser online 100% y se nota que desde el centro no estaban preparados".  

"Mi experiencia con las clases online ha sido decepcionante, ha faltado preparación"

Xavier Cucurella

Estudiante de primero de Turismo en la UdG

A nivel personal prefiere seguir con las clases online y admite que es más cómodo hacerlas de esta manera: "Yo vivo bastante lejos de Barcelona así que he ganado bastante pudiendo hacer estas clases desde mi casa, aunque es verdad que de manera presencial siguen siendo mejores a nivel de contenido". Comenta que algunos profesores parecen tener más dificultades al hacer uso de las plataformas interactivas online y entre ellos no hay un consenso a la hora de decantarse por una plataforma u otra: "Algunos profesores utilizan el moodle del campus, otros el del centro y otros piden las entregas por correo, esto es un poco confuso para nosotros debería haber más coordinación".

La participación en las clases se ha visto afectada y la interacción alumno-profesor es casi nula. Muchos alumnos prefieren no activar su cámara web ni micrófono, conviertiendo estas sesiones en monólogos por parte de los profesores: "Es algo incómodo cuando el profesor pregunta algo y nadie contesta, si fuera de manera presencial esto sería totalmente distinto, está claro que aún nos queda mucho para adaptarnos". Aún así se muestra positivo ante la situación y como todo dice, es cuestión de adaptarse. 

Andreu Pérez, estudiante de Ingeniería Informática en la UdL

El curso de Andreu Pérez, estudiante de primero de Ingeniería Informática en la Universitat de Lleida, va mejor de lo que se esperaba. La organización de su curso hasta finales de octubre era mixto, con la parte teórica telemática y la parte práctica presencial. Ahora, siendo todo online, ve que su capacidad de estudio ha cambiado: “Me cuesta mucho más estudiar, me cuesta mucho más concentrarme que antes yendo a clase”. Sin embargo, afirma que con dedicación y un poco de esfuerzo “todo se hace”.

"Me cuesta mucho más estudiar, me cuesta mucho más concentrarme que cuando iba a clase"

Andreu Pérez

Estudiante de primero de INgeniería INformática en la UdL

La clase que más le cuesta con el nuevo formato es la de programación porque el contacto con el profesor es clave: “En las clases presenciales si tenías un ejercicio y no te salía venía el profesor y te lo solucionaba en un momento. Ahora también tenemos su ayuda, pero es más complicado que vea lo que estás haciendo”. Con todo, entiende las circunstancias y cree que los profesores lo hacen de la mejor forma posible: “Están haciendo lo posible para facilitarnos el trabajo desde casa”. El problema más común con el que se halla es la conectividad a internet porque en su pueblo (Oliana) la conexión no es muy buena.

Al haber hecho clases presenciales ha podido conocer e integrarse con sus compañeros de curso, además de usar las redes sociales y las plataformas de videoconferencias para conocerse mejor. A Andreu le gustaría cambiar la situación cuanto antes para poder volver a clase y ver a sus compañeros, pero prefiere esperar: “Prefiero estar ahora hasta febrero encerrado en casa y a partir de febrero poder ir presencialmente que volver a empezar ahora para que en febrero volvamos estar en casa encerrados” sentencia el joven, que se muestra favorable a sacrificarse ahora para poder estar mejor en el futuro.

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