PARIDAD PENDIENTE

Un estudio avala eliminar la altura mínima para que haya más mujeres policías

Solo una de cada cinco mossos es mujer y la proporción es aún más baja en los altos mandos

Una agente de policía.

Una agente de policía. / 123RF

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Efe

Eliminar la altura mínima para mujeres y visibilizar su función y presencia operativa dentro de los cuerpos de seguridad en la publicidad son algunas de las medidas que plantea un estudio del Instituto de Seguridad Pública de Catalunya para conseguir una mayor paridad de género en la policía.

Así lo concluye el informe 'Cómo incorporar más mujeres a la policía', en el que Lola Vallès, Bernat Vivolas y Andrea Egea, expertos de la Escuela de Policía del Instituto de Seguridad Pública de Catalunya, advierten de que la baja presencia de mujeres en los cuerpos policiales es un hecho "recurrente y preocupante" en toda Europa.

Se trata, según los autores, de un problema con un origen "multifactorial", ya que sus causas van desde factores como la socialización, una cultura policial "androcéntrica" y la percepción de las organizaciones policiales como lugares "hostiles" para las mujeres.

En el caso de los Mossos d'Esquadra, las mujeres representan el 21% de los integrantes del cuerpo -por encima de la media europea- pero ello no se ve reflejado en los altos mandos, donde son una minoría, tanto en los procesos de selección como en la proporción de agentes y mandos.

Las agentes de Mossos d'Esquadra aparecen menos en las publicaciones de las redes sociales del cuerpo -un 8% son de mujeres solas- y realizando mayoritariamente actividades sociales, de atención a personas y de comunicación como charlas, donde sí son mayoría: un 66% agentes femeninas frente a un 25% de hombres.

Esta diferencia en las imágenes que se publican en las redes sociales de uno y otro género, con las mujeres apenas visibles en funciones operativas, contribuye a que se siga encasillando a la mujer en actividades sociales, lo que las dejaría en un "rol secundario", según el estudio.

Cambio desde el 2019

Es a partir de las convocatorias del 2019 cuando se nota "un cambio positivo" desde el punto de vista del género en campañas publicitarias, al incluir lenguaje e imágenes inclusivas con un trato específico al género, incluyendo el concepto de 'mossa', según detalla el informe.

Esta inclusión en las campañas de promoción de las convocatorias para entrar en el cuerpo policial hace visible que la profesión puede ser ocupada por ambos géneros, una iniciativa para conseguir mayor participación de mujeres en las pruebas de acceso.

Dificultades en las pruebas físicas

De 2010 a 2019, solo un 17,64% de los asistentes del curso de formación básica policial (CFBP) eran mujeres, por lo que, con pocas mujeres aspirantes acaba habiendo "pocas mujeres policías", según los autores.

Para acceder a este curso se deben pasar unas oposiciones donde solo uno de cada cuatro candidatos es mujer y en las que la prueba física presenta la mayor dificultad y donde más mujeres suspenden, especialmente desde el 2017, con la incorporación de la prueba de levantamiento de pesas desde un banco, que redujo los aprobados del 70% al 25%.

Para invertir esta tendencia, en la convocatoria de 2019 se incorporaron unas modificaciones a la prueba que consiguieron aumentar al 54% el porcentaje de mujeres que superaron la prueba, lo que demuestra, según el estudio, que un cambio en los criterios, adaptándolos a la "realidad biológica femenina", eliminaría esta dificultad.

Medidas para conseguir la paridad

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En la última convocatoria de Mossos d'Esquadra se eliminó la altura mínima que necesitaban las mujeres para entrar opositar y que desde el 2003 se situaba en 1,60 metros, una medida que han tomado otros países europeos y que "ha demostrado ser efectiva" para incrementar el número de candidatas.

Otras de las medidas directas que han mostrado ser efectivas en otros países europeos, como Holanda Bélgica, y que el informe recomienda como soluciones para avanzar en la paridad son el favorecimiento de la conciliación familiar con jornadas flexibles, teletrabajo y la adaptación de las pruebas de acceso, en concreto de las pruebas físicas.