'Boom' cannábico

Marihuana de fuego: el riesgo de incendio de los cultivos 'indoor'

Una operación contra un grupo criminal de la Zona Franca tuvo que acelerarse por el peligro de explosión de una nave

Mossos, Guardia Urbana, Bombers y Endesa avisan de que los viveros interiores amenazan la integridad de los vecinos

La plantación escondida en la nave del 124 entrañaba riesgo de explosión para los vecinos. 

La plantación escondida en la nave del 124 entrañaba riesgo de explosión para los vecinos.  / JOAN MATEU PARRA

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La operación Amico librada recientemente contra un grupo criminal integrado por 10 personas que traficaban con marihuana cultivada en BarcelonaEl VendrellSant Vicenç dels Horts (Baix Llobregat) y Olesa de Bonesvalls (Alt Penedès) tuvo que acelerarse porque existía riesgo de que una de las plantaciones, la más grande, ubicada en la nave de la calle Mare de Déu dels Ports de la Zona Franca, provocara una explosión. Fuentes de los Mossos d’Esquadra, de la Guardia Urbana, de Endesa y de los Bombers de la Generalitat avisan de que no se trata de un caso aislado sino de otro peligro derivado del boom del cannabis que se vive en Catalunya. Una amenaza mayor cuando sucede en zonas tan pobladas como la capital catalana. 

En el interior de esta nave brillaban bombillas de sodio con una intensidad de más de 400 amperios. El consumo defraudado ascendía a lo que requieren 166 hogares de media. Tal era el calor que desprendían que se habían fundido los cables eléctricos. La instalación de agua, además, tenía fugas. "Agua y electricidad es una mala combinación", recuerda un técnico de Endesa. Pero a este cóctel le faltaba un tercer ingrediente: junto a las tuberías de agua goteantes y los cables desnudos pasaban los conductos de gas. "Este caso no está cerrado y pueden haber más detenciones, pero desmantelar esta instalación corría prisa", razona un investigador de los Mossos.

Amenazas, riesgo de electrocución y ácido en el agua

Endesa ha acudido este 2020 a desmantelar más de 300 plantaciones de envergadura en Catalunya acompañando a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a los Mossos. "Claro que entrañan riesgo de incendio", subraya el técnico, que explica que solo en la zona de Girona han ardido ya una decena de casas  por este motivo en lo que va de año.

Carles Noguera, jefe del Servei de Prevenció de los Bombers, recuerda que una de las causas más frecuentes de incendio en domicilios es la sobrecarga eléctrica. Y esta es frecuente en una plantación clandestina, en la que, además, se eliminan a propósito todas las medidas de seguridad. "Antes era impensable acudir a un incendio en una plantación de marihuana oculta en el interior de una vivienda, ahora cada vez es más frecuente", concluye.

Casi todas las plantaciones de marihuana defraudan electricidad y, en consecuencia, a las arcas públicas. Pueden hacerlo sin contrato y engancharse directamente a la red general a través de una farola o de un cable subterráneo. O pueden hacerlo también con contrato y puentear el contador. A menudo son amaños chapuceros que conllevan riesgo de electrocución para los infractores –o para los vecinos si se producen derivaciones de carga a través de la tierra o de las tuberías de agua– y de incendio. También provocan que el sistema de protección salte y los cortes de suministro sean constantes. En los edificios de Venus o Saturno del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs, colmenas de viveros clandestinos, han sido más continuos que en ningún otro lugar.

Por eso los cuerpos policiales piden la colaboración de técnicos de Endesa para desmontar las instalaciones. Una tarea que a menudo los expone más de la cuenta. "A uno de los trabajadores lo reconoció, rodeó e increpó un grupo de traficantes días después de una intervención en un hospital", señalan. En otra intervención, con el suelo encharcado, los técnicos salieron sin suela en los zapatos porque en el agua "había productos ácidos".

La prefloración

Los cultivos indoor permiten simular las condiciones exteriores triplicando o cuadriplicando el ritmo de crecimiento. En función de las mediciones de consumo, Endesa puede saber cuántas plantas esconde una nave o incluso deducir en qué fase se encuentran: necesitan mucha luz antes de florecer y menos cuando lo han hecho. Los traficantes saben que las compañías eléctricas ayudan a los cuerpos policiales a ubicar, medir y desmantelar plantaciones. "Y nosotros no somos policías", recuerdan en Endesa ante un contexto desagradable en el que deben combatir. Anualmente la cantidad de electricidad que se pierde en Catalunya es equivalente a la que consumiría una ciudad como Girona.

La externalización

Juan Guzmán, inspector jefe de la unidad de investigación de la Urbana, explica que la expansión de la marihuana en Catalunya –que se manifiesta en Barcelona en una proporción mucho menor que en el resto del territorio catalán– también se percibe poco a poco en la capital. "Recibimos más quejas vecinales por el olor que generan las plantaciones, por el ruido que hacen los extractores, porque se corta la luz en los bloques, porque hay fugas de agua o porque, directamente, se producido un incendio causado por el cultivo", enumera. Así descubrieron la plantación en la nave de Mare de Déu dels Ports y, gracias a los técnicos de la eléctrica, averiguaron que existía riesgo de explosión. 

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El investigador explica que las plantaciones que existen en Barcelona acostumbran a estar relacionadas con clubs cannábicos de la ciudad. Los traficantes de grandes plantaciones para exportar a Europa prefieren las casas aisladas de urbanizaciones o las naves industriales que la crisis económica ha vaciado de actividad. Sin embargo, las de menor envergadura, de 100 o 150 plantas, comienzan a detectarse en Barcelona por un motivo: para los clubs resulta más seguro trasladarlas porque están más cerca.

De las últimas pesquisas, Guzmán destaca una tendencia. Hay traficantes que convencen a ciudadanos para que se dejen instalar en su domicilio una plantación. "La banda pone el material, da la formación, envía técnicos y jardineros a supervisarla, y, a cambio, se queda con un porcentaje del beneficio. Lo interesante para ellos es que asumen un riesgo mínimo ante la policía porque resultará complicado relacionarlos con ese cultivo". El incremento de esta tendencia, que para los Mossos es todavía residual en Barcelona, conllevaría, entre otras muchas consecuencias, más peligro para la integridad de los barcelonesos: no es lo mismo que arda una casa aislada que el domicilio de un bloque del Eixample.  

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