SECUELAS DE LA PANDEMIA

El dilema de la última cena navideña en los geriátricos

Cuidadores y familiares discrepan de cómo proceder para que los ancianos no celebren solos las fiestas

La residencia de ancianos La Pau (Barcelona), el pasado mayo.

La residencia de ancianos La Pau (Barcelona), el pasado mayo. / FERRAN NADEU

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Elisenda Colell

Para muchos de los ancianos que viven en residencias quizás estas sean sus últimas Navidades. Es una afirmación que comparten tanto las patronales de los geriátricos, las asociaciones de directores de los centros como las familias de los internos. Hay estudios que cifran en dos años el tiempo medio de estancia que un mayor aguanta en un geriátrico.

El dilema de la última (presunta) cena abre el debate. Los familiares exigen poder sacarlos de los centros para que puedan celebrar la Nochebuena o el día de Navidad. El sector  defiende que no es lo más correcto, científicamente hablando, y se prepara para unas fiestas distintas. Con más imaginación pero los mismos recursos.

"¿Nuestros familiares no tienen derecho a pasar las navidades con los suyos? Unas navidades, además, que podrían ser las últimas", se queja Maria José Carcelén, portavoz de la Coordinadora 5+1, de familiares de residencias, y cuya madre vive en un geriátrico de Barcelona. Carcelén considera que "no hay ninguna ley" que permita que los ancianos se deban de confinar en los geriátricos, y cree que no permitirles salir en Navidad es un "ataque frontal contra la humanidad y los derechos de las personas mayores". De hecho, propone a los familiares que si se lo impiden, se planten en la residencia acompañados por los Mossos para poder pasar las Navidades con sus seres queridos.

"Las otras personas que no salen también tienen el derecho de no contagiarse", agrega Andrés Rueda, presidente de la Associación Professional Catalana de Directores de Centros de atención a la Dependència (ASCAD). "Si los familiares vienen a buscar a los ancianos como cada años tendremos un caos absoluto: no podremos hacer salidas ni entradas escalonadas, ni tampoco garantizar el aislamiento posterior para evitar contagios".

Una opinión compartida por Vicente Botella, director de la Unió de Petites i Mitjanes Residències (UPIMIR): "No tenemos capacidad para permitir una salida generalizada que no evite contagios dentro del centros: no sabemos ni donde se reunirán, ni con quién. ¿Y si en estas mesas de Navidad hay un infectado?", se pregunta. Tampoco Montserrat Falguera, de la Federació d'Entitats d'Assistència a la Tercera Edat (FEATE), ni Montse Llopis, de la patronal ACRA, ven con buenos ojos las salidas de los ancianos para un solo día. "Entendemos la preocupación de los familiares, pero hay que bajar los contagios en los centros: ahora estamos haciendo las cosas bien y así debe de seguir", añade Llopis.

En estos momentos la norma vigente de la Generalitat dicta que los ancianos que no pueden hacerlo por su propio pie no deben salir durante el día. Sin embargo, los familiares sí pueden ir a visitarles, aún sin hacerse una PCR o el test de antígenos. Estas visitas deben ser cortas ( media hora), y de un solo familiar. 

Ingenio y voluntarios

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"Tenemos que optar por otras fórmulas para celebrar esta navidad en los centros, y con mucho ingenio", dice Falguera. Su entidad baraja varias actividades que no cuenten con comida (para evitar que se quiten las mascarillas), en la que puedan participar varios familiares, y que se alarguen más allá de media hora. "Me gustaría es que el Govern nos mandara cuatro o cinco tests de antígenos para cada residente, y que durante las fiestas los usasen varios miembros de la familia para hacer reuniones más largas y con más personas", pide Rueda. Una petición que también comparten el resto de patronales.

Otro problema en los geriátricos es la falta de personal. Especialmente de enfermeras, pero también gerocultores. "Si queremos hacer más visitas necesitamos más personal. Ya hemos pedido a los trabajadores que vengan como voluntarios para hacer estas actividades", añade Falguera. "El problema es que nadie quiere trabajar para 10 días, si cobran el paro dos meses tarde", se queja Rueda, que pide aligerar el sistema de contratación en los geriátricos.