29 nov 2020

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SINTECHO ABATIDO A TIROS

La Guàrdia Urbana de Barcelona vuelve a reclamar pistolas eléctricas tras el tiroteo del sábado

"Esperamos que el Ayuntamiento de Barcelona reflexione", argumenta el portavoz del sindicato policial FEPOL

Ya se usan en 350 municipios de toda España. En Catalunya, en Sant Andreu de Llavaneres, Blanes o Platja d'Aro entre otros.

Juan José Fernández

Pruebas con una pistola eléctrica o dispositivo electrónico de control de los Mossos d’Esquadra en el Institut de Seguretat Publica de Catalunya en junio de 2018.

Pruebas con una pistola eléctrica o dispositivo electrónico de control de los Mossos d’Esquadra en el Institut de Seguretat Publica de Catalunya en junio de 2018. / FERRAN NADEU

Desde la misma noche de este sábado vuelve a ser un clamor entre los policías de Barcelona la exigencia de que el Ayuntamiento les dote de táser, o pistolas eléctricas, que eviten situaciones como la vivida en Passeig Sant Joan, con el tiroteo a un sintecho que blandía un cuchillo.

Y del clamor en los chats policiales que comentaban lo sucedido exigiendo táser se han hecho eco este domingo los sindicatos de policía presentes en Catalunya. UGT ha pedido que los sucesos del sábado "sean un punto de inflexión" para la demanda que llevan "años realizando" de que se arme con DCE a los guardias urbanos. La misma petición han renovado la CSIF, el Sindicat d’Agentes de Policía Local (SAPOL) y la plataforma sindical de seguridad pública FEPOL.

En la actualidad, 350 consistorios de toda España tienen dotadas a sus policías locales con los llamados "Dispositivos Electrónicos de Control", o lo que los Mossos, que también los tienen, llaman "Dispositiu Conductor d’Energia" (DCE). En Catalunya cuentan con esas armas, que paralizan a una persona con una descarga sin provocarle heridas graves, además de los Mossos d'Esquadra las policías locales de, entre otras localidades, Blanes, Palafrugell, Patja d’Aro y Sant Andreu de Llavaneres.

Precisamente en esta localidad, hace diez años, el arma tuvo efecto disuasorio cuando en el paseo marítimo, los miembros de un equipo de rugby australiano montaron una pelea multitudinaria. "Cuando vieron a los agentes con el dispositivo, uno de los que mandaban en la bronca les gritó a los demás: ‘¡Táser! ¡Táser!’, y de repente dejaron de pegarse", relata una de las fuentes policiales consultadas sobre la actuación de la Guàrdia Urbana este sábado en Barcelona.

El portavoz de FEPOL, el mosso Toni Castejón, está convencido de que "con un arma taser se podría haber intentado evitar lo ocurrido en el Passeig Sant Joan", y espera a partir de estos hechos "que el Ayuntamiento de Barcelona reflexione, porque la política ha sido la que ha querido que la Guàrdia Urbana de Barcelona no tenga taser". Según este portavoz, "hemos visto la expresión peor del problema, pero en el día a día hay situaciones de estas constantemente, y ahora con la obligatoriedad de las mascarillas, muchas veces el agente se ve en el suelo peleando".

Al comentar lo ocurrido en el anochecer del sábado en Barcelona, Castejón resume: "Estamos en nivel 4 de alerta antiterrorista; y la policía llega y no sabe lo que tiene, solo ves a una persona con un cuchillo muy grande que va hacia ti. Para nosotros es una actuación impoluta, dentro del trauma que siempre supone usar el arma de fuego contra alguien".

Reparos o controles

Se vuelve a animar el debate sobre las pistolas eléctricas en Barcelona. En la primavera de 2018, cuando los Mossos recibieron las primeras taser, colectivos de izquierda se opusieron en base a dos temores sobre derechos humanos reflejados en informes enviados tanto al Síndic de Greuges como al Defensor del Pueblo: que el arma sea utilizada como herramienta de tortura y que pueda ser empleada contra ciudadanos en manifestaciones.

La implantación de la pistola eléctrica "es una medida progresista. A nadie en su sano juicio le parece bien pasar de las manos o la porra a la pistola. Si hay en medio una arma no letal, ganan en seguridad el agresor y el policía", defiende un mando de policía local del área metropolitana de Barcelona.

Castejón rechaza las sospechas sobre la tortura: "Critican a las táser por ideología y no por conocimiento. Son un arma garantista, porque registran cuándo desenfundas y las activas, y el registro es inmanipulable. Además, este dispositivo se puede conectar a una cámara de vídeo del agente, que ha demostrado tener un importante valor disuasorio".

En cuanto a la segunda sospecha, el mosso sindicalista explica: "El uso de dispositivos eléctricos en manifestaciones está prohibido por el protocolo, y además no serviría de nada. Para esas situaciones están la defensa, el gas y las bolas de foam".

Los Mossos tienen prohibido también el uso de táser contra embarazdas, personas mayores o situadas en lugares altos de los que puedan precipitarse. También si su coche o furgón no lleva un desfibrilador.