ENTREVISTA

Tatiana Lacruz: "La obesidad es también una enfermedad social, no solo física"

"La comida tiene un efecto gratificante muy grande y rápido. Los niños pueden utilizarla como una forma de medicación", afirma la psicóloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria de la UAM

Tatiana Lacruz, psicóloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Tatiana Lacruz, psicóloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). / EL PERIÓDICO

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MONTSERRAT BALDOMÀ

España ocupa el cuarto puesto de la UE en sobrepeso infantil y el séptimo en obesidad infantil. Tatiana Lacruz, psicóloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria e investigadora del grupo ANOBAS de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), defiende que hay que centrarse no tanto en la comida, sino en la función que la comida cumple para las personas que sufren obesidad. Coautora de un estudio sobre desigualdad y obesidad infantil publicado por el Observatorio Social de 'La Caixa', Lacruz subraya la importancia de introducir la psicología de forma transversal para abordar uno de los problemas de salud pública más grave del siglo XXI.

-La obesidad es también una pandemia. ¿Qué estamos haciendo para combatirla? 

-Tradicionalmente, las intervenciones se han basado en proporcionar unas pautas de alimentación saludable y aumentar la actividad física. Con esto se consiguen cambios discretos en el corto plazo, pero los resultados no se mantienen en el tiempo. Hay que cambiar la pregunta. En lugar de qué comen nos tenemos que centrar en cuál es la función que cumple la comida. Y tiene que ver con la regulación emocional. La ingesta de comida con pérdida de control se basa en un malestar psicológico.

-¿Una válvula de escape? 

-Totalmente. Las familias con bajos ingresos, que tienen pocos recursos para regular sus emociones, lo que tienen más disponible es la comida. Y para los niños es fácil utilizarla como válvula de escape. La pérdida de control con la comida se produce porque el cuerpo tiene  unos niveles de estrés y de malestar tan altos que necesita regularlos y lo hace de forma compulsiva. A través de la intervención psicológica lo que intentamos es proveer de herramientas más saludables para gestionar las emociones, de forma que no se vean desbordados y no tengan que recurrir a la comida para volver a sentirse bien.

-Y la comida da esa recompensa inmediata. 

-La comida tiene un efecto gratificante muy fuerte y muy rápido. Los niños pueden utilizarla como una forma de medicación.

-¿Hay diferencias entre niños y niñas a la hora de buscar esta recompensa emocional? 

-Los niños y las niñas tienen más o menos los mismos problemas psicológicos, pero en las niñas es más fácil de evaluar porque generalmente tienden a expresar más sus emociones. Además, el ideal estético que impera en nuestra cultura hace que las niñas con obesidad se sientan particularmente mal con su peso y eso aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.

-Muchos niños y niñas sufren ‘bulling’ por su peso. ¿Cómo se puede frenar este fenómeno? 

-La obesidad y los trastornos alimentarios han ido creciendo de forma paralela a lo largo del siglo XX. Y tiene que ver con el ideal estético en nuestra cultura, que igual que lleva a ciertos niños a sufrir trastornos de la conducta alimentaria también conduce a una estigmatización muy fuerte de la obesidad. Una buena medida para conseguir de alguna forma de reducir ese ‘bulling’ asociado a la imagen corporal sería enseñar a los niños a tener una mirada crítica sobre este ideal estético. Que deje de asociarse una imagen delgada a más éxito social . Y conseguir que la autoestima sea independiente de la imagen corporal.

-Teniendo en cuenta el peso de estos factores psicológicos, la respuesta no puede venir solo de la mano de nutricionistas, sino de equipos multidisciplinares. 

-Efectivamente. Sin quitar valor al tratamiento nutricional y a la actividad física, hay que aunar también los conocimientos de psicología para hacer una intervención que pueda llegar a todos los niveles. Porque al final la obesidad es un problema multifactorial y necesitamos de muchos profesionales para poder trabajarlo.

-¿Deberían las escuelas hacer más hincapié en la bondad de una alimentación saludable y los riesgos de la obesidad?

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-La obesidad no es solo una enfermedad física, es también social. Necesitamos medidas que lleguen a la población. La parte nutricional se está comenzando a impartir en los colegios, aunque en algunos casos vemos que cuando se introduce esa información se acaban desarrollando trastornos de la conducta alimentaria. Por eso es importante introducir esa parte de regulación emocional a través de los colegios. Es la forma más eficiente de llegar a los niños.

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