02 dic 2020

Ir a contenido
Un hombre espera en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el pasado septiembre. 

JOSÉ LUIS ROCA

Madrid, donde nadie sabe de confinamiento

Los mensajes de Isabel Díaz Ayuso contribuyen a la confusión ciudadana en un momento crítico

Juan Ruiz Sierra Manuel Vilaseró

Quienes se confiesan ignorantes no suelen pedir que se les examine, pero eso es exactamente lo que hizo este jueves Guillermo Calvo, un jubilado de 76 años. Esperando el autobús en el cementerio de la Almudena, donde acababa de dejar unas flores a su difunta esposa, fallecida hace cinco años de un ataque al corazón, Calvo dijo: "Pregúnteme, pregúnteme. Ya verá cómo fallo sobre lo que puedo y no puedo hacer".

Primera pregunta. "¿Puede usted salir de la ciudad de Madrid?"

"No, porque está el estado de alarma que el Gobierno puso a [Isabel Díaz] Ayuso", contestó.

Segunda. "¿Puede venir a este cementerio?"

"Sí. Por eso estoy aquí. Dentro de Madrid, uno se puede mover".

Y tercera. "¿Puede usted juntarse con otras nueve personas en un bar?"

"Sí. Si es en una terraza, sin problemas".

Calvo tenía razón. Falló en todas las preguntas. Sí, se puede salir de Madrid ciudad, porque el estado de alarma aprobado por el Gobierno para la autonomía, que establecía el confinamiento perimetral de la capital, ya no está en vigor: ha sido sustituido por otro periodo excepcional para toda España, de más de seis meses de duración, en el que los territorios, bajo ciertos límites, pueden tomar sus decisiones. No, este jubilado en principio no puede acudir al cementerio, aunque se acerque el Día de Todos los Santos, porque reside en Numancia, una zona de Vallecas donde la comunidad ha decretado restricciones a la movilidad. Y no, 10 personas no pueden reunirse, a menos que sean convivientes. El número máximo, ya sea al aire libre o bajo techo, es de seis.    

Esto es Madrid y aquí casi nadie sabe nada. Ante el continuo choque entre el Gobierno y la comunidad, con la presidenta Ayuso generando confusión prácticamente a diario, muchos ciudadanos han optado por resignarse. "Yo quiero estar informado, pero llega un momento, con este lío, en que resulta imposible –dijo Calvo, casi como quien explica una ley natural-. Intento cuidarme al máximo, eso sí". Como muchos otros, decidió visitar la tumba de su mujer antes del 1 de noviembre, en contra de lo que había hecho hasta ahora, para evitar aglomeraciones y porque desconoce lo que puede pasar en los próximos  días. Frente al cementerio, Susana López, empleada de Floristería San Martín, una tienda que lleva aquí cuatro décadas, explicó que nunca, hasta ahora, habían vendido tanto en las jornadas previas a Todos los Santos. "La gente no arriesga. Quiere asegurarse", dijo.  

La ceremonia del caos

Los dos últimos días han dado mucho de sí, en términos de caos. El miércoles, Ayuso se vio en Ávila con los presidentes de Castilla y León y Castilla-la Mancha, Alfonso Fernández Mañueco Emiliano García Page. En la reunión, los tres pactaron confinar perimetralmente sus autonomías entre este viernes y el 9 de noviembre. A la salida, Mañueco, del PP, y Page, del PSOE, comunicaron la decisión. A su lado, Ayuso se desentendió por completo, anunciando que Madrid solo se confinaría durante el puente inminente. Sus homólogos no daban crédito. Pero este jueves, la dirigente conservadora evitó retractarse. Primero, en la Cope, aseguró que iba a "pelear hasta el final", y que si el Gobierno le impedía cerrar Madrid solo los cuatro próximos días, la comunidad quedaría abierta. Después, reculó en parte, al anunciar que clausuraría también el territorio durante tres jornadas de la semana que viene, coincidiendo con el puente de La Almudena.

Sumando los dos periodos de cierre, Ayuso pretende cumplir, a su manera, con el decreto de alarma, aprobado por el Ejecutivo el pasado domingo, que señala que la "eficacia" de los confinamientos autonómicos "no podrá ser inferior a siete días naturales". Se entiende que consecutivos, pero la dirigente del PP no está de acuerdo. Llevando su argumento al absurdo, podría cerrar Madrid hora y media cada día durante los tres próximos meses y estaría cumpliendo con la norma.

El Gobierno, también dado a lanzar mensajes equívocas, le dijo primero que no y luego que sí, en contra de la opinión de los expertos, que tienden a llevarse las manos a la cabeza cuando hablan de Madrid. "Los confinamientos no deben tener una duración menor a entre siete y diez días, porque el periodo de incubación del virus es ese, aproximadamente. Si adoptamos la medida hoy, veremos su efecto en ese tiempo. No habrá ningún experto que avale la propuesta de Ayuso. Me sorprendería lo contrario", explicó José Martínez Olmos, exsecretario general de Sanidad y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. El epidemiólogo Juan Martínez Hernández, que fue director de Salud Pública de la Comunidad de Madrid entre el 2017 y el 2019, consideró que la propuesta era "una ocurrencia más" de la presidenta autonómica.

Los madrileños, mientras tanto, continúan sumidos en la incertidumbre. En el resto de autonomías el escenario a corto plazo está bastante claro, pero no aquí, ante el enésimo pulso con el Gobierno central. Al mediodía, en la zona de Goya, una de las más ricas de la capital, Gloria Sans, de 55 años, confesó su "desesperación" ante "tanto ruido". Sans tiene un apartamento en la costa alicantina, y el pasado miércoles pensó en coger el coche y viajar hasta allí para "asegurarse" el puente. Pero luego pensó que no era conveniente. "Mi vecina sí lo hizo –explicó-. Aquí cada uno se comporta como puede".