24 nov 2020

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PROPUESTA EDUCATIVA

El debate sobre la jornada continua rebrota con la pandemia

Educació considera que concentrar la actividad lectiva en el cole durante la mañana es un "despropósito"

Los defensores de la medida consideran que en tiempos del covid evitaría desplazamientos innecesarios

Carlos Márquez Daniel

Un alumno de primaria en el instituto escuela Lluís Millet de Santa Coloma de Gramenet, el pasado septiembre.

Un alumno de primaria en el instituto escuela Lluís Millet de Santa Coloma de Gramenet, el pasado septiembre. / FERRAN NADEU

Catalunya es una de las pocas comunidades en las que no se ha abierto el debate sobre la jornada continua en la educación primaria. En el 2016 se creó una plataforma de padres y madres para impulsar esta reforma de horarios, que defiende juntar durante la mañana la actividad lectiva para terminar a las dos de la tarde, manteniendo el comedor y la recogida de niños a las 16.30 horas. Ahora, en tiempos del covid, dicen que la propuesta cobra aún más sentido, puesto que permite reducir la movilidad (idas y venidas al cole). El plan, con alguna variación, es el siguiente: pasar del horario partido (de 9 a 13 horas y de 15 a 17 horas, con la comida de por medio) al compactado (de 9 a 14 horas, comedor y patio). El Govern escucha pero no comparte el planteamiento. Es más, lo considera "un despropósito", con o sin coronavirus.

Gráfico: RAMON CURTO

En una entrevista concedida a este diario a principio de curso, el ‘conseller’ Josep Bargalló esgrimió tres razones para rechazar la moción. Primero, que compactar la actividad lectiva no casa con la capacidad de aprendizaje; segundo, que haría que el alumnado coma demasiado tarde, y tercero, que saliendo a las dos de la tarde rompe con la conciliación laboral y familiar. Era un ‘no’ rotundo a un planteamiento que, según los impulsores de la iniciativa, ya han solicitado entre 300 y 400 escuelas públicas y concertadas de toda Catalunya, que son las que por ahora les han dado su apoyo. La plataforma tiene solicitada una comparecencia en el Parlament para, una vez más, presionar para que se modifique la ley catalana de educación. Si eso no prospera, irán por la vía de la iniciativa legislativa popular (ILP).

Ese camino ya lo recorrieron a principios de año, pero un defecto de forma tumbó el redactado. Neus Arañó, portavoz de este colectivo de familias, dice que ahora han puesto el asunto en manos de abogados para poder ir a tiro seguro. Si pasa el filtro legal del Parlament -siempre que acaben optando por la ILP- tendrán 120 días para conseguir 50.000 firmas. En change.org tienen cerca de 65.000 adhesiones. En cuanto a la visita a la cámara catalana, la esperanza es limitada, puesto que la comisión de Educación del propio Parlament ya tumbó en el 2017 una moción presentada por el PP a favor de la jornada continua. Votaron en contra PSC, Junts pel Sí y la CUP, y Catalunya Sí que es Pot y Ciutadans se abstuvieron.

Más desigualdades

Carles Martínez, secretario de Polítiques Educativas del Departament d'Educació, asegura que no hay un consenso social, y sotiene que cualquier propuesta de reforma de la enseñanza "se analiza desde el punto de vista del interés y beneficio de los niños". Luego viene todo lo demás. "Muchos estudios defienden que, en términos generales, cerrar las escuelas por la tarde incrementa las desigualdades educativas, y eso es perjudicial para los sectores más desfavorecios de la sociedad". Luego está el horario en sí. Advierte Martínez que tantas horas seguidas, con un leve descanso, agota a los niños y que es necesaria una triangulación entre estudios, descanso y buena alimentación". 

El 80% de los centros de primaria en España funcionan con el modelo de jornada compactada

En el resto de España, a excepción de la Comunidad Valenciana y el País Vasco, donde solo sucede en secundaria, la mayoría de centros públicos de infantil y primaria (cerca del 80%) funcionan con esa jornada compactada. La principal razón, al margen de la mejor conciliación y organización de la comunidad docente, está el hecho probado, defienden los impulsores, de que los chavales rinden menos después de comer. Por eso las asignaturas colocadas después del comedor son, por decirlo suavemente, las menos densas: plástica, música, tutoría, espacio de lectura… Pero luego está la pandemia, razón por la cual Aragón y Navarra han impulsado este horario con motivo de la crisis sanitaria. En ambas regiones se respeta el tiempo de comida y patio. En el resto de comunidades se mantiene la organización previa al coronavirus, puesto que en todas ellas ya se imponía la jornada compactada. Solo Canarias y Extremadura han optado por modificar su funcionamiento, con actividad lectiva por la tarde en los casos en los que es necesario desdoblar clases para respetar el funcionamiento de grupos burbuja.

Dos alumnas del instituto escuela Lluís Millet de Santa Coloma de Gramenet, en clase / FERRAN NADEU

Comedor y extraescolares, amenazados

El comedor y las extraescolares en el mismo cole, por el riesgo de que desaparezcan, son los principales argumentos de los detractores de la idea. También el hecho de que se reduzcan las horas de socialización directa de los chavales en el patio (puesto que muchos, por ahorro familiar, comerían en casa y ya no regresarían). Hay escasa literatura científica sobre la materia. Uno de los últimos estudios lleva el sello de la Sociedad Valenciana de Pediatría, que llegó a la conclusión de que la "jornada escolar partida mejora el rendimiento escolar de los niños y adolescentes". Bofetón al proyecto. Este organismo llegaba incluso a aconsejar que se retrase la hora de inicio de las clases y que el comedor sea considerado "un elemento educativo trascendental". La reforma horaria, que defiende una nueva organización vital a nivel global para la ciudadanía, respalda la enseñanza partida, entre otras cosas, porque comer a las dos de la tarde rompe con el nuevo orden que plantean sus impulsores. Eso, sin embargo, podría solucionarse iniciando las clases a las 8.30 horas para plantarse frente al plato a las 13.30 horas.

Concentrar las clases en horario matinal reduce las oportunidades de que los niños socialicen en el tiempo de patio

En contraposición al informe de los pediatras valencianos, la prueba piloto realizada en 25 escuelas catalanas arroja buenos resultados. Según la propia secretaría general del Departament d’Educació, el nivel de absentismo en esos centros se mantuvo o incluso se redujo, y se muestra "un nivel de satisfacción alto". "Las escuelas consideran que el clima de convivencia ha mejorado y que se ha dado respuesta a todos los colectivos", reza el documento, que también sostiene que los centros implicados "valoran la franja matinal como el rato de mayor concentración e interés" por parte de los chavales. Por último, siempre según Educació, los colegios sostienen que eliminar la actividad lectiva de la tarde les ha permitido "implementar medidas pedagógicas y organizativas", a la vez que ha mejorado "el trabajo en equipo y la coordinación de los maestros".

Martínez expone una última cuestión: el interés del profesorado en promocionar este modelo educativo. "En el fondo subyace un tema oculto, el de las condiciones del profesorado de la primaria pública, que se puede abordar pero sin mezclar las cosas. Es un tema básicamente sindical, pero la situación laboral es otro debate. Lo primero son los alumnos".