CATALUNYA EN LA ERA DEL COVID-19

La funeraria Áltima contabiliza un 29% más de muertos en el 2020

La empresa dobló el número de difuntos atendidos entre marzo y mayo pasados, cuando reforzó su plantilla en un 5%

Sus 33 tanatorios acogieron a 11.000 fallecidos de enero a octubre del 2019 y a 14.200 en el mismo periodo de este año

Tanatorio de Áltima en Terrassa.

Tanatorio de Áltima en Terrassa.

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Toni Sust

La funeraria Àltima ha resumido este martes lo que el último año, el año del coronavirus, ha supuesto para una empresa que vive de la muerte. La funeraria ha contabilizado entre enero y octubre un 29% más de muertos que en el mismo periodo del 2019. De 11.000 a 14.200 difuntos. 3.200 muertos más en los primeros 10 meses del ejercicio. De esos 14.200, 3.500 son óbitos atribuidos al covid-19 o posible covid-19, es decir, casos confirmados y sospechosos de coronavirus.

Si el foco temporal se cierra sobre los tres meses más duros de la pandemia, por lo menos hasta ahora, es decir, de marzo a mayo pasados, el salto es mucho más contundente: Áltima prácticamente dobló el número de muertos en esos 90 días, en los que registró un 91% más de muertos que entre marzo y mayo del 2019. 

Son datos aportados por los principales gestores de la empresa, los hermanos Josep y Joan Ventura, director general de Servicios Funerarios de Àltima y director general de Cementerios de la firma, respectivamente, que han comparecido en rueda de prensa telemática, y han explicado cómo el sector se ha tenido que adaptar a la nueva situación. También han recordado que se acerca la celebración de Todos los Santos, con las visitas a los cementerios, y han llamado a evitar aglomeraciones. 

Situación sin precedentes

“No habíamos visto nunca una situación como la de este año”, ha afirmado Josep Ventura, si bien es algo que podrían matizar sus antepasados, teniendo en cuenta episodios como el de la gripe de 1918 o la guerra civil y el hecho de que la familia se dedica a los muertos desde hace más de tres siglos, desde que un Ventura empezara a hacerlo en L’Hospitalet en 1687.

El director general de Servicios Funerarios de la empresa ha explicado que entre marzo y mayo Áltima incrementó en un 5% el personal: “Tuvimos que ir adaptándonos a las necesidades. Multiplicamos por cuatro la capacidad del depósito de difuntos”. Josep Ventura ha explicado que normalmente están preparados para periodos de especial intensidad de fallecimientos, como “las gripes estacionales”, retos inferiores al actual. Han creado un servicio de atención telefónica al duelo, que sigue en funcionamiento, y doblaron los servicios de limpieza para mantener las condiciones higiénicas de los velatorios. 

“Nos hemos dado cuenta de que el duelo puede ser patológico si no se puede despedir a alguien como es debido”, ha advertido Ventura, que ha recalcado “la importancia” de que haya ceremonia de despedida aunque sea con restricciones: actualmente solo puede haber seis personas en un velatorio y las ceremonias de entierro tienen una capacidad limitada al 50%. De hecho, aboga porque proliferen las ceremonias de despedida por streaming, que ya se ofrecen en algunos de sus tanatorios, para evitar el vacío que, dicen, los especialistas han detectado en muchos familiares que no han podido asistir a entierros de seres queridos.

Crematorios en alza

Otro de los datos de lo que va del 2020 es el incremento de la solicitud del servicio de incineración de los difuntos, que ha superadoa a las inhumaciones. El año pasado, los familiares pedían la cremación en un 49% de los casos, en tanto que en el global de Catalunya lo hacía un 47%. Si se mira únicamente las incineraciones del 2019 y las del 2020, el incremento es de un 34%.

En Barcelona ciudad el porcentaje de casos en los que prefire la incineración a la inhumación está por encima del 50%. En lo que va del 2020, un 56% de los clientes de Áltima han pedido ese servicio, ha explicado Joan Ventura, que también ha informado de que el incremento no empezó con la crisis sanitaria del coronavirus, sino que es una tendencia que ya existía y que ahora se ha intensificado. 

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A la vista de ello, de que atienden más incineraciones que inhumaciones, Áltima ha decidido modificar un tanto el proceso de la cremación, tras constatar que en muchos casos los familiares evitaban la parte final, la introducción del féretro en el horno. Ahora, cuenta Ventura, han incorporado imágenes, por ejemplo de naturaleza, que hacen más llevadera la situación.

Las tarifas

Como hacen las empresas del sector, Áltima niega que un entierro tenga un coste medio como el que denuncia hace años el Ayuntamiento de Barcelona, de más de 6.000 euros. Según Josep Ventura, el precio medio de los entierros de Áltima desde junio está en 2.675 euros, IVA incluido. El año pasado, ha añadido, ese precio medio estaba en 3.167 euros. Según Ventura, un estudio de la Diputación de Barcelona, con datos del 2018, indica que en la provincia el precio medio de un entierro es de 3.427 euros, IVA incluido. Según el estudio, ha dicho Ventura, el precio máximo detectado, en función de los servicios solicitados, es de 6.600 euros: “El ayuntamiento toma el precio máximo por el precio medio”.

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