24 nov 2020

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SUEÑO EN LA PRIMERA INFANCIA

Cómo inventar y contar cuentos para que tu hijo se duerma

La psicóloga Rosa Jové publica un libro con herramientas para que padres y madres creen historias con las que llevar a sus hijos a la cama

Olga Pereda

Un niño de tres años mira las viñetas de varios cuentos infantiles.

Un niño de tres años mira las viñetas de varios cuentos infantiles. / DAVID CASTRO

Por más que lo diga Albert Rivera los bebés no duermen ocho horas seguidas. El expolítico aseguró recientemente que su hija Lucía sí lo hace desde que cumplió los dos meses. La petulancia -o la fantasía- lleva a muchos progenitores a presumir de lo bien que duermen sus bebés. Pero la ciencia dice lo contrario. La neuropediatra María José Mas, autora de 'El cerebro en su laberinto', lo argumenta perfectamente en su blog Neuronas en crecimiento"Los bebés normales se despiertan de forma periódica durante la noche".

Hay una noticia positiva para padres primerizos: dormir del tirón es algo que se consigue más adelante. Tranquilos, que todo llega. Una de las herramientas más poderosas para llevar a los niños y a las niñas a la cama son los cuentos. Especialmente, a partir de los dos años. Hay un pero: "No todos los cuentos sirven para dormir". Lo dice Rosa Jové, psicóloga y autora de uno de los libros más leídos por papás y mamás: 'Dormir sin lágrimas' (100.000 ejemplares vendidos). La experta publica ahora 'Dormir con cuentos. Cómo crear historias para que los niños duerman (y que funcionen), un manual editado por La Esfera de los Libros en el que se ofrecen herramientas psicológicas para inventar historias tan relajantes como para que los peques cierren los ojos y duerman. Dormir es algo fundamental en el ser humano. Algo así como un superpoder. Es, según la ciencia, el pilar fundamental del bienestar humano, junto con la alimentación saludable y la actividad física.

No todos sirven

"No todos los cuentos sirven para dormir. Por ejemplo, los que acaban mal, los que contienen violencia, los que tienen mucho suspense o un final nada claro", explica Jové, que detalla los ingredientes que sí debe tener una buena historia para llevar a la cama a los menores: "El niño lo debe haber escuchado antes varias veces, ha de ser repetitivo e incluir muletillas. De esa manera el crío ya sabe lo que viene y puede desconectar". La experta insiste en la relajación y en la visualización. La primera implica que el niño escuche el cuento con los ojos cerrados. La segunda, que vaya imaginando lo que se está narrando. 'Dormir con cuentos' incluye plantillas e ideas fáciles para que padres y madres inventen historias relajantes para sus peques.

Una joya poco valorada

Los cuentos no solo cumplen la misión de llevar a nuestros hijos a los brazos de Morfeo. "Son una joya poco valorada, una herramienta muy poderosa para potenciar su imaginación y su lenguaje", destaca la psicóloga. Antes de los dos años, es complicado que un niño se pueda dormir tras la lectura de un cuento. A esa edad, Jové recomienda las nanas, que para ser efectivas deberían cantarse de forma muy lenta y muy marcada.

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Muchas editoriales han lanzado al mercado revisiones de cuentos clásicos para evitar la violencia que hay en algunos de ellos o para luchar contra los estereotipos (débiles princesas que se casan con príncipes valientes). Jové aplaude la iniciativa y explica que en cada casa se pueden leer los cuentos que la familia decida. Sin embargo, puntualiza que hay que tener muy clara la edad de tu hijo antes de apostar por uno en concreto. "A un peque de 2 años no le puedes leer 'Pulgarcito' porque es un niño abandonado por sus padres. Cada cuento tiene su edad y tú eres el que mejor conoce a tu hijo. En todo caso, deberíamos tener en cuenta que la función histórica de los cuentos es hacer entrar a los niños en el mundo adulto. Como madre, no puedes pasarte toda la infancia de tu hijo suavizándole las historias porque cuando tenga 15 años y vea el mundo real en el telediario ¿qué va a pasar?".

Dejarles llorar

Entre los padres suele haber dos corrientes. Los partidarios del llamado método Estivill, apellido del pediatra y divulgador que apuesta por enseñar a los hijos a dormir solos. En sus libros recomienda a los padres reeducar los hábitos de sueño, para lo cual deben dejar en su habitación al niño. Si este llora, el padre o la madre debe esperar un tiempo hasta volver a entrar en la habitación para recordarle al crío la importancia de que duerma solo.

El método Estivill no goza de buena prensa entre los expertos de la crianza, comunidad científica incluida. Bastante más mayoritaria es la corriente del apego seguro, que implica jamás desatender a tu crío, especialmente cuando llora. No significa que tengas que decirle que sí a todo lo que te pide. Significa estar a su lado para decirle ya sea sí o no a lo que te demanda. Pero a su lado. "No deberíamos dejar llorar a los niños, tampoco a los adultos, evidentemente. Y menos por la noche", concluye Jové.

 

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