26 oct 2020

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CENTRO PENITENCIARIO DE BRIANS

El preso que mató a otro: "Es un violador de niños. Tranquilos, está muerto"

El juez acuerda el ingreso en prisión del reo para evitar que tenga permisos por otros delitos

El agresor clavó a la víctima hasta 29 cuchilladas en el cuello, pecho, tórax, abdomen y cabeza

J. G. Albalat

Acceso principal de la prisión de Can Brians.

Acceso principal de la prisión de Can Brians. / Ferran Nadeu

El Juzgado de Instrucción 4 de Martorell ha acordado prisión provisional para el interno L. G. S., de 37 años, que este martes 13 de octubre asesinó a otro, Z. A. M., en el patio del módulo tres de la prisión de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires. El juez ha acordado esta medida para evitar que el hombre pueda salir en libertad o con algún permiso para las anteriores condenas de asesinato y robos con violencia que está cumpliendo.

En su auto de prisión, el juez relata que L. G. S. sorprendió a las 19.30 horas a su compañero de módulo cuando escuchaba música en el patio apoyado en una columna. Se le acercó por detrás y le asestó con un cuchillo punzante y afilado una primera puñalada en el cuello y después otras en el  pecho, tórax, abdomen y cabeza, lo que le provocó la muerte. En total, 29 cuchilladas "Este es un proxeneta, un violador de niños. Tranquilos, que ya está muerto", dijo a los funcionarios de prisiones.

La víctima, Z. A. M, de 32 años y de nacionalidad rumana, estaba condenada por prostitución de menores y de personas con incapacidad y por violencia machista. Cuando estaba distraído, el agresor "se le acercó por la espalda y lo apuñaló de manera extremadamente violenta", incluso con la víctima inmóvil en el suelo, según subraya la resolución judicial.

Cámaras de seguridad

Cuando los funcionarios de Brians quisieron intervenir les advirtió en un primer momento que no se acercaran: "Esto no va con vosotros", les dijo, al tiempo que recordaba la condición de violador de la víctima para justificar la agresión. Al final, el reo tiró el cuchillo al suelo y se entregó. El suceso fue grabado por las cámaras de seguridad del centro, que demostrarían que entre víctima y agresor no hubo ninguna pelea previa y que el asesinato fue planificado. El asesino salió coreado del patio donde cometió el crimen.  En el módulo donde sucedió el crimen cumplen condena los presos con delitos más graves y conductas más agresivas.

El auto de prisión recoge la declaración de los funcionarios que intervinieron. Uno de ellos aseguró que el presunto asesino gritó: "Que no se acerque nadie. Es un cuchillo de verdad". Otro testigo detalló que L. G. S. les dijo: "No os acerquéis y os pincho, contra vosotros no tengo nadan (...). Ya está muerto y le he pinchado en el cuello y corazón varias veces". Cuando negociaba con ellos, fue cuando el atacante soltó: "Este es un proxeneta, un violador de niños. Tranquilos que ya está muerto".

Reconocimiento del crimen

El agresor se enfrenta ahora a penas de entre 15 y 25 años de prisión que se añadirían a las que ya cumple y que quedan finiquitadas en el año 2050. El juez sostiene que existen indicios de que el auto del apuñalamiento ha cometido un asesinato con alevosía y ensañamiento. Y no solo por el reconocimiento de los hechos por parte de L. G. S., sino también por las declaraciones de los funcionarios de prisiones que presenciaron como el acusado estaba junto al cadáver con el arma blanca que ha sido incautada.

El magistrado concreta que incluye en el video grabado por las cámaras de seguridad del centro se aprecia como la pierna de la víctima aún se movía estando en el suelo, lo que permite sostener que hubo ensañamiento y, de esta manera, descartar que la muerte fue consecuencia de la primera puñalada. Tampoco consta que hubiera una provocación previa por parte del preso asesinado, ni que L. G. S. tuviera sus facultades mentales mermadas por ningún tipo de sustancia o enfermedad.