31 oct 2020

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Las últimas restricciones por el covid

El cierre de Port Aventura noquea a la Costa Daurada

La celebración de Halloween en el macroparque de atracciones se veía como la última esperanza de mejorar los balances

Anna Rocasalva

El ’Shambhala’ y el ’Dragon Khan’, dos de las atracciones estrellas de Port Aventura.

El ’Shambhala’ y el ’Dragon Khan’, dos de las atracciones estrellas de Port Aventura.

El cierre de Port Aventura ha sido el colofón a una mala temporada del turismo en Costa Daurada. De la sesentena de alojamientos que acumula esta zona costera de Tarragona, solo restaban abiertos 11 el pasado miércoles, contando los hoteles del parque de atracciones. Ahora únicamente quedan siete, coincidiendo con las últimas restricciones dictadas por el Govern para intentar frenar la pandemia, y que afectan directamente al macroparque.  

Si la Associació Hotelera de Salou, Cambrils y La Pineda ya daba la temporada “por acabada” tras la vuelta al cole, el nuevo escenario impuesto por la Generalitat se ha recibido como el sablazo definitivo al ver cómo su último reclamo se esfumaba. “Hasta ahora al menos nos quedaba Halloween en Port Aventura, pero sin esto y sin los restaurantes ya no sé qué podemos ofrecer al turista”, lamenta el portavoz de la Federació Empresarial d'Hostaleria i Turisme de Tarragona, Xavier Guardià.

La peor temporada

“Esta temporada ha sido la peor de la Costa Daurada”, sentencia Guardià. El portavoz recuerda con cierta amargura las recomendaciones del primer ministro francés, Jean Castex, de no viajar a Catalunya, o la imposición de una cuarentena obligada a los turistas ingleses al volver a su país. “A finales de octubre confiábamos en poder maquillar los resultados porque Port Aventura llena más por Halloween que en verano. Ahora ya no será posible”, expresa.

También se hace difícil pensar que alguien venga a disfrutar de la zona del delta del Ebro, por ejemplo, sin poder degustar un buen arroz después. “¿Qué hará el visitante? ¿Comerse un bocata? Así no se revierte económicamente en el territorio”, lamenta Guardià. “Quizá el cámping de 'roulotte' pueda salir menos maltrecho de esta situación”, aventura.

Los campings aguantan

La temporada de verano ha terminado para la mayoría de cámpings de Tarragona, pero un 18% sigue abierto, que es el total de cámpings que abren todo el año. “De momento no ha cerrado ninguno porque nos mantenemos con los clientes nacionales, con bungalós de larga estancia”, explica el presidente de la Asociación de Cámpings de la Costa Daurada i Terres de l’Ebre, Joan Antón.

El presidente comenta que la ocupación en los cámpings durante la temporada de verano ha sido mejor que la de los hoteles pero que el cierre de Port Aventura les afecta “mucho más” que el de la restauración. “Por desgracia, como tenemos pocos clientes no será difícil reducir el aforo en los restaurantes de los cámpings”, admite. “Estas restricciones no gustan a nadie, pero es mejor que hayan llegado ahora que no en plena temporada de verano”, agrega.

La situación en la Costa Brava

En el otro extremo geográfico,  la gerente de Costa Brava Hotels, Judit Lloberol, se pregunta: “¿En serio la hostelería somos el problema?”. “Por supuesto que hay que tomar medidas para frenar la pandemia, pero creemos que no se han hecho bien las cosas: ¿qué pasa con las aglomeraciones en el transporte público, por ejemplo?”, lamenta. 

Lloberol explica que, tras perder gran parte de la temporada por el confinamiento, las reservas a finales de verano y en septiembre fueron relativamente “buenas” gracias al buen tiempo y a los puentes como el de la Diada o el de la Mercè. Sin embargo, “muchos hoteles han empezado a cerrar al ver las bajas de clientes entre semana”, describe la gerente. “Algunos estábamos aguantando porque había dos semanas de reservas de franceses pero, con estas últimas restricciones, estamos recibiendo muchas cancelaciones”, lamenta Lloberol.