BROTES EN CATALUNYA

Salut confina a 200 universitarios tras registrar 60 positivos en una residencia de la UB

"Me esperan dos semanas de horror", cuenta un estudiante encerrado en una habitación de 10 metros cuadrados

NInguno de los casos positivos detectados en menos de una semana tiene fiebre

Unos doscientos estudiantes universitarios que residen en el colegio mayor Penyafort-Montserrat de Barcelona están en cuarentena y confinados hasta el 20 de octubre.

Unos doscientos estudiantes universitarios que residen en el colegio mayor Penyafort-Montserrat de Barcelona están en cuarentena y confinados hasta el 20 de octubre. / MANU MITRU

Se lee en minutos

Elisenda Colell

"Nos hemos convertido en un cortafuegos del coronavirus", sentencia Montse Lavado, la directora del colegio mayor Penyafort-Monserrat, un centro residencial de la Universitat de Barcelona donde viven 300 estudiantes. Tras registrar un brote del virus, que ya acumula más de 60 alumnos positivos, la Generalitat ha optado por clausurar el centro y ordenar el confinamiento de todos los alumnos. 200 se han encerrado en las habitaciones de la residencia desde el sábado, y 150 más lo han hecho en sus domicilios, ya que el brote los ha pillado en casa por el puente del Pilar. 

"Me estoy preparando para dos semanas de horror", cuenta Marc, un estudiante de primer curso de matemáticas de la Universidad Politécnica de Barcelona que vive en la residencia Penyafort-Monserrat desde que empezó el curso universitario. El joven reside en una habitación de diez metros cuadrados, sin lavabo propio. "Necesito poder andar un poco, usar espacios comunes… esto me parece muy inviable, no soy nadie para decir que esto no es lo correcto pero quizá se hubieran podido encontrar otros mecanismos, nunca he estado tanto tiempo en un lugar tan pequeño", añade el joven. 

Los primeros indicios del brote se detectaron el lunes 5 de octubre, cuando una de las estudiantes de la residencia empezó a encontrarse mal. El martes por la noche supo que era positiva de coronavirus, y en pocos días, tras el rastreo de los contactos de la chica, el diagnóstico se fue esparciendo por las habitaciones del centro. "El viernes ya teníamos 50 positivos, y el sábado 60. Allí fue cuando la Agència Catalana de Salut pública nos ordenó que debíamos de confinar todos los estudiantes", cuenta Lavado. Ella incluida se ha encerrado en el centro con los 200 alumnos, aunque de momento nadie ha tenido fiebre.

Laura, estudiante de economía, es una de las chicas que ha estado en contacto con personas que han sido infectadas. "El viernes no quise volver a casa con mi familia, en Lleida, porque temía poder infectar a mis padres y a mis abuelos", cuenta. "Lo bueno es que yo estoy encerrada en una habitación doble con una de mis mejores amigas y el espacio es suficientemente amplio y nos llevamos muy bien", prosigue. 

Sin ropa limpia

"Hace dos semanas que no lavaba la ropa, y ahora me encuentro con que no puedo bajar a la lavandería para evitar contactos, este es el mayor problema al que nos enfrentamos", cuenta Laura. En su caso, igual que Marc, han conseguido que sus familiares les manden ropa limpia desde casa. "Hay muchos compañeros que están bastante peor y no tienen nada de ropa limpia", advierte la joven. De comida, en cambio, van sobrados. El servicio de comedor se ha reorganizado al completo, y cada día entregan tres comidas a las puertas de todas las habitaciones. 

Tampoco hay excesivo problema para seguir las clases de la universidad. Muchos, ya hacían un gran número de las clases de forma telemática. A otros, ya les han asegurado filmaciones en 'streaming' de las lecciones, mientras esperan el veredicto de las autoridades sanitarias para implantar las clases virtuales al menos durante 15 días. En realidad, el centro ya estaba preparado para algo así. "El confinamiento ya nos pilló con muchos alumnos dentro, no es la primera vez que nos confinamos aquí", explica la directora. A Laura tampoco le sorprende que esto pudiera pasar. "Aunque no me lo esperaba tan temprano", asevera.