20 oct 2020

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Solidaridad

Los trabajadores de los autobuses de Madrid recogen comida para los arruinados por la pandemia

Han lanzado una campaña de recolección en la plantilla que durará tres días, y con la que se plantean superar las 20 toneladas

Los alimentos donados son para dotar a la red de despensas solidarias, un movimiento informal de ayuda nacido durante el confinamiento

Juan José Fernández

Trabajadores de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid distribuyen comida para personas que han perdido sus ingresos por efecto de la pandemia. El vídeo es de la primera cuestación, en junio pasado, que les sirvió de ensayo para la que han lanzado ahora. / J. C.

Diez mil trabajadores de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, la EMT, están llamados desde las seis de la mañana de este lunes y hasta el final del próximo día 23 a donar los alimentos que puedan para una recolecta con la que un grupo de sus trabajadores, conductores de autobús y profesionales de otras ramas de la movilidad pública, pretenden echar una mano a las personas que se han visto impactadas económicamente por la pandemia.

La petición, que ha sido apoyada en redes sociales por personajes de la vida madrileña como Ramoncínel Pirata, experto en heavy metal, o el periodista deportivo Tomás Roncero, se ha extendido por las cocheras de la EMT, casi todas ellas situadas en barrios obreros.

La idea es acopiar todos los alimentos posibles en las cocheras para dárselos lo antes posible a la red de despensas solidarias de Madrid, un movimiento popular sin jerarquía, de voluntarios de barrio, que nació durante el confinamiento para ayudar a personas aisladas, y que ha ido creciendo en los últimos tres meses a la vista del impacto de la pandemia sobre la economía.

Esta es la segunda recogida de comida que hacen los trabajadores de los autobuses de Madrid. En junio pasado hicieron otra recolecta entre sus compañeros y juntaron 21 toneladas de alimentos, que cargaron haciendo cadenas humanas y distribuyeron con sus propios coches particulares.

Demasiada pobreza

Jorge Carajo, uno de los conductores que organiza la cuestación, explica que esta iniciativa madrileña busca ayudar a "gente que ya venía muy tocada antes de la pandemia, autónomos que han tenido que cerrar y ahora se les han acabado los cuartos, personas que vivían de los mercadillos y ahora no pueden poner los puestos, inmigrantes que no tienen papeles ni red familiar que les ayude, vecinos que se buscan la vida como puede". 

A este veterano de la EMT, vecino de Las Margaritas, uno de los barrios del sur de Madrid que desde este lunes quedan semiconfinados, no le extraña que, antes que en otras grandes empresas de la ciudad, esta iniciativa solidaria haya surgido entre los conductores del transporte público. "También los compañeros de Metro de Madrid hicieron una recogida de alimentos en mayo pasado. En otro tipo de empresas la gente va y vuelve del trabajo sin ver nada más; nosotros, en la EMT y el Metro, estamos todo el día viendo la gente de la calle, y sabemos lo que hay".

Y, ciertamente, en la calle no solo hay viandantes que acuden a sus quehaceres cotidianos; también están las filas crecientes de ciudadanos parados en la acera, esperando en cola a llegar hasta la puerta de alguna entidad que distribuya comida. Las llamadas "colas del hambre", cuya longitud está alargando el virus en el final del verano.

Jorge Carajo, conduciendo su bus en la Línea 139 (Carabanchel Alto - Cuatro Vientos), ve tres de esas colas cada día: una en el propio Carabanchel; otra, las más famosa, en Aluche; y otra en el barrio de San Ignacio. Y varias veces cada jornada, pues su trayecto no es muy largo.

De lo que ven sus compañeros y él en los barrios, le llama la atención especialmente la dura situación de las empleadas informales de hogar, la mayoría extranjeras sin seguridad social ni paro, "mujeres de muchos países a las que sus jefas y jefes les dicen: 'Mira, estos días no vengas', y se quedan sin cobrar"

Los trabajadores de la EMT pretenden esta vez doblar la cantidad de alimentos recolectada. Les ayudan mensajes como el del Pirata, conductor de programas musicales en Rock FM: "Los buses pueden volver vacíos por la noche, pero lo que no se puede quedar vacía es la nevera".