30 oct 2020

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El cierre de 37 zonas de Madrid

"No va a servir para nada. Sólo para perjudicar a los trabajadores"

En el Puente de Vallecas ven con escepticismo las medidas anunciadas por Diaz Ayuso para limitar los contagios por coronavirus

Eva Cantón

Una usuaria consulta el trayecto del autobús en una parada de Punte de Vallecas. 

Una usuaria consulta el trayecto del autobús en una parada de Punte de Vallecas.  / JOSÉ LUIS ROCA

Cuando terminó el intenso chaparrón que cayó sobre Madrid mientras Isabel Díaz Ayuso anunciaba restricciones al movimiento en las zonas donde el coronavirus está desbocado, en el Puente de Vallecas las calles volvieron a llenarse de gente. Y de escepticismo. Pocos creen que las medidas adoptadas por el Ejecutivo regional ante una situación que la propia presidenta calificó de “gravísima” sirvan para mejorar las cosas. Si acaso, lo que pronostican los vecinos es que se resientan los negocios, la economía y que al final se perjudique a los trabajadores.

“Siempre pagan los curritos”, se lamenta Antonio, de 45 años y origen ecuatoriano que sueña con irse a vivir al campo, lejos del estrés. Antonio trabaja en Pozuelo, en el área de mantenimiento de los chalés de esa zona acomodada del noroeste de Madrid. Ahora su jefe tendrá que darle un certificado para poder desplazarse.

Ya verás como me paran diez veces. Llevo viviendo 19 años aquí, tengo la nacionalidad española y en Aluche y Atocha me siguen pidiendo los papeles como si fuera un delincuente”, se queja mientras charla acodado en el puesto de churros que un colega tiene en la plaza de Martínez de la Riva.

Los dos apuntan al transporte madrileño como el origen del problema. “Vamos peor que sardinas y las autoridades no se preocupan de los que vamos en el metro a trabajar, a producir”, prosiguen. Un vallecano de toda la vida, Jesús, estanquero de 58 años, dice que son las zonas obreras las que están más afectadas y que él, si puede, no coge el metro, pero que la mayoría de la gente no tiene más remedio. “Si no ponen más metros y autobuses es complicado”, reflexiona.

Azahara trabaja en un Mercadona de Vicálvaro y este viernes está librando. Tiene 30 años, vive en Vallecas con su hijo y con sus padres mayores y cuenta que estuvo 15 días de baja en cuarentena por el covid-19. Al darle el alta, su médico de cabecera le dijo que no le harían de nuevo la PCR porque solo se la repetían al personal sanitario. “Me dijo que era libre como un pájaro. Yo pienso que lo va a pillar todo el mundo y que si no te mata el virus te va a matar el hambre, así que nos vamos a joder todos”, dice sin pelos en la lengua.

Falta de personal

Si hay algo común a las 37 áreas sanitarias que a partir de este lunes se cerrarán perimetralmente al contabilizar una media de 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes es el nivel de colapso de los centros de salud que vienen denunciando los profesionales del sector de manera reiterada.

Mi ambulatorio es el que más positivos tiene, pero es que falta gente. Si hubieran reforzado con más personal desde el principio estaríamos mejor”, comenta Angel, un camarero de 45 años a quien despidieron de un restaurante del centro de Madrid durante la primera ola de la pandemia. Ahora trabaja en un bar cerca de su casa y sonríe bajo la mascarilla del Real Madrid. Angel está resignado a reducir el aforo a la mitad y cerrar a partir de las 22 horas pero cree que los chavales del barrio no harán mucho caso a las consignas sanitarias y seguirán reuniéndose por la noche en la plaza sin mascarilla.

“No va a servir para nada. Sólo para perjudicar a los trabajadores”, resume oculto tras un EPI un enfermero del hospital general universitario Gregorio Marañón del Puente de Vallecas.

“Yo lo que quiero es que desaparezca el bicho!”, suelta una abuela de 86 años que prefiere no dar su nombre mientras comenta la situación esperando al autobús junto a su hermano, de 80 años.

A ellos les parece que el Gobierno de Pedro Sánchez lo está haciendo “fatal”  porque  le ha “endosado” a las comunidades autónomas el problema y el presidente “se fue de vacaciones mientras la gente no podía salir de casa”.

Que hagan lo que crean que es bueno, pero que lo hagan bien”, prosiguen, convencidos de que si en Madrid circula mucho el virus es porque tiene mucha densidad de población.

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