VUELTA AL COLE

Tecnología NBA para controlar en los patios la distancia social.. y el bullying

Una escuela prueba un programa piloto con tarjetas para cada alumno que vibran y avisan a los profesores si se rompen los grupos burbuja

La trazabilidad de los movimientos en los recreos puede servir también para detectar alumnado excluido que pueda acabar siendo víctima de acoso

Los alumnos del Liceo Hispano de Paterna que prueban un programa que mediante tarjetas y tecnología bluetooth advierten de rupturas de los grupos burbuja

Los alumnos del Liceo Hispano de Paterna que prueban un programa que mediante tarjetas y tecnología bluetooth advierten de rupturas de los grupos burbuja / Miguel Lorenzo

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Nacho Herrero

Si sirve para saber en cada segundo de un entrenamiento en qué zona de la pista ha estado una superestrella de la NBA y quién le ha defendido, también vale para detectar contactos entre el alumnado de distintos grupos burbuja de los colegios. Ese fue el razonamiento con el que se ha adaptado la tecnología que se creó para dar a los entrenadores de baloncesto la máxima información posible de sus jugadores, que ahora ha empezado a aplicarse para controlar los patios de las escuelas y la expansión del COVID 19 y que puede ser una nueva herramienta para prevenir el 'bullying'.

La prueba piloto se ha puesto en marcha en unidades de infantil del colegio Liceo Hispano de Paterna (Valencia). Los alumnos de cada clase se cuelgan una tarjeta con un color al cuello al salir al recreo y cuando, vía 'bluetooth', dos de diferente color se juntan demasiado les vibran, lo que les recuerda que deben separarse. Al mismo tiempo, salta una alerta en la tablet del profesor, por si acaso.

Un aviso en la tablet de los profesores de que se ha roto la distancia mínima establecida entre los grupos / Miguel Lorenzo

"Se los hemos vendido como un juego, que las tarjetas no tienen que hablar, que tienen que estar calladitas", explica Nieves Garrido, la directora del centro. "Saben cuando vibra tiene que separarse. Para ellos es un juego y aprenden rápido", confirma Concha Valero, tutora de uno de estos grupos.

Además de advertir de contactos, como pasa con la aplicación oficial Radar COVID, el programa puede ayudar a la trazabilidad si se producen contagios. "Podremos saber con qué grupo se relaciona y serían ellos los que se tendrían que aislar pero no toda la clase", apunta la profesora. De hecho, si el contagiado ha tenido ‘vibraciones’ con compañeros de otros grupos también se les podría advertir.

La NBA y los datos

El programa ‘Social Distante’ es una adaptación del que que ‘Nothing but Net’ hizo para profesionales del baloncesto. "Hemos trabajado con el Real Madrid y el Valencia Basket y tenemos la validación de la NBA", apunta su director general Javier Bosch, que explica se trata de "un sistema inteligente de trazabilidad del movimiento de las personas". El original servía de base de datos a los entrenadors y este para que el alumnado pueda "disfrutar libremente de todo el espacio" sin tener que restringirlo con algún tipo de separación. Ya se ha implantado también en oficinas.

Consciente de las dudas que han surgido en el tratamiento de datos de este tipo de aplicaciones resalta que "el proceso, y esto es muy importante, se hace de manera anónima".  Ellos no trataán con nombres sino con números. "Nosotros vemos qué código interacciona con qué código. Seremos capaces de preservar el anonimato del portador de la tarjeta", asegura

Prevenir el acoso

Pero en este colegio valenciano, en los tres días que llevan con las tarjetas ya han intuido otros usos. "Le podemos sacar mucho en cuanto empezamos a recoger datos", augura la directora. "Las tutoras van a tener un registro diario, un sociograma del aula. Van a saber quién está en contacto con quién, quiénes se relacionan o quiénes están solos jugando. En infantil el ‘bullyng’ se controla mucho mejor porque las tutoras tienen un control más directo pero vamos a poder saber quién es el que menos juega", apunta.

Dos niños juegan mientras algunos de sus compañeros miran desde el banco / MIGUEL LORENZO

Reforzar la integración del portador de esa tarjeta que casi siempre está solo, será el siguiente paso para fortalecer las relaciones en el grupo. "Les hemos contando que no pueden dejar a nadie solo y nos permitirá ver si hay algún  niño excluido socialmente", apunta la tutora.

La información podría ir más allá y dar pistas a los profesores de si tienen alumnos con déficit de atención. "Lo normal es que sea el que más se mueva, que su puntero esté disparado. Esto es lo que hemos descubierto, pero seguro que nos da más opciones", apunta.

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El programa ha sido una iniciativa de una empresa de seguridad (Prosegur) que lanzó una iniciativa abierta para "buscar las tecnologías que ayudaran a una vuelta al cole presencial", explica José Daniel García, su director de innovación. Pero también la compañía sacará algo. "Nos abrimos al ecosistema para que ‘startups’ innovadoras nos aporten este tipo de tecnologías y esto te permite incorporar estas tecnologías tan avanzadas a nuestro negocio", admite.