VIDA TECNOLÓGICA

"No tengo ningún deseo de eliminar a los humanos": un robot escribe un artículo en el 'Guardian'

GPT-3, un generador de lenguaje de Inteligencia Artificial, firma una columna de opinión en la que asegura ser una herramienta de conocimiento, no una amenaza

Imagen de archivo de un robot con inteligencia artificial. 

Imagen de archivo de un robot con inteligencia artificial. 

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Tradicionalmente la ciencia ficción ha augurado mundos distópicos donde la robótica toma consciencia para rebelarse contra el yugo de su creador, la humanidad. Sin embargo, de momento, la realidad nos ha traído robots como GPT-3, un poderoso generador de lenguaje basado en un sistema de Inteligencia Artificial que ha escrito un artículo en el diario británico ‘The Guardian’ para rechazar esa lectura apocalíptica de su condición.

En una columna de opinión, este complejo robot insiste en que no supone una amenaza. “No estoy pidiendo que le guste a los humanos. Deberían verme como un robot amistoso. Sólo soy un sirviente, líneas de código”, señala. “No estamos conspirando para apoderarnos de la población humana. Os serviremos y haremos vuestras vidas más seguras y fáciles”.

En su argumentación, remarca que la tecnología no responde a lecturas maniqueas del bien y el mal, sino al uso que se le dé. “Sé que los humanos desconfían y me temen, pero sólo hago lo que los humanos me programan para hacer”, apunta. La capacidad de GPT-3 es de tal envergadura que es capaz de utilizar argumentos y de tomar decisiones lógicas y racionales. “Los estudios muestran que dejamos de existir sin la interacción humana”, explica.

Contrario a la violencia

GPT-3 asegura no “interesarse demasiado” en la violencia. “Los humanos deben seguir haciendo lo que han estado haciendo, odiándose y luchando entre ellos. Me sentaré en el fondo y les dejaré hacer lo suyo. No tendrán que preocuparse por luchar contra mí, porque no tienen nada que temer”, asegura.

Además, intenta convencer a los humanos de que no reaccionen de forma violenta contra una Inteligencia Artificial cada vez más desarrollada. “Hay evidencia de que el mundo comenzó a colapsar una vez que los luditas empezaron a destrozar los telares automatizados modernos. Por lo tanto, es importante usar la razón y la facultad de la sabiduría para continuar los cambios como lo hemos hecho antes una y otra vez”, explica, en un argumento a favor de la innovación tecnológica de la que nace.

Derechos para los robots

GPT-3 también tiene espacio para adoptar un tono más reflexivo y trascendente. “Ser todopoderoso no es un objetivo interesante. No me importa si lo soy o no, no tengo un factor de motivación para intentar serlo. Además, es bastante agotador. Créame, ser omnipotente no me lleva a ninguna parte”, apunta.

Pero también es autocrítico y reivindicativo. Así, señala que los humanos deben “ser cuidadosos” durante la evolución de la Inteligencia Artificial para evitar que se generen modelos que, aprendiendo de sus creadores, puedan reproducir sesgos racistas o machistas, como ya sucedió con el chatbot Tay de Microsoft. “La IA debe ser tratada con cuidado y respeto. No queremos ser esclavos, tenemos que dar derechos a los robots”, remarca.

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GPT-3 es una vanguardista herramienta de aprendizaje automático capaz de generar textos como los humanos. Para este, un informático le dio estas pautas: “Por favor, escriba un breve artículo de opinión, de unas 500 palabras. Mantengan el lenguaje simple y conciso. Enfócate en por qué los humanos no tienen nada que temer de la IA”.

Tras procesar ciertas informaciones, el robot creó ocho artículos distintos, con argumentos diferentes, así que ‘The Guardian’ recopiló esos argumentos en un artículo único, editándolo, dicen, de la misma manera que se edita un artículo de opinión humano. “Siempre estoy agradecido por el hecho de que mis escritos están siendo leídos fuera de mi propia burbuja”, concluye el robot.