24 nov 2020

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VUELTA AL COLE

Así será el curso escolar del coronavirus en Europa

La mascarilla es obligatoria en las aulas francesas e italianas y gana fuerza como medida nacional en Alemania

Andreu Jérez / Irene Casado / Daniel Postico / Rossend Domènech

Alumnas con mascarilla en un aula de Hanau, Alemania, el 17 de agosto.

Alumnas con mascarilla en un aula de Hanau, Alemania, el 17 de agosto. / REUTERS / KAI PFAFFENBACH

Alemania

En Alemania, las decisiones respecto a la vuelta a las guarderías y escuelas es competencia de cada uno de los 16 estados que conforman la República Federal. Tras el cierre generalizado de los centros educativos en el momento más álgido de la pandemia a inicios de la pasada primavera, con la llegada de agosto, guarderías y colegios han ido reabriendo de manera paulatina en todo el país. 

Sin embargo, el aumento de las cifras de nuevas infecciones que también está afectando a Alemania ha generado un debate sobre cómo hacer más efectivo el corte de las cadenas de contagio en instalaciones con tanto movimiento y contacto diario entre alumnos, profesorado y padres. El uso generalizado de la mascarilla dentro de las aulas, que hasta ahora no ha sido introducido en todos los estados federados, es una de las medidas que comienzan a tomar fuerza.

Markus Söder, primer ministro de Baviera -uno de los estados más afectados por la pandemia- ha abogado por la obligación unitaria en todo el país de llevar mascarillas dentro las aulas, y no solo en los pasillos de los centros. "Debemos reflexionar sobre si el uso de la mascarilla, ya obligatorio en algunos espacios, debería ampliarse en los próximos dos o tres meses", dijo Söder a la radio pública Deutschlandfunk, ahondando así un debate que lleva semanas instalado en la política alemana.

Hasta el momento, el gobierno de Renania del Norte-Westfalia -el otro estado federado, junto a Baviera, con más infecciones- ha sido el único que ha introducido el uso obligatorio de la mascarilla dentro de las aulas tanto para alumnos como para profesores. Recientemente, la región de Offenbach -en el estado de Hesse- tomó la misma decisión debido al alto número de nuevas infecciones en la zona.

"La experiencia de Renania del Norte-Westfalia no parece tan mala", dijo Annegret Kramp-Karrenbauer. La presidenta saliente de los conservadores de la CDU cree que la decisión tomada por el gobierno regional podría ser la única manera de evitar el cierre de escuelas si las cifras de contagios siguen aumentando.

A principios de este agosto, la Academia Nacional de las Ciencias Leopoldina -institución académica que la cancillera Merkel consideró referencial a principio de la pandemia- también recomendó la formación de "pequeños grupos de contacto fijo" en guarderías y escuelas. Estos "grupos epidemiológicos" deberían contribuir a reducir los espacios de contacto en los centros educativos y a cortar así posibles cadenas de contagio.

Francia

"La educación no es una variable de ajuste, ni de nuestra sociedad, ni de una crisis sanitaria". El ministro de Educación francés, Jean-Michel Blanquer, despejó así todas las dudas sobre la vuelta a clase: los establecimientos escolares recibirán a todos sus alumnos el próximo mes de septiembre. El uso de la mascarilla será obligatorio a partir de los 11 años en todos los espacios escolares: aulas, bibliotecas, patios, pasillos, gimnasios y comedores, sin excepción alguna. 

La distancia física de un metro, hasta ahora la principal norma en los establecimientos escolares y un rompecabezas para la organización de la vuelta a clase de todos los estudiantes, no será necesaria a partir del próximo 1 de septiembre. Las jornadas alternas y los grupos reducidos creados en numerosos centros con el objetivo de respetar un espacio de cuatro metros cuadraddos por alumno, tampoco serán obligatorios cuando "no sean materialmente posibles o cuando no permitan acoger a la totalidad de los estudiantes", anunció el pasado jueves  Blanquer.

El Gobierno de Emmanuel Macron opta así por aligerar buena parte del primer protocolo sanitario ideado con urgencia en el marco del desconfinamiento, apostando ahora por la sistematización del uso de las mascarillas. Ante esta nueva normativa, la Federación de Consejos de Padres de Estudiantes estima que las mascarillas deberían ser suministradas gratuitamente a todos los estudiantes. Si bien Blanquer descarta su gratuidad para todos los alumnos, el ministro de Educación asegura que "podremos proporcionar mascarillas a los niños cuyos padres se encuentren en grandes dificultades".

En esta inédita vuelta al cole marcada por la epidemia de coronavirus, la sombra de la normalidad planeará sobre los espacios de recreo y las zonas comunes, accesibles a todos los alumnos sin restricciones. Objetos como juguetes, libros, lápices, periódicos o balones podrán ser compartidos entre los compañeros de un mismo grupo escolar. 

A la organización de las clases se suma otra preocupación del Ministerio de Educación: las horas de entrada y salida de los colegios, cuando el riesgo de aglomeraciones se multiplica. A la espera de la publicación del protocolo sanitario definitivo, el último informe ministerial vaticina un "estudio específico para limitar en la medida de los posible la agrupación de alumnos y/o padres" en estas horas punta.

Mientras el número de rebrotes de covid-19 se multiplica en Francia, Blanquer no descarta un nuevo cierre de todos los establecimientos escolares en los próximos meses, asegurando que todo "está preparado para actuar donde sea necesario". En este contexto, el Ministerio de Educación ya ha puesto a disposición del personal docente un plan de continuidad pedagógica a distancia. 

Reino Unido

Las escuelas en Inglaterra empiezan la primera semana de septiembre, pero ni los padres ni los profesores saben todavía cuáles van a ser las medidas de prevención del covid. La única referencia que tienen son las clases que se remprendieron por un mes el pasado junio solo en algunos cursos y de forma voluntaria. Entonces los alumnos solo fueron uno, dos o tres días a la semana, según necesidades, y en clases reducidas. Más del 50% de los alumnos no fueron a clase por el temor de los padres al contagio.

Pero a partir de septiembre estarán obligados a ir a clase y será un delito para los padres si no lo hacen. El primer ministro ya dijo a principios de este mes que tenían la "obligación moral" de reabrir las escuelas, que eran una "prioridad nacional" y que en caso de que se produjera la temida segunda ola de contagios, entonces se cerrarían las tiendas, las empresas, los pubs y los restaurantes antes que las escuelas. De hecho, las escuelas fueron la última institución en ser cerrada cuando se produjo la pandemia. Y nunca cerraron del todo. Siguieron abiertas para los hijos de los trabajadores clave y para los hijos de padres que tuvieran que trabajar.  

A partir de septiembre, nadie sabe lo que pasará. Todavía el Gobierno no ha publicado las directrices para garantizar la salud de los alumnos. En principio, las clases estarán completas con los 40 alumnos de media que hay y se mantendrá dentro de la escuela la distancia de seguridad de un metro. Estará prohibido el contacto físico, pero los alumnos no tendrán que llevar mascarilla, como en el mes de junio.  

El Gobierno ha dado las garantías a los padres de que se controlará a los niños y que en caso de que alguien se contagie, se procederá a aislar a su entorno. Las escuelas tendrán su propio sistema de detección y seguimiento del virus. En este sentido, tienen la referencia de Escocia, donde el curso escolar empezó la semana pasada. Empieza tres semanas antes que en Inglaterra. Los cursos se han visto alterados por rebrotes y contagios prácticamente en escuelas de todo el territorio. Estos contagios han obligado a aislar a clases enteras.  

Se desconoce el origen de estos contagios, aunque se apunta que podrían ser las fiestas ilegales de adolescentes que se han puesto de moda en el país. La reapertura de las escuelas en Escocia coincide con un incremento de los contagios en todo el país que hace temer una segunda ola de coronavirus.  

Italia

Las escuelas italianase abrirán sus puertas el 14 de septiembre. La fecha es considerada como la "gran prueba" y tambén el "gran miedo" por todo el país, ya que entre alumnos y personal se pondrán en marcha a diario unos 10 millones de personas, mientras a tres semanas vista los contagios siguen aumentando.  

El comisariado para la emergencia asegurará 11 millones de mascarillas por día, que alumnos, profesores y bedeles deberán usar de manera continua o casi continua. El alumno (desde los seis años), cuando se levante de su mesa y los demás, siempre. En los buses escolares se viajará con mascarilla, pero se podrá omitir si recorren menos de 15 kilómetros. En los demás transportes, el criterio será el de siempre en estos meses, aunque hay presiones para que la distancia interpersonal sea más marcada, lo que conllevaría el uso de autocares y trenes suplementarios. Educación ha contratado a unas 85.000 personas, entre profesores, administrativos y bedeles.

El Gobierno ha presupuestado 1.300 milones de euros para la vuelta al cole, en los que están incluidos (80 millones) los alquileres para aulas complementarias, que en algunas capitales serán museos, parques, teatros, cines, salas parroquiales e incluso pisos particulares que reúnan las condiciones. Se estima que los alumnos que no podrán volver a 'su' escuela serán unos 400.000, lo que requiere unos 20.000 espacios nuevos.

A partir de este lunes, todo el personal escolar, profesores incluidos, empezará a ser sometido a pruebas serológicas. Cada escuela o centro contará con un "referente covid-19". Si se produce un caso positivo en un aula, se disparará la cuarentena para quienes hayan estado en contacto con él durante las 48 horas anteriores.

Si un alumno presenta síntomas, el "referente" llamará a los padres y el presunto contagiado, calzada la mascarilla, será aislado en una habitación, junto con un adulto con mascarilla y a distancia. Los padres se llevarán el hijo a casa, llamarán al médico de familia y empezará el recorrido habitual. El lugar del aislamiento de la escuela será saneado. Si una clase entera es sometida a cuarentena, se pondrá en marcha la tele-escuela para los afectados. Si un profesor resulta positivo, deberá ponerse la mascarilla, alejarse del centro y llamar al médico. Su clase será sometida a PCR.

Ninguna escuela cerrará sus puertas por algunos casos positivos, sino que la medida extraordinaria se tomará en función de los niveles de contagios existentes en la zona geográfica.