30 nov 2020

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Negocios con la ocupación

Así se vende un piso ocupado | Audio

Hasta 2.500 euros por el traspaso clandestino de viviendas usurpadas y con la luz y el agua 'enganchadas'

El negocio se anuncia ya en portales inmobiliarios, donde también se ofrecen inquilinos antiocupas

Juan José Fernández

Traspasos, ventas, alquileres, inquilinos antiocupas. Los negocios clandestinos de la usurpación de viviendas. / JOSÉ LUIS ROCA

"Yo no te firmo ningún papel. Tú me das el dinero en mano y entras el mismo día", explica el ocupa de una vivienda en la periferia de Alcalá de Henares, al este de Madrid, con el que ha entrado en negociación EL PERIÓDICO.

Por 2.000 euros ofrece la casa, un piso de dos dormitorios que, según él, nadie reclama. La policía no será problema: "Puede pasar y pedirte la documentación, pero no pasa nada", asegura. Los vecinos tampoco: "Ya hay otros dos ocupas en el edificio". Y luz y agua están enganchadas: "No hay calefacción, pero como no pagas luz, puedes poner radiadores eléctricos", dice el inquilino ilegal.

El precio está en mercado, según fuentes policiales. Entre 1.500 y 2.500 euros suelen pedir los ocupas urbanos que traspasan la casa. Generalmente, explican estas fuentes, traspasarán la vivienda cuando su presencia ya esté "quemada", porque se aproxima un desalojo judicial o por la presión vecinal y policial. Cuando la comisión judicial llegue a desalojar, se encontrará en la casa a otra persona que no es la que ha sido juzgada y condenada.

Entre 1.500 y 2.500 euros suelen pedir los ocupas urbanos que traspasan la casa

En el primer semestre de este año, 7.450 denuncias por ocupación ilegal llegaron a las fuerzas de seguridad, según la estadística de criminalidad del Ministerio del Interior. La cifra sube un 5,03% con respecto al mismo periodo del año anterior. Catalunya, con 3.611, acumula casi la mitad de los casos, y registra un alza del 13,19%. Andalucía (1.183 casos) y Madrid (657 denuncias) le siguen en la lista.

Esta estadística no discrimina cuántas de esas ocupaciones son de casas sin uso (usurpación de vivienda) y cuántas son entradas en moradas de propietarios que se han ausentado (allanamiento).

Y ni la estadística ni el Código Penal prevén un tipo específico para la conducta del ocupa de Alcalá. Traspasar una casa usurpada no está descrito como delito. Acaso, apuntan fuentes judiciales, es inductor y cooperador necesario de otros delitos: una nueva ocupación y un nuevo fraude al suministro eléctrico.

Si no hay allanamiento, el Código Penal considera delito leve la ocupación, y la castiga con el desalojo y multa de dos a tres meses de duración.

Las estadísticas judiciales no aclaran si los condenados son en su mayoría personas en estado de necesidad, y no mafias organizadas, ni cuántos de los perjudicados o denunciantes son propietarios particulares, y no sociedades de activos inmobiliarios. El traspaso de vivienda ocupada, en cualquier caso, es más propio de un ocupa particular, y se hace cada vez más, indican fuentes policiales. Sus autores no suelen ser okupas colectivos de edificios en desuso, ni personas que ocupan ocasionalmente tras haber sido desahuciadas por caer en el paro, perder sus ingresos y no poder pagar la vivienda; se trata de un tipo de ocupa "profesional", indican las mismas fuentes.

"Se busca casa ocupa"

"Hola busco piso ocupa que sea de banco si alguien me puede ayudar puedo pagar entre 400 y 500 euros", dice, literalmente, uno de los últimos anuncios de demanda de viviendas ocupadas que aparecen en milanuncios.com. Este fue colgado el pasado miércoles por alguien que quiere techo en (sic) "zona viladecan. sant boi, gava, castelldefells, prat de Llobregat".

Dos anuncios del mercado negro paralelo inmobiliario, el de los ocupas. / EL PERIÓDICO

Algunos de estos anuncios son aún más desinhibidos y se dirigen a las mafias de la ocupación: "Busco chalé por la zona de Benicarló, que me lo abran para ocupar, con agua y luz enganchada y bombín cambiado nuevo, que sea de embargado del banco a poder ser", decía un anunciante de la misma web el pasado jueves. Ofrecía 450 euros.

El afloramiento de estos mensajes en las páginas inmobiliarias de portales convencionales da idea de cómo se ha normalizado el traspaso y alquiler de viviendas ocupadas.

Los anuncios no son solo de demanda, también de oferta. Un ocupa de Getafe anuncia (sic): "Piso de ocupa solo para personas interesadas si no evite escribir. 3ª planta. Ascensor". El precio es de 1.600 euros. El ocupa, como en el caso del de Alcalá, repite lo mismo cuando se le pregunta si el precio es negociable: "No. Tengo otra gente esperando".

Inquilinos de confianza

Hubo en los años 50 y 60 del pasado siglo un fenómeno chabolista. Emigrados sin recursos se construían un techo junto a algún arroyo en las periferias de Madrid y Barcelona, al lado de chamizos de otros tan pobres como ellos. Hoy los más desfavorecidos de la crisis se refugian en un nuevo modelo de chabolismo, igualmente ilegal, igualmente pobre, igualmente perseguido, a rachas, por las fuerzas de seguridad, y que igualmente genera, en ocasiones, islas de delincuencia que ponen en pie de guerra a los vecinos.

A la sombra de la ocupación de viviendas vacías ha surgido otro negocio. Eufemísticamente se le llama en inglés "house keeper", cuya traducción venida al caso sería "guardés". Pero quienes se ofrecen prefieren llamarse más llanamente "inquilinos antiocupas".

El rumano M. se animó a ofrecerse como inquilino antiocupa en La Rioja tras ver que muchos lo hacen en Murcia

Es el caso de M., inmigrante rumano con oficio y beneficio en La Rioja, pero demasiados gastos. Padre de tres niños, el alquiler de su vivienda le sale carísimo y ha decidido ofrecerse en internet para vivir en una casa gratis a cambio de impedir que la ocupen. Está dispuesto a irse en cuanto el dueño se lo requiera. "Y lo firmamos en contrato ¿eh? como personas normales", propone. Se animó a ofrecerse después de ver a otros inquilinos disuasorios "en Murcia, donde hay muchos ocupas".

En Madrid, C.J., jardinero del Ayuntamiento recién divorciado con 52 años, sube la oferta: está dispuesto a pagar 200 euros de alquiler por una vivienda vacía. "Soy yo solo, no necesito mucho", dice.

A C.J. le vale cualquier casa en buen estado en cualquier punto comunicado de la Comunidad de Madrid. "Es que por 400 euros en Madrid solo consigues una habitación", explica.

Los inquilinos antiocupas ofrecen un valor añadido: si impiden la ocupación, la casa salvada no bajará de precio, y no acabará como pasto de inversionistas que operan en otro negocio tan discreto como los otros dos: comprar inmuebles con problemas al 40% de su valor. Son los ganguistas de la ocupación, grandes clientes de las cuadrillas de desocupadores.

2.500 euros por sacar al ocupa

Fredy ‘El Gigante’, récord mundial de halterofilia en la modalidad Press Banca, se gana la vida con Fuera Okupas, empresa de origen barcelonés que ya tiene sedes también en Madrid y Valencia. En su nómina también está el púgil Enoc ‘el toreador’ Solves, campeón de España de artes marciales mixtas. En su publicidad, la firma presenta sus fotos como aval. A Solves se le ve en combate en un ring; Fredy muestra un bíceps tremendo junto a un cartel en el que se lee: "Okupa, lo tienes negro".

La sociedad nació en 2017. Tras el confinamiento, su trabajo se ha multiplicado, "en lo que es ocupación, un 30%, y en lo que son impagos de alquileres, una barbaridad: un 200%", explica  Jorge Fe, experseguidor de morosos y gerente y fundador de Fuera Okupas. Tras su estadística se ve la sombra de la crisis.

Fredy 'el Gigante', campeón de halterofilia (izquierda) en una foto promocional de la empresa de desocupaciones para la que trabaja. / j.f.

La extensión de la ocupación de viviendas (y no de la okupación social de locales abandonados) ha propiciado el afloramiento de mediadores de aspecto imponente, que en grupo y de forma más o menos coactiva convence al ocupa de que se vaya. Las empresas, sobre todo en Catalunya, Valencia, Madrid y la Costa del Sol, han tenido cuna en los gimnasios de deportes de lucha y en el ambiente de los porteros de discoteca.

La firma de Jorge Fe cobra la media del sector, 2.500 euros más IVA por un chalé en Pozuelo o por un piso en la Barceloneta. Mil se pagan a la firma del contrato, y el resto cuando el propietario recupera el uso de su vivienda.

"Nuestro servicio siempre es de mediación: si no hay diálogo, no hay acuerdo", aclara Jorge Fe para negar que se emplee violencia. "Si nos dedicáramos a sacar a la gente a la fuerza no estaríamos hablando normalmente usted y yo: para entrevistarme tendría que visitarme en la prisión de Quatre Camins".

Dice Fe que tiene razones para mandar forzudos a hablar con el ocupa: "Cuando llegamos no somos bien recibidos. Cuando yo mando a un colaborador mío a llamar a una puerta no sé qué me voy a encontrar detrás. Y suele ser auténtica chusma, delincuentes que nos salen con cuchillos, con palos…"

Algunas empresas usan parte del dinero del cliente para sobornar al ocupa y que se vaya. Fe niega esa práctica: "Nosotros no pagamos al ocupa, no premiamos la ocupación. Alguna vez se le ha dado dinero a alguno, pero pequeñas cantidades para que pueda coger una furgoneta e irse rápido".

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Las tácticas de negociación van a cambiar. Un juzgado de Palma admitió a trámite en mayo pasado la denuncia de un constructor al que cuatro ocupas le pidieron 8.000 euros por dejar cuatro pisos de un edificio de la capital balear. El empresario pagó... y denunció. Les acusa de extorsión, castigada con 7 años de cárcel. "Nosotros, de hecho, vamos a acusar de extorsión a todo ocupa que nos pida dinero", asegura Fe.