15 ago 2020

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EFECTO SOCIAL DEL COVID

El confinamiento precipita un aumento de divorcios

Los abogados advierten de que la crisis frena las demandas, pero propicia acuerdos extrajudiciales

Los juristas sostienen que en la mayoría de las rupturas se producen porque la relación ya estaba maltrecha

J. G. Albalat

La maleta como metáfora de la ruptura. 

La maleta como metáfora de la ruptura. 

Carmen llevaba 10 años con su pareja. Tienen un hijo en común, pero ella suma a otros dos de un anterior matrimonio. El confinamiento por el coronavirus y la convivencia durante 24 horas en un espacio cerrado, con los dos trabajando en la misma vivienda, provocó que una relación ya maltrecha acabara saltando por los aires. Los abogados de familia han detectado un incremento de consultas de divorcio. En los juzgados, sin embargo, no se ha constado un aumento de las demandas.

En muchos casos, la crisis económica y laboral ha frenado, por el momento, los pleitos conflictivos y ha originado acuerdos extrajudiciales. Los letrados han sido una pieza clave para que las disputas no llegaran a la justicia. "No hemos constado una mayor entrada de demandas de divorcio. Los abogados están realizando un esfuerzo por mediar en los problemas para evitar judicializarlos”, admite la magistrada de Barcelona Regina Selva.

Un verano tranquilo

Es el ejemplo de Carmen, que ha llegado a un acuerdo con su expareja para pasar el verano de una manera tranquila, después de meses de restricciones de movilidad. “La cosa iba mal desde hace unos tres años. Primero a raíz de la muerte de mi padre y después de mi anterior marido, con el que tenía una buena relación. Mi pareja no me apoyó y se dedicó a menospreciarme más”, explica.

El confinamiento y el hecho que los dos tuvieran que trabajar desde casa, agravó  la situación. “Parecía que solo trabajaba él. Yo me encargaba de la casa, de los niños y también de mi trabajo. Él se encerraba en  una abitación a trabajar y solo salía para comer. Me sentía sola y con mucho estrés”, recuerda. Un buen día todo voló por los aires y él se fue.

Esta es una historia, pero hay muchas otras. La contínua convivencia en un mismo espacio y la tensión como consecuencia del coronavirus han provocado roces en muchas parejas. “El confinamiento ha modificado hábitos que creíamos obligatorios. Ha sido también un tiempo de reflexión personal al no poder salir de casa. No había escapatoria y había que convivir, lo que mucha gente no había hecho en los últimos tiempos, pese a vivir juntos”, asegura la abogada Silvia Giménez-Salinas. En su opinión, las personas pesaban que ese encierro sería de 15 días, “pero luego se fue alargando y la inseguridad generó mucha angustia. Y también ahora existe mucha inseguridad en el futuro”. Las consultas que ha tenido “son diversas y las peticiones de asesoramiento. Mucha gente pregunto acerca de nuevas situaciones y en que pueden afectar, pero cuesta tomar decisiones”.

Precipitar la ruptura

La letrada Begoña de Urbiola confirma que se ha producido un incremento de consultas de divorcio. “Aunque no soy muy partidaria de generalizar, también es cierto que, por la incidencia negativa que el estado de alarma y confinamiento a causado en la economía, muchos clientes han desarrollado una mayor conciencia de contención de gasto, alcanzado con mayor facilidad  acuerdos sobre los efectos y las medidas que hay que adoptar y con el fin de evitar litigios costosos”.

A su entender, “el cliente que viene al despacho y te explica su caso suele remontarse al momento que percibe las disfunciones familiares, por lo que resultaría superfluo señalar que la causa del divorcio  ha venido ocasionada por el confinamiento. Creo más bien que ha precipitado la ruptura de relaciones que sino agonizaban les faltaba poco”.

Es similar la opinión de la abogada Mariluz García Bello. “Ha habido un aumento de casos de divorcio, pero no por causa del confinamiento, sino como consecuencia del confinamiento. Las relaciones ya no estaban bien y la convivencia continuada durante meses ha provocado que se adoptara finalmente esta decisión. Convivir tanto tiempo en un espacio limitado y durante 24 ha precipitado una decisión que, tal vez en algunos caso, se hubieran alagardo en el tiempo”, afirma. Los casos se rupturas más conflictivas han sido los habituales: cuando existen hijos menores de edad, pagos de hipoteca y la atribución del uso del domicilio familiar”.

La tarea del hogar y los hijos

El despacho en que trabaja Leire López se ha constatado un incremento del doble de casos de divorcios por causa del confinamiento que en otras épocas. Las razones: “La convivencia continuada de matrimonios que apenas se ven en situaciones normales, el descubrimiento de infidelidades al estar juntos todo el día y comprobar la dedicación de un cónyuge a su presunto amante y la manera de afrontar la sobrecarga de trabajo de las tareas del hogar y los hijos”.

En algunos casos, los más graves, precisa, si que ha llegado, incluso, al maltrato físico y denuncia penal. Cuando se pone una denuncia penal  por violencia contra la mujer, las medidas civiles que se deben adoptar (guarda y custodia de los hijos, régimen de visitas, pensiones de alimentos, entre otras) se acuerdan provisionalmente por el juzgado especializado y deberán ser confirmadas interponiendo la demanda de divorcio.

Una avalancha que nunca llegó

El pasado 10 de junio, Laura tuvo que volver al juzgado. Compareció en una vista al haber pedido una modificación de la pensión de alimentos que le pasa a su exmarido por su hija menor. Ella, fisioterapeuta de profesión, pidió una rebaja de los 270 euros que le daba porque a causa del covid no tenía tanto trabajo. La jueza  se la redujo a 190 euros, aunque solo durante cinco meses.

Los jueces esperaban una avalancha de peticiones de este tipo o similares a causa de la crisis económicas, pero esta no se ha producido. No descartan que llegue en septiembre u octubre, cuando algunos ertes hayan acabado, según la magistrada Regina Selva. Los abogados han constatado, en cambio, que si se han producido peticiones de modificación de medidas, pero que se ha llegado a un pacto sin necesidad de ir al juez. Uno de los conflictos que ha surgido con el confinamiento es la dificultad de mantener el régimen de visitas habitual de los hijos menores por el temor al coronavirus.