15 ago 2020

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Las becas del Govern no llegan a los más vulnerables

Elisenda Colell

Un grupo de niños, tras participar en el casal de verano de la Mar Bella, en Barcelona. 

Un grupo de niños, tras participar en el casal de verano de la Mar Bella, en Barcelona.  / manu mitru

Era un plan ambicioso y nunca visto. La Generalitat triplicó este verano los fondos que destinaba para que las familias vulnerables pudieran pagar actividades de verano para sus hijos. La situación se lo merecía, ante la crisis galopante que ha traído el confinamiento y que ha puesto cientos de hogares a hacer colas ante los bancos de alimentos para poder llenar la despensa. Pero, al fin, las ayudas no están llegando a las familias sin recursos, y son los ayuntamientos, o los fondos privados, los que están facilitando que algunos niños puedan vivir un verano más digno. 

"Celebramos estas becas, pero han llegado muy tarde y además es muy difícil que las familias la puedan pedir", concluye Albert Rius, secretario técnico de la fundación Pere Tarrés, para resumir el vaso de agua fría con el que se han encontrado muchas familias. A diferencia de lo que se hacía cada año, que eran las entidades o los Servicios Sociales las que contaban al Govern la situación de las familias, y ellos respondían con los fondos, esta vez son las mismas familias las que deben hacer el trámite por internet.

A parte de disponer de un ordenador, y de conexión, es necesario tener un certificado digital, además de entender el idioma, para poder terminar el proceso con éxito. Algo de lo que carecen los hogares más empobrecidos. Y además, que a pesar que muchas actividades empezaron ya en junio, la convocatoria de becas no se hizo pública hasta finales de julio. El resultado de este cúmulo de errores, es desolador y da donde más duele.

"Estamos ayudando a tramitar todos los expedientes que podemos, pero no es nada fácil y el nivel de saturación es importante", responde la directora de la fundación Mans a les Mans, Neus Cerdà, desde el barrio de la Zona Franca. "Si logramos tramitar 10 becas, de los 400 niños que tenemos, ya será toda una victoria", añade Felipe Campos, desde el barrio de la Torrassa.

En otros casos, han sido los ayuntamientos los que han aportado los fondos para que ni las familias ni las entidades se queden sin fondos. Es el caso de la fundació Can Palet, en Terrassa, o l’Esquitx, en Sabadell. Porque ambos comparten que acceder a las becas de la Generalitat está siendo "misión imposible" para muchos hogares. 

Otras entidades, tratan de complementar las ayudas que se puedan llegar a tramitar. "El trámite era muy complicado y nosotros queríamos que los niños que han vivido estas situaciones tan extremas pudieran acceder más que nunca a las actividades de verano", cuenta Pep Valls, de Fundesplai. En su caso, sufragarán estas actividades con fondos privados, mayoritáriamente de empresas. Por el momento, ya son 6.000 hogares los que han solicitado esta ayuda de la entidad, son más de las que se dieron durante todo el año pasado, que no llegaron a los 5.000.

Este es un caso similar al que vive el Casal dels Infants. "Nos hubiera encantado que las familias accedieran a la ayuda pública, pero decidimos financiar las actividades con fondos propios", cuenta la directora Rosa Balaguer.  Lo que sí les consta al Casal dels Infants, y les preocupa, es qué va a ocurrir con todas las familias que están en lista de espera para el casal, y que no se pueden permitir otro. "Si no pueden tramitar la beca, no van a ir a otra actividad, y esto sí es grave, porque este año ningún niño se debería quedan sin estas actividades", denuncia. 

Necesidad alimentaria

El acceso a las actividades de verano era clave para que las familias más afectadas por la crisis de la pandemia pudieran garantizar, almenos, una comida al día a sus hijos. "A nuestras familias no les ingresan dinero de las becas comedor desde finales de mayo", explica Hildoara Revilla, directora del Centre Obert Torre Baró, de Càritas. También lo denuncia Balaguer, del Casal dels Infants. Así pues, las familias que se han quedado sin casal, no tienen  otra opción que recurrir a los servicios sociales, o a los Bancos de Alimentos, para poder llenar la despensa.

También la falta de alimentos ha afectado cuando los niños que sí accedían al casal se han tenido que confinar en casa. "Sabíamos que no tenían comida", responde Felipe Campos. Los que han podido, pues, han agregado un servicio de catering para que almenos, los niños tuvieran cada día un plato caliente y saludable en sus casas