polémica recomendación

El Empordà clama contra la decisión del primer ministro francés

Para municipios como Roses, los clientes franceses representan un 70% de los ingresos turísticos

La playa de Roses, este sábado, con menos bañistas de los que son habituales por estas fechas.

La playa de Roses, este sábado, con menos bañistas de los que son habituales por estas fechas. / QUIQUE FERNÁNDEZ

Se lee en minutos

Santi Coll

El Empordà siempre ha mirado hacia el norte. Las declaraciones del primer ministro francés, Jean Castex, recomendando a sus conciudadanos que eviten la entrada en Catalunya para eludir el contagio de coronavirus, ha sido un "golpe muy doloroso" para la buena vecindad transfronteriza, en palabras de la presidenta del Consell Comarcal de l’Alt Empordà y alcaldesa de la Jonquera, Sònia Martínez. "Lo que ha dicho ha sido desacertado e irresponsable. Tenemos un problema global que nos afecta a todos. Lo que tenemos que hacer desde las administraciones de cualquier país es procurar que todos cumplan con las normas de higiene y prevención. La solución no es cerrar ni restringir el paso por las fronteras ", dice la alcaldesa de Figueres, Agnès Lladó.

Durante el largo confinamiento generado por el estado de alarma, muchas miradas de empresarios y trabajadores del sector turístico y comercial estaban puestas en la deseada reapertura de la frontera con Francia. Cuando el 11 de mayo se inició el desconfinamiento que permitía a los ciudadanos franceses moverse a una distancia de cien kilómetros de su casa, la parte española del Pertús, dentro del término municipal de La Jonquera, vivió una explosión de compradores ávidos de tabaco, alcohol y otros productos que en la población ampurdanesa encuentran mucho más baratos que en su país.

"Golpe de aire fresco"

Este primer paso fue "un golpe de aire fresco para nuestros intereses económicos", según reconoció entonces el presidente de la Federación de Hostelería de Girona y empresario junquerense Antoni Escudero.

En los días posteriores, todo el Alt Empordà y la Costa Brava norte comenzaron a notar el goteo de matrículas francesas en sus carreteras. Llegaban los visitantes del país vecino que tienen segunda residencia y quienes, en situaciones normales, vienen a menudo a la comarca fronteriza para disfrutar de unas horas o unos días de ocio.

El empresariado turístico sabía que "el retorno del cliente francés es clave para el inicio de la reactivación económica", en palabras de la alcaldesa de Roses, Montse Mindan. Tanto es así, que cuando el Teatro Museo Dalí de Figueres reabría sus puertas el pasado 11 de julio, después de un cierre sin precedentes desde su inauguración en 1974, los primeros visitantes que traspasaron la puerta fueron la familia Dandres, venida expresamente de Saint-Malo, de la Bretaña francesa. "No nos lo podíamos perder, hemos venido expresamente".

"Mucho daño"

"Las declaraciones de Jean Castex nos han hecho mucho daño, porque julio empezaba a ir bien, turísticamente hablando y sin perder de vista las circunstancias que nos rodean. Estamos haciendo grandes esfuerzos para garantizar la seguridad de todos, hemos hecho las cosas bien y los franceses que han venido hasta ahora o que residen en Roses saben que es así ", detalla la alcaldesa, Montse Mindan.

El economista francés Florian Vergés, descendiente de exiliados españoles y con residencia en Empuriabrava, se pone "las manos en la cabeza" al leer las afirmaciones de su primer ministro: "conozco bien la economía ampurdanesa y su importante dependencia del cliente francés. El mensaje que ha lanzado es terrible y tendrá unas repercusiones muy fuertes en todo el sector turístico. Esta comarca, siguiendo los consejos de autoprotección, no presenta ningún peligro". Florian Vergés destaca que "lo más impactante que pude ver a finales de junio es que la gente del país, mayoritariamente, llevaba mascarilla y los que no la llevaban eran los franceses que se paseaban por Roses o Castelló de Empúries".

La pareja formada por Jean y Annie Soulier, de Toulouse, conoce los consejos de su primer ministro. Están alojados en casa de unos amigos de Cadaqués y este viernes habían ido hasta Figueres para conocer la ciudad. No ocultan que "el mensaje nos ha preocupado", al tiempo que reconocían "haber visto muchas medidas de seguridad en los comercios, en todas partes hay que desinfectar las manos, hay pantallas de protección en los mostradores y todo el mundo lleva mascarilla. parece un lugar seguro, pero...".

Campañas desde Francia

La primera autoridad de la Jonquera, Sònia Martínez, fue la primera en reaccionar el viernes por la tarde. "Esta recomendación tendrá graves consecuencias para la economía del Alt Empordà y para toda la provincia de Girona. Estamos haciendo grandes esfuerzos, pero ya hace semanas que veíamos que hay campañas desde Francia para evitar que sus ciudadanos vengan a comprar y a pasar las vacaciones aquí". Por su parte, Montse Mindan destaca que "para municipios como Roses, los clientes franceses representan un 70% de los ingresos turísticos". Martínez recuerda que Jean Castex es también el alcalde de la vecina Prades, en el Conflent: "por eso aún sabe peor que haya dicho lo que ha dicho, conoce bien nuestra comarca y sabe las repercusiones que ha generado".