09 ago 2020

Ir a contenido

desconcierto

Lleida sigue rebelde

Restauradores y comerciantes vuelven a abrir la persiana desobedeciendo las recomendaciones del Govern

Muchos vecinos se niegan a encerrarse en sus casas y fuentes policiales niegan tener órdenes de multar

Elisenda Colell

Personas de paseo por Lleida.

Personas de paseo por Lleida. / EFE / ENRIC FONTCUBERTA

Como si se tratara del día de la marmota, los bares, restaurantes y comercios de Lleida han vuelto a abrir este martes la persiana y han desoído, un día más, las peticiones del Govern de confinarse para evitar la propagación del coronavirus. Los clientes también han ocupado las sillas, ya sea fuera o dentro de los locales. Todo ello, ante la perplejidad de los Mossos d'Esquadra. "No tenemos órdenes de multar", reconocen unos agentes de seguridad ciudadana. 

"¿Tú te vas a quedar en tu casa? Yo no, hasta que no me obliguen, me quedo aquí en la terraza del bar", suelta Eduard Blanch, tomando su segundo carajillo del día junto a cuatro amigos más del vecindario en un bar de la calle comercial de Lleida. La dueña del local cerró ayer, aplicando las medidas de un confinamiento que se confirmó papel mojado. "Hoy no me la cuelan, vi que abrió todo el mundo, pues he pensado, yo también, que tengo muchos gastos que pagar", explica desde la barra del bar. La terraza está llena a la mitad, pero dentro del local también hay clientes desayunando. 

En la misma avenida, a medida que avanza la mañana, son varios los comercios que abren de nuevo sus persianas. Entre ellos están la tienda en la que trabaja Zorayda, que dice "no poderse permitir" un cierre de nuevo, o Navar Abdelhadi, que si no logra vender ahora los vestidos estampados o sandalias de verano, avisa, "me las tendré que comer en invierno". También vuelven a hacer lo mismo que ayer Mohamed Moula, y Marc Cabecerans, dos restauradores a 100 metros el uno del otro. Ayer el segundo abrió con dudas, y el primero cambió sus planes a primra hora de la mañana. Hoy, no han dudado. "Hasta que venga la policía a multarme o me llamen del ayuntamiento, yo sigo abierto.

El problema del acatamiento reside, según Edudard, en que hay un pez que se muerde la cola. Los vecinos no se van a encerrar en casa si tienen terrazas para quedar con sus allegados. "Yo prefiero estar aquí con ellos que solo en casa, la verdad, es que necesito socializar, y tampoco nadie ha dicho que esté prohibido", sentencia Emili Ibarz. Pero a su vez, los comerciantes, si tienen clientes dispuestos y ninguna norma clara, tatarán de hacer caja por poco que pueda. "Es que nos estamos jugando mucho dinero, y tampoco sabremos si tendremos ayuda", cuenta otro restaurador.

Dos agentes de seguridad ciudadana de los Mossos d'Esquadra, desde la distancia, se llevan las manos a la cabeza. "Esto es un desbarajuste, aquí nadie sabe que hay que hacer y cada uno hace lo que quiere, y va a costar", describen. ¿Les van a multar? El Govern ha publicado un nuevo decreto para aplicar el confinamiento. "Órden de multar no tenemos", responden.