22 sep 2020

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la sombra del CONFINAMIENTO

La falta de rastreadores dificulta el combate contra el rebrote del Segrià

Los expertos advierten de que es necesario hacer más tests y seguimientos a los contagiados para frenar la expansión del virus

Michele Catanzaro

Residencia Sant Josep, de Lleida, donde se produjo un rebrote de coronavirus a principios de julio.

Residencia Sant Josep, de Lleida, donde se produjo un rebrote de coronavirus a principios de julio. / Efe / Ramon Gabriel

El rebrote del covid-19 en la comarca del Segrià plantea una duda inquietante: ¿Catalunya tropezará dos veces con la misma piedra en la gestión de la pandemia?

"Llevamos dos meses insistiendo en mejorar las capacidades de las comunidades autonómicas para controlar los brotes", afirma Helena Legido-Quigley, investigadora en sistemas de salud de la London School of Higiene and Tropical Medicine.

Hay que detectar los infectados, rastrear sus contactos y aislar a los enfermos con la máxima rapidez. "El gran temor es que no se puedan hacer tests a todos los contactos y la transmisión pase a la comunidad", explica Legido-Quigley. Eso es lo que ha ocurrido en Lleida.

¿Se podía prevenir el rebrote del Segrià?

Hubo "falta de previsión" con los temporeros, según Montserrat Gea, presidenta del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Lleida. Algunos duermen en infraviviendas y trabajan aunque estén enfermos porque cobran por jornada. Al desconocer el idioma y no tener papeles, algunos tienen miedo a contestar a las llamadas para rastrear contactos. "El brote entre los temporeros de Lleida era de esperar, ya se vivió algo similar en Singapur. Aquella intervención consistió en hacer tests a todos los inmigrantes con unidades móviles y preparar instalaciones para la cuarentena", explica Legido-Quigley. "¿Hubo un fallo? Probablemente sí. Pero hay nuevos confinamientos en todo el mundo", observa Manel Balcells, presidente del Consell Assessor del Departament de Salut. Según Balcells, es fácil perderle la pista al virus si la gente se relaja y coincide con muchas personas sin mascarillas ni distanciamiento físico.

¿Se está testeando y rastreando lo suficiente?

"El sistema de información no funciona con la velocidad necesaria", advierte Josep Farrés, expresidente de la Societat de Salut Pública de Catalunya i Balears. "No tenemos un buen sistema de vigilancia y la atención primaria está colapsada", reconoce Gea. "Faltan recursos [humanos] para hacer tests y rastreos. Las enfermeras de primaria están reforzando también a las residencias", explica.  Actualmente, Catalunya dispone de 120 rastreadores telefónicos y un centenar de operadores de campo. "Deberían haber muchos más rastreadores, como mínimo uno por cada 4000 habitantes", observa Legido-Quegley. Balcells no cree que falte personal y destaca que en este julio no hay la limitación de pruebas que hubo en marzo. "La situación es sustancialmente distinta a la del inicio de la pandemia", sostiene.

¿Hospitales y residencias están a punto?

La situación de las UCIs y de las residencias ha mejorado, según los expertos consultados. Ha aumentado el número de camas de intensivos y las residencias ya disponen de material de protección y apoyo de la enfermería de primaria. Gea alerta, sin embargo, que eso no excluye que se desplacen a enfermos entre otros hospitales, ni que la escasez de personal sanitario pase factura en las residencias.

¿Quién está al mando?

En plena crisis sanitaria, la secretaría de Salud Pública de la Generalitat ha quedado vacante desde hace más de un mes. "La inteligencia epidemiológica debería estar al mando. Al contrario, volvemos a depender de la gran capacidad de los profesionales de base", afirma Farrés. Balcells cree que el sistema de salud pública sigue funcionando al 100% aún sin secretario, pero reconoce que "nos falta un portavoz".

¿Qué hay que hacer ahora?

"La tecnología y los 'call-centers' [para el rastreado] son claramente insuficientes. Necesitamos a más epidemiólogos de campo para identificar casos no detectados o comprobar que se respeten las medidas en las empresas, por ejemplo", afirma Miquel Porta, catedrático de Salud Pública de la Universitat Autònoma de Barcelona.

"Ahora [el Govern] quiere contratar a personal sanitario a toda prisa. Pero faltan profesionales por una desinversión sostenida durante años", constata Gea, quien cree que se podrían atraer a sanitarios desempleados de otras comunidades. "Los sistemas de vigilancia necesitan a más personal con formación, sistemas informáticos compatibles y se debe mejorar la coordinación a todos los niveles", concluye Legido-Quegley.