13 ago 2020

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FUTUROS UNIVERSITARIOS

"Qué nervios y qué agobio con la selectividad"

Hablamos con cuatro estudiantes de Lleida, Barcelona y Madrid que se presentan esta semana, por fin, a la EvAU

Olga Pereda

Irene Ruiz, en Lleida.

Irene Ruiz, en Lleida. / JORDI V. POU

Irene Ruiz. Quiere estudiar Ciencias Políticas

Tras anular un viaje con sus amigos a Menorca debido a la pandemia, Irene Ruiz se muere de ganas de terminar la selectividad y hacer las maletas para irse con su tía a Canarias. Y descansar. Por fin. Sin embargo, el nuevo confinamiento que vive su ciudad, Lleida, lo complica todo. «Cuando se anunció que nos confinaban nos pusimos todos los amigos a chatear y a preguntar si la EvAU se haría o no. Algunos decían que se iba a retrasar unos días. Otros aseguraban que pasaban de hacerla. Finalmente supimos que los exámenes seguían adelante, pero qué nervios y qué agobio», explica la estudiante, alumna del instituto Ronda, donde ha conseguido una brillante nota media en 2º de Bachillerato: 8,9.

«Quiero que la nota de selectividad me llegue para hacer Ciencias Políticas. Barajo otras opciones, como Educación o Filología inglesa», añade. Irene no tiene miedo al contagio durante los exámenes de selectividad («el mismo riesgo corremos en el supermercado, ¿no?»), pero reconoce que está bastante harta de estudiar encerrada en casa en plena ola de calor. «Mis hermanos se van a la piscina y yo no puedo. Ojalá pase pronto esta semana. Llevamos tanto tiempo con esto que se está haciendo larguísimo. Qué suerte tienen los alumnos  de Navarra, que ya la han hecho».

Irene es buena estudiante y va confianza a los exámenes. Sabe que su punto fuerte es el Inglés, el Catalán y la Historia. «Me preocupa más Castellano y Latín, pero he practicado mucho haciendo exámenes de otros años y creo que me va a salir todo bien. Eso espero». 

Diego Casado, en Madrid.  / david castro

Diego Casado. Aspirante a cineasta

Ha sacado una media de 9,72 en 2º de Bachillerato, así que Diego Casado va relativamente tranquilo a los exámenes de selectividad. «Veo normal que este año las pruebas sean más fáciles. Ha sido un año raro y creo que nos lo merecemos», explica el joven madrileño, que lleva varias semanas dedicando dos horas y media por la mañana y lo mismo por la tarde para preparase el salto a la universidad. «El horario tampoco era estricto. Depende del ánimo que tuviera. Menos mal que en mi colegio, el Ramón y Cajal (Madrid) tenían muy bien organizada la plataforma 'on line' con la que hemos dado las clases», explica.

Apasionado del cine, la fotografía y la cultura, quiere estudiar cine en la universidad privada Camilo José Cela. Le basta con aprobar para que la facultad le abra las puertas, pero quiere sacar buena nota por orgullo propio. «Sería lo justo», subraya. «He rodado algún corto. Me apasiona. En la universidad pública no hay la carrera que quiero estudiar, solo comunicación audiovisual. Por eso opto por una privada». Diego deberá trasladarse al campus de la Autónoma, que está a las afueras de Madrid. Para evitar riesgos sanitarios, sus padres le acercarán en coche y así no cogerá transporte público.

Una vez terminados los exámenes lo celebrará. Aunque no por todo lo alto. «Me iré con unos amigos, pero los de máxima confianza, para tomar algo y ya está. No se puede hacer gran cosa en mitad de la pandemia», explica Diego, que se sabe de memoria las reglas para mañana: no prestar bolis a ningún compañero y evitar las aglomeraciones. 

Sofía Rodrigo, en Madrid. / DAVID CASTRO

Sofía Rodrigo. Quiere estudiar Derecho

Cuando cerraron los centros educativos, Sofía Rodríguez, alumna del colegio Fray Luis de León (Madrid), pensó que sería cuestión de un mes. Pasaron las semanas y ella y sus compañeros empezaron a percatarse de que el coronavirus había venido para quedarse y hacer explotar su curso, uno de los más importantes, 2º de Bachillerato, trampolín para la universidad, selectividad mediante.

Sofía no lo ha tenido nada fácil. «Mi madre trabaja en una residencia de la tercera edad y se infectó. Estuvo dos meses de baja médica, pero no le hicieron las pruebas, algo que yo no entendía. Casi pierde el trabajo. Un día, cogí el teléfono y hablé con los responsables de la residencia para decirles que me parecía fatal lo que estaban haciendo con mi madre. Mi padre, profesional de Cabify, entró en un  ERTE, que le afectará hasta septiembre. Con este panorama ¿cómo quieres que encima me concentre para estudiar la selectividad? He tenido que cuidar de mi madre, cocinar, hacer la compra…», explica Sofía, que para más inri celebrará su cumpleaños el miércoles, en pleno examen.

«Ha sido agobiante. Los profesores han hecho un gran esfuerzo ayudándonos a preparar la selectividad. El otro día les mandé un correo electrónico y les dije que si no fuera por ellos no hubiera aprobado el curso», comenta. Sofía quiere estudiar Derecho, así que no tiene mucha presión por sacar una nota elevada. Pero le da rabia no dar la talla en la EvAU y sacar una calificación baja. Todavía no sabe muy cómo controlará los nervios.

Norbert Tomàs, estudiando en su casa de Barcelona / NORBERT TOMÀS

Norbert Tomàs. Futuro ingeniero informático

«Pensaba que a estas alturas estaría más nervioso, pero la verdad es que estoy tranquilo. Lo llevo mejor de lo que esperaba». Norbert Tomàs ha sacado un 8,11 de media en 2º de Bachillerato y está convencido de que podrá cumplir su sueño: estudiar Ingeniería Informática. O Programación de videojuegos. «Tengo muchas ganas de empezar ya las clases en la universidad. Hasta ahora los estudios son más generales, pero en la facultad te centras en lo que te gusta. En mi caso, la ciencia y la tecnología. La vida universitaria me atrae mucho. Y eso que el año académico 20-21 será raro porque habrá clases on line, pero como es mi primer año para mí será normal hacerlo así». Norbert se ha preparado bien los exámenes de la EvAU gracias las convocatorias de otros años, que están en internet. «Es cuestión de hacer infinidad de esas pruebas para coger experiencia».

Una vez que Norbert termine todos los exámenes, su objetivo es hacer un parón y descansar.  Se lo merece. «Han sido unos meses muy intensos, con un último trimestre muy raro. Quiero quedar con mis primos y algunos amigos. Y, por supuesto, jugar a videojuegos y ver muchas películas», señala. Como todos los estudiantes entrevistados para este reportaje, Norbert está muy agradecido a sus profesores –es alumno del Claret de Barcelona– por el «enorme esfuerzo» que han realizado para que los chavales terminaran el curso en condiciones y fueran bien preparados a la selectividad. «Algunos días hemos ido allí y todo. No muchos, pero sí que nos ha servido para repasar lo importante».