29 nov 2020

Ir a contenido

Las oenegés vinculan el descenso de pateras a la "represión violenta" de Marruecos

La entidad cifra en 12.000 los subsaharianos desplazados hacia el sur "con palizas, robos y torturas"

109 personas han perdido ya la vida en el 2020 intentando llegar a las costas españolas, sobre todo por la ruta canaria

Julia Camacho

Uno de los inmigrantes rescatados de una patera a la deriva cerca del puerto de Arguineguín (Gran Canaria), el 8 de junio.

Uno de los inmigrantes rescatados de una patera a la deriva cerca del puerto de Arguineguín (Gran Canaria), el 8 de junio.

La “represión violenta” por parte de Marruecos, y no el coronavirus, está detrás del descenso de llegadas de inmigrantes en patera en lo que va de año, y también en 2019, según el último informe sobre los Derechos Humanos en la Frontera Sur elaborado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA). En los seis primeros meses de 2020, la reducción en el número de pateras llegadas a las costas españolas ronda el 31%, y son ya 119 personas las que han perdido su vida en las rutas migratorias, sobre todo la de Canarias.

El informe de la APDHA, presentado este jueves, pone el acento en cómo se ha frenado la llegada de inmigración irregular “gracias a la subcontratación por parte de España y la UE de la violencia de Marruecos” contra los inmigrantes que tratan de llegar en patera. “El Gobierno español era plenamente consciente de que poner en manos del régimen marroquí la gestión de la frontera sur europea implicaba el uso intensivo y extensivo de una desatada represión extremadamente violenta contra las personas de origen subsahariano”, denuncian.

La organización, en unión de otras oenegés sobre el terreno, como Pateras de la Vida, cifra entre 11.600 y 12.000 los migrantes que, desde Marruecos, han sido desplazados en el último año hacia el sur “mediante robos, palizas y torturas”. Y subrayan la “desquiciada violencia” de los gendarmes marroquíes en los campamentos que los migrantes construyen cerca de las fronteras de Ceuta y Melilla a la espera de dar el salto por el Mediterráneo. Un periplo migratorio que no fue tal para 585 personas, que se dejaron la vida o desaparecieron en el mar durante 2019.

El informe constata que en el primer semestre de 2020 la ruta del Estrecho ha dado paso a la ruta de Canarias, un trayecto más largo pero con menor vigilancia donde afluencia se ha multiplicado por seis. Así, frente a las 396 personas llegadas en el mismo periodo de 2019, se ha pasado a 2.642 en este 2020, según los datos del Ministerio de Interior. La organización reprocha en este punto la atención recibida por los migrantes durante el estado de alarma, lamentando que pese a la existencia de una orden de Sanidad para que se pusieran en cuarentena y fueran controlados, se han registrado “episodios de abandono” en plena calle o condiciones indignas.

La APDHA desmonta además con datos la visión de la inmigración de pateras como un problema para España, un relato fomentado por partidos como Vox y que para la oenegé supone un intento de legitimar la criminalización de los migrantes y la legitimación del racismo institucional. Y rechazan que estén contagiados de coronavirus, porque pasan mucho tiempo aislados. “La idea que se vende de que la principal vía de llegada irregular a España es en patera y por personas negras es falsa, no se corresponde para nada con la realidad migratoria de España”, afirman desde la oenegé.