12 jul 2020

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Desastre medioambiental

La factura ecológica en el Mar Menor: agua de sopa verde

Activistas, científicos y autoridades piden una actuación decidida y conjunta para revertir el deterioro de un ecosistema único

El estado de las playas de la albufera murciana vuelve a ser nefasto para los bañistas por cuarto verano consecutivo

Belén Pardo

La playa del Mar Menor en Lo Pagán. 

La playa del Mar Menor en Lo Pagán.  / BELÉN PARDO

El Mar Menor afronta el verano en malas condiciones para los bañistas debido a la nefasta situación de sus playas. Casi cien operarios han retirado 500 toneladas de algas y materia orgánica en descomposición en los últimos días. Pero la espuma que llega a la orilla sigue siendo marrón en lugar de blanca y arrastra montones de 'baba' verde nauseabunda y fango. Por cuarto verano consecutivo las playas de los municipios murcianos del Mar Menor se quedan sin las banderas azules que certifican los litorales en buen estado ambiental. 

Para el catedrático de Ecología y portavoz del Comité Científico del Mar Menor, Ángel Pérez Ruzafa, la laguna sigue bajo una presión extrema por la entrada continua de aguas dulces o de salobres con altas concentraciones de nutrientes. "Esto hace que el peligro de sufrir una crisis distrófica –exceso de nutrientes de procedencia humana que generan demasiadas algas– sea muy altos con la llegada de las temperaturas propias del verano", detalla.

En los últimos días el nivel freático rebosa y ello duplica las entradas de agua y nutrientes en comparación con el 2016, cuando se rompió el ecosistema y se produjo la famosa sopa verde. La entrada continua de agua ha bajado la salinidad y, en estas condiciones, el riesgo de que falte oxígeno en el fondo es elevado, especialmente en condiciones de calma.

Las playas de Los Urrutias están cerradas al baño desde hace varios días por la Dirección General de Salud Pública al sobrepasar los límites de cieno en descomposición y la presencia de algas en putrefacción en arena y agua.

Esta es una de las zonas más afectada por la desembocadura de la Rambla de El Albujón y distintas plataformas en defensa del Mar Menor llevan años denunciando su deterioro progresivo. "La desidia política y la mala gestión en el sector de la agricultura, que permite el vertido de todo tipo de contaminantes, han destruido un ecosistema único", afirma Ana Pineda, representante de la Plataforma de Los Urrutias. "Hemos pasado de ser un pueblo familiar que tenía de todo a ser una localidad de viviendas infravaloradas que tiende a la despoblación”.

Carolina Riviere, integrante de Por un Mar Vivo, denuncia que "este tesoro natural está muerto debido a los veinticinco años de especulación inmobiliaria incontrolada que han originado las riadas y también a las explotaciones agrícolas sin control que vierten los nitratos".

El Consejero de Agricultura y Medio Ambiente de Murcia, Antonio Luengo, confirma que los parámetros del Mar Menor han empeorado e insiste en la urgencia de poner en marcha las medidas incluidas en el plan de eliminación de vertidos, especialmente las relacionadas con esas infraestructuras. El consejero destaca los niveles preocupantes de clorofila, cuyo registro empeorará con el calor, y de salinidad, muy inferior a la del Mediterráneo: 30 gramos por litro cuando debería estar en 43. También que ha descendido la concentración de oxígeno e incrementado el grado de turbidez.

Luengo exige al Ministerio para la Transición Ecológica el bombeo urgente desde la rambla de El Albujón y que nombre un Alto Comisionado para el Mar Menor que coordine todas las actuaciones de recuperación de la laguna salada.

 La ley de protección, una esperanza 

El próximo mes de julio la Asamblea Regional de Murcia podría dar luz verde a la Ley del Mar Menor, con la vocación de recuperar el ecosistema. El proyecto jurídico aborda muchos temas. Entre los urgentes destaca una gestión inteligente y con visión de futuro de la actividad agrícola. O medidas para la mejora de la actividad: buenas prácticas agrícolas, uso adecuado de abonos, instalación de setos y regulación de ciclos de cultivo. Nada de esto será posible, sin embargo, si se carece de una regulación de las aguas residuales urbanas y de un sistema de depuración solvente. 

Otra imagen capturada en Lo Pagán, en el Mar Menor /belén pardo

En el fondo no es un problema de leyes sino de ganas de actuar. Las distintas administraciones deben coordinarse. "Hay que acudir a Europa si es necesario pero con un plan conjunto", destaca Pérez Ruzafa, que lanza un mensaje de optimismo. "Si las cosas se hacen bien el ecosistema puede remontar porque las lagunas costeras son sistemas muy dinámicos, con una gran capacidad de recuperación. El Mar Menor ya lo hizo en el 2018 y puede volver a hacerlo. Pero es fundamental que se corten las entradas de agua y no se ejecuten medidas inadecuadas en sus costas o en los canales de comunicación con el Mediterráneo", asegura este científico.

Diligencias del 'caso Topillo' 

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Murcia ha ordenado practicar analíticas en 51 pozos que podrían haber sido utilizadas por algunas empresas agrícolas investigadas en las diligencias conocidas como 'caso Topillo' por vertido al Mar Menor.

Se investiga la posible realización de vertidos contaminantes procedentes del uso de desalobradoras ilegales que captaban aguas de los acuíferos del campo de Cartagena contaminada por nitratos. Están imputados varios altos cargos del gobierno regional y medio centenar de agricultores y sociedades agrarias. La cantidad de nitratos vertida al Mar Menor durante el último año hidrológico está cuantificada en 1575 toneladas, con un promedio diario de 411 kilos.

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