Cuenta atrás para la prisión

La última huida de Benítez, el pederasta de los Maristas

El exprofesor condenado a 21 años de cárcel declara estar preparado para entrar en la cárcel pero presenta un último recurso para retrasarla

La Audiencia de Barcelona debe resolver si comienza o no a cumplir su pena el único docente juzgado por abusar sexualmente de alumnos del colegio de Sants-Les Corts

Joaquim Benítez huye dando zancadas del juzgado de Figueres. 

Joaquim Benítez huye dando zancadas del juzgado de Figueres.  / DAVID APARICIO

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Joaquim Benítez, el único profesor condenado por el caso Maristas, ha salido del juzgado de Figueres con la cara oculta tras una máscara quirúrgica, unas gafas de sol y una gorra oscura. En cuanto ha detectado la presencia de un fotógrafo de este diario ha echado a correr. El exprofesor de Educación Física sigue en forma a sus 63 años. Minutos antes había declarado que se sentía preparado para comenzar a cumplir los 21 años y 9 meses a los que fue sentenciado en abril del 2019 por abusar sexualmente de alumnos del colegio de Sants-Les Corts durante 30 años. Lo decía obviando que había dado a su abogado la instrucción opuesta: presentar un último recurso al Tribunal Supremo para seguir en libertad todo el tiempo que resulte posible.

Este jueves se ha celebrado en la Audiencia de Barcelona –Benítez ha participado virtualmente desde Figueres– la vista para resolver si ingresa o no en prisión mientras el Supremo decide qué suerte corre este nuevo recurso después de que el anterior fuera rechazado ratificando enteramente el fallo. Las cuatro víctimas de las que abusó, entre las que se encuentra el hijo de Manuel Barbero –el padre con el que arrancó este escándalo de pederastia destapado por EL PERIÓDICO–, han solicitado al tribunal que comience a cumplir la condena. Razonan que el exprofesor ha confesado, que su alegato no es de inocencia sino para que se reduzca su condena a 8 años en lugar de los 21 que le han caído encima –es decir, aunque el Supremo acabara dándole la razón no se ahorraría la prisión– y que tampoco ha demostrado que esté cuidando de su hermano ni que este necesite de sus atenciones, el principal argumento que esgrimió para mantenerse en libertad desde que fue detenido en febrero del 2016 y que ha seguido blandiendo después de la condena. En defintiva, que ya no existe explicación alguna para que un hombre sobre el que pesa la condena más grave por pederastia que ha recibido un docente en España, siga esquivando la celda encadenando un recurso tras otro. 

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Benítez admitió haber abusado de alumnos en el colegio de Sants-Les Corts en sede judicial pero antes lo había hecho en dos entrevistas con este diarioEn el juicio declaró que actuó con impunidad porque se sintió "amparado" por los Maristas, institución a cargo del colegio. Pero ni la justicia ha investigado la ocultación de tales delitos por parte de la orden ni ningún otro profesor –en total son una quincena los denunciados– ha tenido siquiera que declarar porque los delitos que cometieron están prescritos para la ley. Benítez es el único que ha pagado platos que rompieron entre todos porque entre los más de veinte alumnos que lo acusaron había cuatro casos recientes. 

El exdocente ha declarado desde Figueres porque actualmente reside en la provincia de Girona, que pertenece a una región sanitaria distinta de Barcelona y, en respeto a la desescalada, ha comparecido virtualmente. Como todo lo que concierne a este caso, la conexión no ha resultado sencilla. La vista ha tenido que suspenderse antes de comenzar durante una hora por problemas técnicos. El tribunal resolverá en los próximos días si la fotografía de Benítez huyendo a la carrera del juzgado es la de la última vez que el pederasta del caso Maristas logra eludir la cárcel.