05 jul 2020

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RECURSOS DE CASACIÓN

El Supremo ha empezado a revisar telemáticamente la sentencia de los niños robados

Los magistrados han comenzado la deliberación por vía telemática que como han hecho durante el confinamiento

Á. Vázquez

El magistrado del Supremo Antonio del Moral durante la deliberación por videoconferencia con sus compañeros de la primera sentencia de niños robados.

El magistrado del Supremo Antonio del Moral durante la deliberación por videoconferencia con sus compañeros de la primera sentencia de niños robados. / EFE / POOL

Durante el confinamiento para frenar el covid-19 casi todos hemos tenido que cambiar nuestros hábitos laborales para hacerlos competibles con el teletrabajo. El Tribunal Supremo no ha sido una excepción y la imposibilidad de desplazarse a la sede judicial ha hecho que las deliberaciones se desarrollen telemáticamente, como ha ocurrido este miércoles con la relativa a la primera sentencia sobre niños robados que se dictó en España.

El magistrado Antonio del Moral, que será el ponente de la sentencia que dicte el alto tribunal, ha conectado desde su despacho en el Supremo a través de videoconferencias con presidente de la Sala, Manuel Marchena, y sus compañeros Ana Ferrer, Susana Polo y Eduardo de Porres.

Los magistrados han empezado este miércoles a revisar la sentencia de la Audiencia de Madrid que reconoció a Inés Madrigal como bebé robada, pero absolvió por prescripción al único acusado, el doctor Eduardo Vela, que murió tras celebrarse el juicio.

Para poder pronunciarse los jueces cuentan con los recursos interpuestos por los hijos del facultativo y por Madrigal, que meses después de conocerse el fallo de la Audiencia supo que había sido entregada en adopción por su madre biológica, extremo que la Fiscalía solicita que conste en la resolución.

Los hijos de Vila quieren que el Supremo declare la inocencia de su padre, no que fuera eximido por haber prescrito el delito que le atribuyó la sentencia de instancia, y Madrigal, que sostiene que el doctor falsificó su identidad, en busca de otra declaración de la prescripción, extremo que hace imposible la investigación de otros casos.