CRISIS SANITARIA INTERNACIONAL

La desescalada de la Generalitat pone a las residencias contra las cuerdas

Salut ha recomendado reabrir los centros para visitas e ingresos, pero el 'DOGC' lo sigue prohibiendo

Los directores de los centros piden órdenes claras y sostienen: "Nos estan empujando a cometer un delito"

Dos enfermeras realizan pruebas de detección de coronavirus en una residencia geriátrica, el pasado día 14.

Dos enfermeras realizan pruebas de detección de coronavirus en una residencia geriátrica, el pasado día 14. / Ferran Nadeu

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Elisenda Colell

Vuelve el descontrol a las residencias de ancianos, esta vez, en plena desescalada del confinamiento por el coronavirus. El caos en los centros tras la llegada del virus ya puso de manifesto las carencias de los geriátricos, donde segó miles de vidas. Ahora, varias residencias denuncian que el Govern ha abierto la desescalada con planteamientos "ilegales". Si bien la Generalitat ha anunciado medidas para permitir visitas y nuevos ingresos, los centros temen estar incumpliendo la ley, que sigue prohibiéndolos. "Nos están empujando a la ilegalidad", denuncian. Salut sostiene que el plan es "aplicable" y que ya se pactó con el sector.

El día 13 de marzo, pocos días antes de decretarse el estado de alarma, la Generalitat prohibió las visitas de los familiares y los nuevos ingresos en el millar de residencias catalanas. Lo hizo la Conselleria de Salut, publicando una disposición en el 'Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya' ('DOGC'), donde se publican todas las decisiones que toma el Govern y que le otorgan carácter legal. Pero en las últimas semanas, el Departament de Salut, sobre el que recae ahora la gestión de los geriátricos, ha elaborado el Plan de Desescalada de las Residencias, permitiendo a los centros visitas de familiares, ingresos de personas que salieron de los mismos durante la pandemia, e incluso nuevas entradas, siempre que se cumplan las estrictas medidas de seguridad una vez se entre en la fase 2

Ante esta propuesta, los centros están desorientados. "Este plan carece de validez legal, son recomendaciones. El 'DOGC' sigue diciendo que las visitas y los nuevos ingresos están prohibidos; hoy por hoy permitir cualquier entrada es ilegal", señala el director de la Unió de Petites i Mitjanes Residències (UPIMIR)Vicente Botella. "No sabemos qué tenemos que hacer, y lo que es peor, el propio Govern nos dá órdenes discordantes", critica Botella.

La advertencia

Mientras que la Conselleria de Salut pide a los centros que se adapten a los nuevos planes, los responsables de los Serveis Territorials que dependen de la Conselleria d'Afers Socials, entre ellos el Consorci de Serveis Socials de Barcelona, se los desmiente por teléfono. "Nos han advertido de que si permitimos algún ingreso o alguna visita, se nos caerá el pelo", cuenta Botella.

UPIMIR no es la única federación de geriátricos que lamenta este vacío legal. La patronal ACRA presentará este viernes una instancia a la Conselleria de Salut pidiendo un cambio en el 'DOGC' para permitir la entrada de familiares y los nuevos ingresos. "Es que no puede ser que cada uno nos diga una cosa distinta, no puede ser que nos expongan así de esta manera, sabiendo además por todo lo que hemos pasado", lamenta Montserrat Falguera, presidenta de la FEATE, la federación que agrupa a las residencias en manos de entidades sociales.

"En las residencias hemos pasado mucha angustia y mucho miedo", recuerda. Y es que, de hecho, la fiscalía sigue muy de cerca las actuaciones de los distintos geriátricos, con más de un centenar de investigaciones en curso. "Necesitamos órdenes claras", insiste Falguera. 

"Nos jugamos multas y denuncias muy serias"

También l'Associació Professional Catalana de Directors de Centres d'Atenció a la Dependència (ASCAD) lamenta este vacío legal. "Con estas recomendaciones nos están empujando a incumplir el 'DOCG', a cometer una ilegalidad... Nos estamos jugando multas y denuncias muy serias; no se entiende que desde el Govern no se hayan dado cuenta de esto", critica el presidente de la entidad, Andrés Rueda

Sin embargo, hay varios geriátricos en TarragonaTerres de l'Ebre i l'Alt Pirineu que, siguiendo las recomendaciones de Salut, ya han permitido la entrada de familiares en los geriátricos. El Govern sostiene que este plan es "aplicable", y que de hecho ya se pactó con las patronales. Sin embargo, el miedo a la inseguridad jurídica entre los centros hace que no lo quieran aplicar. "Nosotros estamos diciendo a nuestros asociados que no lo hagan. Es que se las están jugando legalmente", anuncia Botella, que pide "garantías legales y seguridad jurídica" para el sector. "Solo bastaría que hubiera un rebrote, como para que la culpa cayera toda sobre la dirección", añade.

Según Falguera, y Rueda, este es un ejemplo más de la "incoherencia" de la gestión de los geriátricos. "No están pensando en las personas, ni en los centros", se queja Falguera. Lamenta que hay personas que llevan 50 días encerradas en los centros, y que la Generalitat vaya cambiando planes de un día para otro no ayuda en la gestión.

"A principios de mayo un médico podía dar el alta clínica si el paciente no tenía síntomas, dos semanas más tarde nos dijeron que hasta que dieran negativo, nada, y lo mismo con los trabajadores", añade. De hecho, varios centros explican a este diario el "desbarajuste" que han vivido con el cambio constante de protocolos. "Lo peor nos ha pasado con el plan de contingencia de los centros, que los tenemos que hacer nosotros. ¡Esto no es dar órdenes claras, esto es quitarse una responsabilidad de encima!", se queja Falguera. 

Crece la petición de nuevos ingresos

A pesar de la pandemia, las peticiones para ingresar abuelos en las residencias no han dejado de crecer. El Govern sigue pagando las plazas públicas, estén llenas o no. Pero muchos centros privados dicen necesitar nuevas entradas de usuarios para poder llegar a final de mes y pagar las nóminas de sus trabajadores. Uno de los motivos, el sobrecoste económico que ha supuesto pagar todos los equipos de protección. 

Camas vacías por si hay rebrote

Una de las recomendaciones de los nuevos planes de Salut es que se cuente con un espacio aislado donde se pueda instalar a los ancianos enfermos de coronavirus, en caso de rebrote. "¿Quién pagará estas camas? ¿Despedimos a trabajadores?", se preguntan algunos directores de los centros, que critican que el Govern no les haya preguntado su opinión sobre este plan de desescalada.

'Semáforos' para los geriátricos

De hecho, el nuevo plan establece una dicotomía de colores en los centros, para diferenciar los geriátricos sin ningún positivo de aquellos que sí los tienen. Así pues, se diferencia entre un centro "verde" o "rojo". Serían los primeros los que podrían empezar a recibir visitas y nuevos ingresos en la fase 2 de la desescalada.