28 nov 2020

Ir a contenido

PROCESO DE RECUPERACIÓN

Los pacientes poscovid-19 pasan por rehabilitación para recuperar su movilidad

El Vall d'Hebrón impulsa un programa para tratar las secuelas motoras de los casos más graves

La iniciativa también recupera la atención de aquellos que quedaron en lista de espera durante la pandemia

Valentina Raffio

El Hospital Vall d’Hebron trabaja en la rehabilitación de pacientes que han sufrido covid-19. / ACN

A principios de febrero, el polideportivo municipal 'Olímpics' albergaba el frenesí que se desprende de las  competiciones de fútbol sala, hockey y voleibol. A finales de marzo, la pandemia obligó a reconvertir estas pistas en un hospital de campaña para pacientes covid-19 en el que, durante semanas, reinó la angustia. Ahora, llegados a un mes de mayo en el que la crisis sanitaria empieza a dar un respiro, el espacio se vuelve a reconvertir en un lugar para cultivar la esperanza. El hospital Vall d’Hebrón impulsa en estos días un 'Pavelló Salut' en el que ayudar a la rehabilitación de los pacientes que, tras un ingreso en el que quedaron postrados en cama, muestran secuelas motoras.

"Ahora toca tratar a los pacientes que, tras pasar la enfermedad, han desarrollado problemas funcionales. Pero también tenemos que recuperar la atención de los pacientes que dejamos de atender hace ya unos meses", explica Judith Sánchez Raya, jefa del servicio de Medicina Física y de Rehabilitación del Vall d'Hebrón. El nuevo programa del hospital barcelonés, de hecho, prevé brindar fisioterapia y terapia ocupacional a unas 110 personas al día, desde pacientes poscovid (ya con diagnóstico negativo) hasta niños y adultos que padecen otras patologías músculo esqueléticas y que durante el pico de esta pandemia no han podido ser atendidos. 

El valor de la prevención

La labor de los especialistas en rehabilitación con los pacientes covid-19 lleva activa desde el principio de esta crisis. "Hemos trabajado para prevenir las secuelas motoras antes de que aparecieran. Incluso cuando no sabíamos qué pasaría a largo plazo, vimos que en los estudios que llegaban desde China destacaban este problema, así que coordinamos nuestro trabajo con el de neumólogos, neurólogos e internistas", explica Raya. En su día, muchos de los ingresados en planta recibieron pautas de ejercicios respiratorios y motores para prevenir, por ejemplo, el deterioro muscular o la pérdida de movilidad que se puede derivar de un ingreso. Mientras, los dados de alta también se llevaron a casa unas indicaciones similares para prevenir daños a corto y largo plazo. De ahí que, según argumenta la doctora, por ahora las secuelas que se observan no son tan graves como cabría esperar. Hay afectaciones, pero recuperables.

Por ahora, los expertos están centrando su atención en el seguimiento de estos casos, aunque la situación de confinamiento dificulta (todavía más) el proceso. Más allá de las sesiones de fisioterapia, el control tiene que ser telemático. "Intentamos controlar la evolución de los pacientes a través de llamadas. Pero en temas de rehabilitación no es fácil. Se trata de una especialidad que necesita el contacto directo para saber si las afectaciones evolucionan bien", reflexiona la doctora. "Ahora, además, tenemos que sentarnos a estudiar cuáles son las afectaciones a tener en cuenta de cara a futuros casos. Cuanta más información tengamos ahora, mejor podremos atender a los pacientes que vendrán", concluye.