08 jul 2020

Ir a contenido

Estudios estratégicos

Analistas de Defensa sugieren crear "reservas de guerra" de material médico y reducir la dependencia de China

Oficiales de Estado Mayor aconsejan subvencionar a la industria sanitaria, proteger a la clase media y controlar las fake news en esta y futuras epidemias

Juan José Fernández

Soldados en el pabellón de la Fira de Barcelona habilitado para acoger a personas en situación de vulnerabilidad, el pasado 25 de marzo.

Soldados en el pabellón de la Fira de Barcelona habilitado para acoger a personas en situación de vulnerabilidad, el pasado 25 de marzo. / FERRAN NADEU

Un estudio de la Sección de Doctrina de las Fuerzas Armadas sugiere que el Estado considere reserva estratégica a los EPIs, las máquinas y los fármacos para epidemias. "Es imprescindible –aconseja el informe-, asegurar la disponibilidad permanente de determinadas cantidades de materiales sanitarios y de la capacidad para producirlos, de manera similar a las reservas de guerra y al aseguramiento de suministros que hacen los ejércitos".

La sugerencia se formula como "opinión" en el estudio Actuación de las Fuerzas Armadas en la Crisis de la Covid-19, recogido entre sus documentos por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, del Ministerio de Defensa. Sus autores son un coronel, dos tenientes coroneles y un comandante del Ejército y dos capitanes de fragata, todos ellos de la Sección de Doctrina del Centro Conjunto de Desarrollo de Conceptos (CCDC), órgano auxiliar que hace análisis y prospectiva para el Estado Mayor de la Defensa, y que manda el general de Brigada del Aire José Antonio Herrera.

El informe considera "crítico disponer de los recursos materiales que sirvan para contener la crisis" y de "un tejido industrial de interés estratégico nacional con capacidad para ser reconvertido para producir los materiales".

Los militares aconsejan ayudas públicas para "el tejido industrial" que suministre material sanitario

Para esas industrias, los militares proponen ayudas públicas: "Subvencionar a parte del tejido industrial que suministre material médico o químico a la nación en situaciones de pandemia y así retener cierto grado de autonomía", dice el estudio.

Sus autores aconsejan también "reforzar los Centros Militares de Farmacia de la Defensa por su importancia en la producción de productos farmacológicos independiente del sector privado, teniendo así constantemente un amplio stock de material disponible".  

El estudio sostiene que se debe "disponer de un dispositivo que facilite la rápida detección" de una epidemia y reducir "grandes concentraciones de personas" para ganar tiempo y "prepararse para afrontar la primera ola", identificar "materiales y productos sanitarios claves" y "las infraestructuras necesarias para producirlos". Todo ello porque, concluye, en una nueva alarma sanitaria "cualquier retraso en el ciclo de decisión implica daños irreversibles".

Un problema de seguridad nacional

Ganar autonomía de suministro respecto al exterior es la clave de la sugerencia, vistos los problemas que España ha pasado para conseguir respiradores, gel, batas y mascarillas en la pandemia.

El CCDC recuerda cómo "otras naciones de la UE que proporcionaban habitualmente material médico retuvieron el mismo cuando Italia más lo necesitaba. Esta ocasión la aprovecharon naciones como Rusia o China para aportar EPIs a Italia, ganando influencia y socavando la cohesión de la propia UE".

En parecido sentido se pronuncia este mes el coronel de Infantería especialista en logística Javier María Ruiz Arévalo. En el artículo Efectos del Coronavirus en el Orden Mundial, publicado por Ejército, revista oficial del Ejército de Tierra, considera: "El virus ha puesto de manifiesto nuestra dependencia de China como un problema de seguridad nacional".

El coronel Ruiz Arévalo señala "el riesgo que supone depender de un proveedor dominante" de fármacos como China

A esa conclusión llega Ruiz Arévalo tras señalar "el riesgo que supone depender de un proveedor dominante o de suministros procedentes de localizaciones alejadas", y que China es "a veces, el único proveedor mundial de los componentes activos de algunos medicamentos vitales", por ejemplo la heparina.

El coronel recuerda que "los líderes políticos chinos adoptaron la decisión de prohibir la exportación de determinados productos farmacéuticos y materiales sanitarios necesarios para tratar o proteger a su propia población" poco antes de "la fase más aguda de la crisis". Por eso, la pandemia "ha dejado a muchos países, incluido EE.UU. y Europa, en una situación crítica por su dependencia de China".

Sin criticar la globalización, el autor aconseja introducir una lógica de logística militar para mantener stocks médicos estratégicos, en vez de la lógica mercantil que ha imperado y que busca reducir costes eliminado el almacenamiento de stocks.

Otros peligros

Estas opiniones se insertan en una etapa de extracción de conclusiones en la que varios jefes militares se han pronunciado este mes de mayo para su publicación por el Instituto de Estudios Estratégicos.

Uno de sus analistas civiles, el profesor de Economía de la Defensa Antonio Fonfría, escribía el pasado día 11 Seguridad Económica y Covid-19, estudio en el que defiende el valor de la empresa pública para la Defensa: "No es adecuado renunciar a las acciones de oro en determinadas compañías que puedan considerarse vitales, ya que deja a la sociedad con una debilidad en momentos puntuales, como el actual (…). Así, el uso de las empresas de titularidad pública es totalmente racional".

Lo dice Fonfría cuando aboceta unos básicos planes de contingencia para España que "deberían tener un estricto control de las fake news, debido a sus efectos en el conjunto de la sociedad. En situaciones de crisis, los gobiernos han de ser particularmente duros en este sentido -al igual que se contrarrestaba la propaganda en conflictos bélicos para minar la moral del contrario-, y perseguir este tipo de acciones".

Un estudio estratégico advierte del peligro de la "progresiva laminación de las clases medias"

La Economía como parte de la Defensa. El día 13, el capitán de corbeta especialista en submarinos Federico Aznar Montesinos se pronunciaba en el mismo foro militar de reflexión advirtiendo del peligro de "la progresiva laminación de las clases medias favoreciendo una abrupta desigualdad. Las clases medias son factores estabilizadores y de anclaje de las democracias occidentales. Su debilitamiento acarrearía una pérdida de legitimidad del sistema (…). De ello se derivaría la apertura de un ciclo revolucionario y de conflictividad a nivel global de efectos insondables".

Este capitán, especialista en submarinos, denuncia que nadie aún en el panorama internacional esté preparando "el postvirus". Y eso, pese al riesgo que el coronel de artillería José Pardo de Santayana ha señalado en otro análisis el mismo día 13 sobre la caída de los precios del petróleo a la que asistimos estando confinados. El "gran peligro" es una "espiral de violencia y conflictividad con efectos de contagio" en los países más sensibles a la "crisis de demanda" de hidrocarburos "en un contexto de sobreproducción".

Según el coronel, que es jefe de Investigación del Instituto de Estudios Estratégicos, "el sector no convencional (fracking) norteamericano perderá parte de su pujanza y la producción tenderá a concentrarse en los países con menores costes de producción. Con ello Rusia, Arabia Saudí y los otros países de Oriente Medio pueden salir favorecidos a corto y medio plazo. La crisis de demanda también puede dar cierto poder a los países que son grandes mercados de dicha materia prima, como China".

Nuevas misiones militares en la desescalada

El estudio de la Sección de Doctrina del Estado Mayor de la Defensa identifica "tareas en las que, previsiblemente, diferentes unidades y organismos de las Fuerzas Armadas podrían ser empleados" pasado el momento crítico de la pandemia.

Estos trabajos se recogen en un capítulo de Fase 4 de la crisis en España, y titulado Contribución militar a la recuperación.

El informe no señala periodo temporal ni espacio, sino "futuro a corto-medio plazo" y sin tener "por qué llevarse a cabo de manera simultánea en la totalidad del territorio nacional".

Entre las misiones previstas están cuatro de "apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". La más inquietante se contempla para "casos de desabastecimiento" y consistiría en "dar seguridad en puntos de distribución de alimentos de primera necesidad y productos farmacéuticos".

Las otras tareas de apoyo a Policía y Guardia Civil son, una, para la "aplicación gradual de las medidas de desconfinamiento"; otra en "seguridad y control de acceso en los puntos establecidos para la realización de pruebas de diagnóstico" y una más para vigilar "los lugares destinados al albergue de personas en cuarentena". Para ellas, y en lugares sin capacidad hotelera, el Ejército se plantea utilizar "establecimientos militares" para enfermos asintomáticos.

Entre esas posibles misiones por las que apuesta el documento está una petición muy compartida por militares y fuentes policiales, pero de momento no contemplada por el Gobierno: el uso de apps para el control del contagio.

La sección de Doctrina sugiere que el Mando Conjunto de Ciberdefensa y el Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones colaboren en la "realización de pruebas de aplicaciones de teléfonos móviles destinadas al control de movimientos de la población", a las que considera "muy útiles para contrarrestar la pandemia en China y Corea del Sur".