01 jun 2020

Ir a contenido

UNA OPCIÓN PRIVADA Y MINORITARIA

El coronavirus aumenta el interés por los partos caseros pese al riesgo que conlleva

Una asociación de matronas asegura que en Catalunya la demanda para dar a luz en el hogar se ha triplicado desde el confinamiento

Olga Pereda / Europa Press

Una mujer da a luz en su casa, dentro de una piscina de agua caliente y rodeada de su familia y otros asistentes.

Una mujer da a luz en su casa, dentro de una piscina de agua caliente y rodeada de su familia y otros asistentes. / REUTERS

En España se puede parir en casa. De forma privada, fuera del sistema público público y por un importe que oscila entre los 2.000 y los 4.000 euros. Respaldados por la evidencia científica, pediatras y matronas no lo recomiendan debido al alto nivel de riesgo que conlleva. Es jugársela. En un paritorio no suele pasar nada. Pero cuando pasa hay que correr, y mucho. A pesar de que los hospitales han adoptado protocolos específicos para los partos, el coronavirus y el miedo a contagiarse ha provocado que la demanda para dar a luz en casa "se triplique" en Catalunya desde que comenzó el confinamiento, según la matrona y vocal de la Asociación Catalana de Matronas (Acl) y de la Asociación de Matronas de Parto en Casa de Catalunya (Alpacc), Alba Pallisé, informa Europa Press. "Hay equipos de matronas en Barcelona que están totalmente colapsados".

Las embarazadas han visto cómo se han reducido sus citas en el centro de salud a las mínimas necesarias y muchas han tenido que optar, por ejemplo, por clases virtuales de preparación al parto. Todo ello ha motivado que algunas futuras mamás se interesen por la opción casera, que está lejos de ser una opción segura y, además, solo es factible para las gestaciones de bajo riesgo.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (Fame), María Jesús Domínguez, advierte a Europa Press de que las parturientas han tenido "sensación de peligro e inseguridad" por el hecho de asistir a hospitales y centros sanitarios por rmiedo al contagio. "Hemos tenido falta de matronas", explica Domínguez sobre la situación en los hospitales, algo que se ha traducido en nuevas medidas, como las altas precoces a las madres siempre y cuando el estado de salud así lo permita y la imposibilidad de que ningún familiar -más allá de los progenitores- visite al nuevo miembro de la familia.

La responsable de la asociación de matronas de Parto en Casa asegura haberse encontrado con casos de mujeres obligadas a dar a luz solas, sin la compañía de su pareja. Sin embargo, ese extremo se aprobó exclusivamente en la Comunidad valenciana hace escasas semanas y un día después fue retirado. "Una cosa es que aumente la demanda, y otra que aceptemos todas las peticiones", matiza Pallisé, que insiste en la valoración individual de cada caso, "siguiendo unos criterios de seguridad básicos y teniendo en cuenta las condiciones y factores de riesgo" . Se han desestimado las peticiones de partos en casa si han detectado que se hacían provocadas por la desconfianza, angustia o temor de asistir a los hospitales: "El miedo no podía ser la premisa para determinar un parto en casa", explica Pallisé.

Pallisé critica el déficit del sistema sanitario público catalán y estatal y ha lamentado que no se contemple la asistencia al alumbramiento en el hogar como una opción financiada: "Tenemos que evolucionar igual que lo han hecho otros países", ha concluido.

Opción minoritaria

Sin embargo, a nivel internacional, parir en el hogar es también es una opción minoritria. En Inglaterra, está dentro de la cobertura del sistema nacional de salud y, aun así, es una opción escogida por menos del 10% de las embarazadas. Lo mismo sucede en Holanda, donde los partos domiciliarios suponen el 13% (en su día llegaron a ser el 30%). En Suecia, país en el que la sanidad pública cubre la mayor parte de la atención, los partos en casa no pasan del 0,07%. En Dinamarca e Islandia son el 2%.

El Parto es Nuestro -asociación que nació en el 2003 para luchar por un trato más humano hacia las embarazadas y unos partos más respetados, menos medicalizados y más íntimos- considera que dar a luz en el propio hogar es "una opción segura" y que pensar lo contrario responde a "mitos y prejuicios sustentados en falta de información". Según la guía de Asistencia al Parto en Casa, en el 2016 unas 373 mujeres en Catalunya decidieron dar a luz en sus hogares, una demanda social "que ha ido creciendo en los últimos cinco años".