11 ago 2020

Ir a contenido

ANTE EL TSCJC

Los condenados por el 'crimen de la urbana' vuelven a acusarse entre ellos

Rosa Peral y Albert López recurren la sentencia que les condenaba a 25 y a 20 años de prisión, respectivamente

Las defensas discrepan tanto del veredicto del jurado popular que les declaró culplables, como del fallo judicial

J. G. Albalat

Los acusados del ’crimen de la urbana’, Rosa Peral y Albert López, durante el juicio.

Los acusados del ’crimen de la urbana’, Rosa Peral y Albert López, durante el juicio. / MIQUEL CODOLAR / ACN

Rosa Peral y su amante Albert López, los dos guardia urbanos de Barcelona condenados por asesinato al novio de ella, Pedro R., también policía municipal, han recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) la sentencia que les impone 25 años y 20 años de cárcel, respectivamente, y en sus escritos han vuelto a reproducir lo que se ha vivido durante todo el proceso judicial: se han acusado mutuamente del crimen. Ella insiste que fue el procesado quien acabó con la vida de la víctima y él que cuando llegó a la vivienda de Rosa en Vilanova i la Geltrú Pedro ya estaba muerto.

En los recursos, la abogada de Rosa, Olga Arderiu, y el de Albert, José Luis Bravo, argumentan desde el quebrantamiento de la presunción de inocencia, la denegación de pruebas que considera esenciales, hasta la falta de motivación del veredicto por parte del jurado popular, indefensión o la vulneración a un proceso con todas las garantías, entre otros.  Son escritos que rondan los 100 folios

La abogada de Rosa Peral sostiene en su recurso que se le denegaron pruebas que acreditarían que la relación ella y su novio, la víctima, era excelente y no tormentosa y revelarían que el otro acusado, Albert, tenía un carácter violento, lo que provocó que la agente sufriera un “miedo aterrador” hacia él. La letrada también expone la inusual declaración en el juicio de la actual pareja de su exmarido que reprodujo a través de la mímica lo que en su día le había explicado la hija de Rosa. 

Declaración con mímica

En concreto, esta testigo relató con gestos como la menor había visto como Pedro cogía del cuello a su madre y después como la víctima bajaba por unas escaleras tambaleándose. La defensa expone que esa explicación  no debe tenerse en cuenta, ya que la niña se había acogido a su derecho a no declarar en contra de su madre. Durante la investigación del caso, la actual pareja del exmarido de Rosa llegó a afirmar que la niña le había explicar que vio a su madre manchada de sangre. El defensor de Albert, en este sentido, considera que ese testimonio es importante, pues demostraría de que Pedro estaba muerto cuando llegó su representado, y solicita al TSJC que se le vuelva a interrogar,

La letrada también expone la falta de motivación del veredicto y desmiente que existiera un plan conjunto con Albert para acabar con la vida de Pedro. Como ha ocurrido en el transcurso del proceso, Peral vuelve a tirar contra el que había sido su amante y coacusado, recalcando que el procesado, que estaba “locamente enamorado” de ella y, tenía hostilidad hacia la víctima. La defensa reincide en afirmar que Rosa no  tuvo ninguna participación en el asesinato ocurrido en la noche del 1 al 2 de mayo del 2017 en la vivienda de la agente en Vilanova i la Gentrú.

La defensa de Albert, en cambio, lanza toda la artilleria contra Rosa y detalla que la agente tuvo un "enfrentamiento violento" previo con su novio, Pedro, como relató la hija de la procesada  a su madrastra, y que su cliente llegó a la casa de su amante cuando la víctima ya estaba muerto. "Rosa es la cabeza pensante y mi mandante (Albert), como se definió él mismo, el tonto del bote", incide el abogado. Su tesis se basa en que el acusado acudió a la vivienda de su compañera en el cuerpo de la Guardia Urbana cuando esta le llamó y "cede a sus presiones" para que le ayudara a deshacerse del cadáver. El abogado denuncia la "terginversación" de los hechos realizada por las acusaciones, califica sus hipótesis de "imaginativas" y desmiente que existiera un plan entre los procesados para cometer el crimen.