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Ocho entidades islámicas protestan contra las recomendaciones de la Generalitat para el Ramadán

Critican que "estereotipan a los musulmanes, dejando entrever que su condición facilita la vulneración del Estado de Alarma" y "no ayudan contra la islamofobia"

La circular de Justicia aconseja retrasar la zakat o contribución solidaria o "tener en cuenta el ruido en las celebraciones nocturnas y su perjuicio a los vecinos"

Mohamed reparte una bolsa de alimentos a un vecino en el Centre Cultural Islàmic de Sants.

Mohamed reparte una bolsa de alimentos a un vecino en el Centre Cultural Islàmic de Sants. / MANU MITRU

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Vanesa Lozano
Vanesa Lozano

Redactora

Especialista en Sucesos

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No hay precedentes. El estado de alarma por el coronavirus ha abocado a los casi dos millones de musulmanes que viven en España al mes de Ramadán más atípico. Y en algunas comunidades, como Catalunya, al Ramadán más polémico. Ocho entidades islámicas y una asociación contra la islamofobia se han revelado mediante una carta de protesta contra las recomendaciones de la Generalitat para su celebración dada la "situación excepcional de la lucha contra la pandemia". A su juicio, los consejos del Govern "estereotipan a todo el colectivo musulmán y dejan entrever que su condición facilita la vulneración del estado de alarma durante el ramadán", lo que "no ayuda a combatir la islamofobia extendida en muchos sectores de nuestra sociedad".

La circular enviada por la Dirección General de Asuntos Religiosos del Govern a los representantes de las principales comunidades islámicas, aconseja que, pese a que el Ramadán es un periodo de "efervescencia familiar y comunitaria", no realicen celebraciones colectivas como el iftar, el precepto para romper con el ayuno diario en comunidad y evitar los rezos en grupo tradicionales del final del Ramadán.  También recoge otras directrices que han levantado ampollas en una parte de la comunidad musulmana, que en Catalunya aglutina a más de medio millón de personas. Una de las más discutidas es la que tiene que ver con la zakat, el tercer pilar del Islam por el que sus fieles deben dar limosna y hacer actos de caridad durante el Ramadán y que "si supone el contacto con otras personas, tendrá que ser aplazado hasta que la vida social esté más normalizada".

Estigmas

"La circular de la DGAR da por hecho que los musulmanes catalanes se van a saltar el estado de alarma y eso, además de una grave acusación es tratarnos como idiotas. Respecto a la zakat, nos extrañó mucho que entren a discutir uno de los cinco pilares del Islam, saben que no es una cosa que se pueda aplazar y tampoco ofrecen una alternativa", denuncia Mustapha Aoulad Sellam, presidente de la Asociación Stop als Fenòmens Islamofobs, que firma la carta de protesta. En opinión de Aoulad Sellam, la nota del Govern  "estigmatiza al colectivo musulmán y ha herido muchas sensibilidades en nuestra comunidad, que lleva desde el minuto uno cumpliendo con las normas de salud y seguridad y con iniciativas solidarias para ayudar a las familias más vulnerables y que lo están pasando especialmente mal. Ni el tono, ni las formas ni la estrategia son las adecuadas para animar a nuestro colectivo a reforzar su compromiso en esta crisis".

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Otro de los puntos señalados por la Generalitat en su escrito tiene que ver con el horario nocturno de las celebraciones durante el Ramadán: "Se debe tener en cuenta el ruido que se pueda producir en los domicilios particulares y su perjuicio a los vecinos", señala. "Ya tenemos la excusa perfecta para denunciar a tu vecino musulmán", ironiza Salim Benamara, presidente del Centre Cultural Islàmic Català, que también suscribe la queja. "La comunidad islámica merece más respeto y no esa forma de hablar de guardería, no es lo que se espera de una administración pública. Este viernes hemos repartido con nuestro banco de alimentos 350 paquetes con comida caliente a personas sin techo y gente que lo necesita. Hay comunidades musulmanas donando mascarillas y la mitad de sus sueldos a los Ayuntamientos para que protejan a sus vecinos. Sin embargo, en la circular de la DGAR no hay ni un mínimo reconocimiento", añade.

Hay otras entidades islámicas radicadas en Catalunya que relativizan las recomendaciones del Govern y han preferido no formar parte de la carta de protesta. Para el presidente del Centre Cultural Islàmic de Sants, Mohamed Boutaliss, se trata de consejos "razonables, es un momento muy excepcional y no estamos en situación de hacer una queja así", aunque matiza: "No nos hacen falta esas recomendaciones porque en la religión musulmana ya las tenemos y las cumplíamos". Ochenta fieles de su comunidad se han puesto de acuerdo por whatsapp para dar vida a una iniciativa solidaria: reunir más de mil kilos de arroz, leche y otros alimentos básicos para que seis voluntarios los repartan por las casas de cincuenta familias del barrio, algunas de ellas numerosas, que no pueden romper el ayuno sin la ayuda de sus vecinos, como un padre de familia con cuatro hijos que perdió su trabajo hace seis meses en el sector de la construcción.