09 jul 2020

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La Policía Nacional disuelve una misa en Cádiz por falta de prevención

Unas 15 personas celebraban cada día el sacramento sin mascarillas, ni guantes para protegerse del coronavirus

Europa Press

Fieles asisten a una misa en Caracas en plena crisis del coronavirus.

Fieles asisten a una misa en Caracas en plena crisis del coronavirus. / AP

Agentes de la Policía Nacional intervinieron este pasado viernes por la tarde en la parroquia de San Servando y San Germán para disolver una misa que se estaba celebrando en el templo, al considerar que la ceremonia no estaba siendo celebrada con suficientes medidas preventivas frente a la propagación del coronavirus covid-19 y no apreciar suficientes garantías en materia sanitaria.

Misas a diario

Fuentes de la Policía Nacional han informado de que los agentes acudieron la parroquia de San Servando y San Germán, en el barrio gaditano de La Laguna, requeridos por vecinos de la zona que señalaban que dicho templo acoge cada día misas con unas 15 o 20 personas, toda vez que durante el vigente estado de alarma, la asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro.

Los agentes comprobaron que dentro del templo se celebraba una misa con unas 15 personas, en su mayoría personas de edad avanzada y por ende población de riesgo ante posibles contagios de coronavirus, muchas de ellas sin elementos de protección como mascarillas o guantes, y sin que en la parroquia hubiese tampoco otros elementos como soluciones desinfectantes para las manos, siempre según la Policía Nacional.

La desaprobación de los feligreses

Dado el caso, los agentes consideraron que la misa que se celebraba en estos momentos no reunía las debidas condiciones de garantía sanitaria, por lo que ordenaron su suspensión y que las personas allí congregadas retornasen a sus hogares, sin formular eso sí ninguna denuncia, según insisten las citadas fuentes, aunque usando formas que despertaron la desaprobación de los feligreses.