25 may 2020

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EPIDEMIA GLOBAL

¿Desaparecerá el coronavirus con la llegada del buen tiempo?

Según el presidente de la Asociación Española de Geografía, hasta verano no se alcanzarán "valores que puedan dañar al virus"

La subida de temperatura puede tener un efecto contrario porque en España la abundancia de sol y de luz favorece la vida social al aire libre

El Periódico

Un hombre con mascarilla, este lunes, en Madrid.

Un hombre con mascarilla, este lunes, en Madrid. / DAVID CASTRO

En estos días de incertidumbre sobre el coronavirus, uno de los interrogantes que se plantea mucha gente es si la epidemia desaparecerá con la llegada del buen tiempo y la subida de las temperaturas. Los expertos mantienen el debate abierto, pero tanto los geógrafos como el epidemiólogo de la Universidad de Harvard Marc Lipsitch coinciden: el aumento de las temperaturas no acabará con el coronavirus.

Así lo ha afirmado a Efe el presidente de la Asociación Española de Geografía (AGE) y responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, el catedrático Jorge Olcina, quien ha defendido que, mientras no haya una vacuna efectiva, la prohibición de movimientos y contacto entre personas es la vía más efectiva para reducir los procesos del contagio.

Pese a que los virólogos relacionan la temperatura ambiental con la vida activa del coronavirus, ha sostenido que no hay que tener "la esperanza en la subida de temperaturas que se producirá en primavera", porque esta será progresiva y los valores de temperatura máxima diaria de los meses de abril y mayo no alcanzan umbrales que puedan favorecer la extinción del virus.

"Incluso perjudicial"

Olcina ha manifestado que "no será hasta finales de junio, julio y agosto, es decir ya en verano, cuando se alcancen valores que puedan dañar al virus, especialmente en el sur y centro peninsular" español. Además, hay que tener en cuenta que la subida de temperatura de primavera puede tener un efecto contrario porque en los países mediterráneos, como España, la abundancia de sol y de luz favorece la vida social al aire libre.

"Y si para mayo no se ha conseguido un control drástico de los contagios", ha alertado Olcina, "la mayor estabilidad del tiempo atmosférico puede resultar incluso perjudicial". El presidente de la AGE ha advertido que "tampoco está claro que este virus no aguante temperaturas ambientales altas".

Si está más o menos demostrado que es a partir de 35 ó 40 grados centígrados cuando el Covid-19 puede alcanzar su umbral de existencia, esos valores corresponden para el conjunto de la España peninsular y Baleares a jornadas del centro del verano (mediados de julio a mediados de agosto) o bien a episodios de ola de calor que son "puntuales".

Epidemiólogo de Harvard

En la misma línea se pronunció hace unas semanas el epidemiólogo de la Universidad de Harvard Marc Lipsitch. "La respuesta corta es que mientras podemos esperar modestos descensos en los contagios del Covid-19 con tiempo más cálido y quizás con el cierre de colegios en las regiones templadas del hemisferio norte, no es razonable esperar que estos descensos por sí solos reduzcan los contagios de manera destacada", sostenía Lipsitch en un artículo publicado por el Centre for Communicable Disease Dynamics de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

El epidemiólogo admitía que el nuevo coronavirus SARS-Cov-2, como otros betacoronavirus, se transmite con más facilidad en invierno que en verano, pero subrayaba que la magnitud de ese cambio "será modesta y no suficiente para parar la transmisión". Remitiéndose a la analogía con la gripe pandémica, Lipsitch afirmaba que habrá contagios fuera de la época invernal. 

Antes de exponer su razonamiento, el Lipsitch desmontaba algunos mitos. El primero, en el 2003 el SARS no desapareció con el buen tiempo, "desapareció tras intensas invervenciones de las autoridades sanitarias que incluyeron aislamientos y cuarentenas". El segundo mito desmontado es que el Covid-19, como otros coronavirus, será estacional, con poca transmisión en verano. El epidemiólogo apuntaba que en este momento los científicos todavía no saben si el nuevo coronavirus se comportará como los otros. "No sabemos si otros coronavirus serán buenas analogías para este virus". Añadía que otros virus estacionales conocidos se comportan de manera diferente que los nuevos virus.

Factores del virus estacional

Para determinar si un virus es estacional --más propio del invierno en zonas templadas del planeta-- o no, los científicos tienen en cuenta cuatro factores. El entorno ambiental, el comportamiento humano, la inmunidad del huésped y la reducción de posibles huéspedes.

Respecto al entorno ambiental, Lipsitch apuntaba: "En climas templados, aire frío y seco implica condiciones favorables para la transimisión de la gripe. Para los coronavirus, la relevancia de este factor es desconocida".  Sobre la inmunidad, el artículo admitía que la condición del sistema inmunitario de las personas es, de media, peor en invierno que en verano.

¿Los niños son transmisores o no?

Sobre el comportamiento humano, el artículo señalaba que en invierno los humanos pasamos más horas en espacios cerrados, con menos ventilación y menos espacio personal, factores que favorecen la transmisión de infecciones. Las escuelas son focos de transmisión de infecciones y los periodos escolares se identifican como las épocas en que crecen los contagios de virus respiratorios. De nuevo, Liptisch advertía de que "la relevancia del factor escolar es importante pero desconocido en el caso del Covid-19" y argumentaba que "hay pocos contagios en niños. Esto podría significar que no se infectan tan fácilmente y que no lo contagian tanto" como los adultos. Otra posibilidad, añadía, es que "no tienen síntomas claros cuando se infectan y no lo transmiten". 

En este punto, el científico ponía el foco en los niños y planteaba la urgencia en determinar en qué grado este colectivo es un transmisor importante o no para que las medidas que se tomen para hacer frente al virus, como cerrar colegios, sean efectivas. Si la respuesta es que sí, que los niños son transmisores, "el cierre de escuelas ayudará a reducir los contagios", pero si la respuesta es que no, "entonces se estarán malgastando recursos en esos cierres".

Ante este interrogante, Lipsitch afirmaba que en el momento en que escribía el artículo no disponía de datos para responder. "Pruebas recientes de Shenzhen sugieren que los niños pueden contagiar el virus a los mismos niveles que los adultos, así que la cuestión es si lo transmiten tan rápidamente. Parecería que la respuesta es que sí, pero no tengo por el momento conocimieno de datos que lo corroboren", concluía.