EPIDEMIA DE CORONAVIRUS

Andalucía se queda sin Semana Santa por el coronavirus

Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Córdoba deciden suspender las procesiones como medida de prevención contra la epidemia

Madrid opta por mantener abiertas sus iglesias aunque dispensa a los fieles de acudir

Miles de personas visitan en la Semana Santa de Sevilla la basilica de la Macarena, en el 2018.

Miles de personas visitan en la Semana Santa de Sevilla la basilica de la Macarena, en el 2018. / EFE

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Julia Camacho

Era una decisión augurada por muchos en Andalucía, aunque se apuraban los plazos para evitar un perjuicio económico millonario a muchas ciudades. Sin embargo, la realidad se ha acabado imponiendo. La primera en abrir la veda fue Sevilla, cuyo Ayuntamiento, junto al Arzobispado y las Hermandades y Cofradías acordaron este sábado la suspensión oficial de las procesiones de Semana Santa. Una medida que justifican ante la posibilidad de que la paralización de la actividad se prolongue más allá de dos semanas y la dificultad de tenerlo todo a tiempo para los primeros días de abril. Pero también por el riesgo que suponen unas concentraciones multitudinarias en la calle, ya que sólo en la Madrugá sevillana se juntan más de medio millón de personas.  “Mostramos nuestro pesar por las consecuencias de carácter religioso, emocional y económico que para muchas personas tiene esta situación, pero entendemos que es la salud pública y el interés general lo que está en juego”, insistieron. Tras la anulación de la capital hispalense, empezaron a llegar en cascada el resto de suspensiones, como Málaga, Cádiz, Granada o Córdoba, también como medida de precaución y responsabilidad para frenar la expansión del virus.

En el caso de Sevilla, se trata de una decisión histórica, ya que la última vez que se suspendieron formalmente todos los desfiles procesionales fue en 1933, durante la Segunda República y por una decisión de las propias hermandades, que se plantaron ante lo que consideraban actitud anticlerical del Gobierno. La decisión tomada 87 años después es tajante: no habrá pasos en las calles como medida preventiva por temas sanitarios, pero se pide también que se eviten las concentraciones en los templos, como ocurre cuando una hermandad decide no salir a causa de la lluvia y realizan estación de penitencia en el interior de su iglesia.

Impacto económico de 400 millones

Aunque temida, la suspensión de las procesiones era una posibilidad que iba cobrando fuerza entre las distintas hermandes sevillanas en los últimos días, ya que a lo largo de la semana fueron anulando diversas actividades religiosas que suponían la concentración de un gran número de personas. Sin embargo, tanto el alcalde como las hermandades preferían apurar hasta el último momento para evitar llegar a este punto porque, más allá de la repercusión emocional, estaban las implicaciones económicas. Y es que la Semana Santa de Sevilla es una de las principales inyecciones económicas para la capital hispalense: frente a los nueve millones de euros que cuesta a las arcas locales, supone casi 400 millones de euros de impacto en la ciudad, el 1,3% del PIB, según los datos del informe elaborado por los Empresarios Turísticos y Caixabank el año pasado.

“Consideramos que hay motivos de salud pública suficientemente justificados para suspender los desfiles procesionales en la vía pública de las hermandades y cofradías de Sevilla en la Semana Santa 2020”, explicaron en un comunicado oficial ayuntamiento y hermandades,  en el que se resaltó además que “es nuestra obligación y la de todos los ciudadanos cooperar en la consecución de los objetivos que se plantea nuestro país en esta cuestión en la actual coyuntura”. La medida ha sido aplaudida por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, que habla de decisión "responsable y necesaria para frenar el avande del coronavirus".

Los argumentos empleados en todas las ciudades son prácticamente calcados, y se basan en la evolución del virus en esta semana y el anuncio el Gobierno de España de decretar el estado de alarma, “que han llevado a la toma de medidas drásticas para concienciar a la población sobre la importancia de limitar al máximo los desplazamientos de personas en el territorio, así como recomendar que las personas permanezcan en sus domicilios el mayor tiempo posible”, resaltó el comunicado difundido en Sevilla. En este sentido, las tres partes afectadas se hicieron eco del crecimiento de los casos de afectados en todo el territorio y “el llamamiento de las autoridades a la disciplina social más estricta para conseguir frenar esta evolución”. Ante ese escenario, señalaron, “constatamos el consenso social y la práctica unanimidad de convencimiento y compresión de la sociedad sevillana ante la necesidad de tomar una medida tan dolorosa como justificada como la de suspender los desfiles procesionales de la Semana Santa 2020”.

Más allá de evitar contribuir a la propagación del virus, los elementos que llevan a anular las procesiones tienen que ver también con elementos de orden práctico. En la capital hispalense, tanto el Ayuntamiento como las hermandades son conscientes de “la práctica paralización de la actividad las próximas dos semanas y la posibilidad de tener que prorrogar esta situación por más tiempo”, a lo que añaden la “evidencia de que volver a recuperar la normalidad deberá llevar su tiempo”. No ocultan, en cualquier caso, la “presunción razonable” de que las medidas sanitarias de prevención tendrán vigencia por un periodo de tiempo más amplio, por lo que entienden que no tiene sentido postergar por más tiempo la incertidumbre sobre la Semana Santa, ya que la intención inicial era apurar los plazos e ir viendo la expansión del virus.  

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