23 oct 2020

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una luchadora incansable

Patricia Pólvora reta a la artritis reumatoide: "No voy a rendirme"

Le aconsejaron la prejubilación porque en meses iba a quedarse en silla de ruedas y no podría tener hijos

Hoy en día lidera su propia empresa, tiene un hijo de 5 años y sigue trabajando en nuevos proyectos

Cecilia Guillermo

Patricia Pólvora, luchadora incansable contra la artritis reumatoide.

Patricia Pólvora, luchadora incansable contra la artritis reumatoide. / MÒNICA TUDELA

Despertarte una mañana de invierno y no poder moverte ni un centímetro. Un dolor fuerte invade cada rincón de tu cuerpo y te inmoviliza, incluso te apaga. Es tan fuerte que constantemente te desmayas y te despiertas sin entender nada. No puedes abrir los ojos, te duele todo. Así fue cómo Patricia Pólvora se vio arrollada por la artritis reumatoide. Los médicos tardaron tres meses en dar con la dolencia, pasaban de un diagnóstico a otro. Hasta le aconsejaron la prejubilación; acabaría en silla de ruedas y no podría tener hijos.

Patricia lleva 14 años conviviendo con la enfermedad, una dolencia inflamatoria que afecta a las articulaciones y puede causar importantes limitaciones físicas. Es una reacción constante del cuerpo y la inflamación es dolorosa. El suyo es un caso grave; le acaba doliendo todo y además es crónico, no tiene fin. Existen teorías sobre si proviene de los genes o de un factor de la sangre. Cinco de cada 1.000 personas padecen esta afección en el mundo y en España están afectadas unas 240.000 personas. Los nuevos tratamientos permiten frenar el avance de algunos casos, pero no hay cura. 

Diagnóstico

Patricia creció en Suecia. Allí vivía la vida de sus sueños: tenía un piso, un buen puesto de trabajo, viajaba mucho e incluso podía dedicarle tiempo a sus 'hobbies' favoritos: cada fin de semana salía a bailar. Se encontraba a los 29 años en el punto más álgido de su vida. Con su pareja estaban planeando adoptar, hasta que despertó con el peor de los males. Además de la artritis reumatoide también se le diagnosticó lupus, una artritis de los órganos internos más difícil de gestionar.

Vivir con la cortisona

Intentó perfeccionar una rutina y técnicas que le permitieran seguir adelante "pasé de una vida superguay a un cambio de mierda pero no iba a rendirme", explica. Con la artritis la posibilidad de adopción era nula y tampoco podía quedarse embarazada por los medicamentos. Por aquel entonces sobrevivía con una dosis de 40 miligramos de Cortisona. "Me inflaba el cuerpo y estaba siempre muy cansada", describe. Fue adaptandose a los cambios, redujo su jornada laboral y mejoró su dieta. Dos horas de baño caliente, junto a la cortisona, le permitían estar medianamente bien hasta el mediodía. Después tocaba tumbarse en la cama y aguantar el dolor tras el efecto del medicamento. 

Nuevo tratamiento y nueva vida

Fue a China y a Argentina a probar medicinas alternativas porque "en ese momento te acoges a todo", explica. No hay una cura ni una clave, comer bien, un buen clima, ejercicio y descansar también ayudan. Se trasladó a Barcelona y con nuevos medicamentos mejoró. "No estaba bien, pero era una situación vivible; llegué a probar entre 10 y 15 medicamentos que iban saliendo", recuerda. Vivió con dolor hasta que le recetaron la medicación con la que está actualmente. Tenía una prórroga de cuatro meses para descansar el cuerpo antes de su primera dosis y se quedó embarazada. Mientras, montó su empresa, Teterum. Fue un embarazo de riesgo que le devolvió un cuerpo sin dolor gracias al sistema inmunitario del bebé, era como no tener enfermedad durante nueve meses. "Podía mover las manos y bailar, incluso vomitando estaba feliz. Disfruté cada segundo", explica. 

El tratamiento lo realiza cada seis meses. Es nuevo, por lo que se desconocen sus efectos secundarios o si dejará de funcionarle, pero ya no siente tanto dolor y le ha permitido volver a vivir con más fuerza. Recientemente ha publicado Doctor, no voy a rendirme, un libro en el que habla sobre la enfermedad y cómo la ha sobrellevado. Además de liderar una empresa comprometida con el trabajo social, cría a su hijo de 5 años y busca nuevos proyectos "siento que aún no he saldado mi deuda, he renacido y quiero devolverlo" sentencia.