08 jul 2020

Ir a contenido

Entidades sociales piden un pacto por la pobreza energética antes de elecciones

La Generalitat y Endesa siguen negociando como se va a pagar la deuda de las famílias pobres

Cientos de hogares dejan de gastar suministros mientras las empresas les reclaman el dinero

Elisenda Colell

Protesta de la Aliança contra la Pobresa Energética el pasado 22 de febrero.

Protesta de la Aliança contra la Pobresa Energética el pasado 22 de febrero.

Si bien en Catalunya las más de 50.000 familias pobres están protegidas por ley contra los cortes de luz, la deuda acumulada que tienen contraída con las empresas suministradoras está generando el efecto contrario: los vulnerables están dejando de usar los suministros más básicos por miedo. Lo explican a El Periódico las entidades y movimientos sociales, que critican, además, las llamadas y cartas de recobro que emiten las compañías de forma "acosadora" a los hogares vulnerables . Por ello, exigen a Endesa y a la Generalitat que firmen un acuerdo sobre como se financian sus facturas antes de que se convoquen elecciones en Catalunya. 

"Dame algo que ya esté cocinado, que no puedo gastar corriente". Es una de las frases que se está volviendo a oír en las colas del los bancos de alimentos para los más vulnerables. "Las familias más pobres están apagando la luz y la calefacción para no gastar, esta es la realidad que estamos viendo en los domicilios", subraya Susanna Roig, la referente de la Taula del Tercer Sector en temas de pobreza energética. Lo confirma también Maria Campuzano, portavoz de l'Aliança contra la Pobresa Energètica: "las familias están viviendo por debajo del consumo digno porque no se pueden permitir generar más deuda con las empresas", apunta. 

Según datos de Endesa, hay 25.000 hogares en Catalunya que no pueden pagar la luz y que les deben 22 millones de euros. Un dinero acumulado desde hace cuatro años, cuando una ley aprobada por unanimidad en el Parlament impedías las compañías cortar la luz a los más vulnerables. Pasado el verano, tras una campaña de Endesa que muchos tildaron de "amenazante", la Generalitat se sentó con la empresa para negociar si deben ser las suministradoras, o las administraciones, que asuman el coste de las facturas de los más vulnerables. El Govern propone que la empresa condone toda la deuda acumulada hasta hoy, y en el futuro las administraciones y la compañía se repartan el coste de la luz en los hogares más pobres, para que el gasto no tenga que recaer en ellos. 

Mientras no hay acuerdo, las compañías se encargan de recordar la deuda acumulada a las famílias más pobres para que la paguen en cuanto antes. "Reciben llamadas y cartas de impago constantemente, esto es acoso", denuncia Campuzano. Algo que también corrobora Roig. "Están generando una angustia en las familias que es innecesaria". Preguntado por la cuestión, un portavoz de la compañía reconoce estas notificaciones de impagos, algo que recuerda, "en ningún caso es ilegal"

Sobre la negociación con la Generalitat, Endesa es tajante. "No nos levantaremos de la mesa hasta que haya un convenio", se compromete un portavoz de la empresa en Catalunya. Y es que los primeros contactos empezaron hace casi medio año. Un hecho, pues, que demuestra que la propuesta de convenio que hizo el conseller Chakir el Homrani no han gustado a la empresa. Sobre todo la parte que dice que Endesa tendrá que hacer frente a la deuda acumulada hasta día de hoy en solitario.

"Se està trabajando, sabemos que se està trabajando", sostienen las entidades sociales, que han prometido al Govern no decir ni pío de todo el proceso negociador, a cambio que les mantengan informados de la negociación. Los intercambios de impresiones son constantes. Pero sí piden "premura" a la Generalitat, ya que temen que las elecciones se lleven por delante este pacto.  

"Los procesos electorales hacen que todo se pare: esperar los nombramientos, la burocracia... sería una lástima que se pierda esta oportunidad, se han hecho grandes avances", señala Roig. "Nos han prometido que incluso en un gobierno en funciones pueden seguir negociando, aunque la empresa sí puede retirarse de la mesa negociadora con esta excusa", señala Campuzano. 

De hecho, para presionar contra la compañía, los activistas de la Alianza Contra la Pobreza Energética han protestado frente a la sede de la compañia, y han presionado para que cientos de ayuntamientos catalanes aprueben mociones pidiendo premura y responsabilidad a la empresa.