30 mar 2020

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INFORME SOBRE LA INFANCIA

Casi la mitad de niños que viven en hogares donde solo entra un sueldo están en riesgo de pobreza

El Observatorio Social de La Caixa concluye que la recuperación económica no ha alcanzado a las capas más débiles de la sociedad

Efe

Un grupo de niños se dirige al autobús escolar en Monfero (A Coruña).

Un grupo de niños se dirige al autobús escolar en Monfero (A Coruña). / VICTOR ECHAVE / LA OPINION DE CORUÑA

Un 48,1% de los niños que viven en España en hogares donde solo trabaja uno de los progenitores está en riesgo de pobreza,  según un informe del Observatorio Social de La Caixa hecho público este martes.

El informe, titulado 'Objetivo: paliar la pobreza infantil', analiza la estrecha relación entre la pobreza infantil, el mercado de trabajo y las ayudas económicas públicas y concluye que el empleo es determinante en la pobreza infantil, incluso en épocas de bonanza económica.

El estudio constata que en el 2008 el riesgo de pobreza anclada entre los niños que vivían en hogares donde solo uno de los padres tenía empleo era del 35,5%, mientras que en el 2018 esa cifra subió al 48,1%. Según la autora del estudio, Sara Ayllón, investigadora del Departamento de Economía de la Universitat de Girona, en España, cuando solo uno de los dos progenitores está empleado, "vivir con ambos no garantiza una vida digna" para los niños.

El informe denuncia que España tiene una de las tasas de pobreza infantil más altas de Europa y al mismo tiempo es uno de los cinco países europeos que menos ayudas destinan a la infancia.

Por debajo del umbral de la pobreza

También destaca que en el 2018, el 29,9% de los niños españoles vivían por debajo del umbral de la pobreza, una cifra superior a las de antes de la crisis, lo que significa que la recuperación económica no ha alcanzado a las capas más débiles de la sociedad.

"Al inicio del período estudiado, en 2008, más de tres de cada diez niños en esta situación vivían bajo el umbral de pobreza anclada (35,5%), pero el panorama para este grupo no ha mejorado: en 2018, el 48,1% de los niños en este tipo de hogares vivían en la pobreza", señala Ayllón.

Los colectivos más vulnerables

Los más vulnerables son aquellos niños de familias en las que ninguno de los dos progenitores trabaja, lo que hace que en el 2018 fueran pobres ocho de cada diez menores en esta situación, frente a los siete de cada diez del 2008.

A estos les siguen los niños que crecen en familias monoparentales en las que el padre o la madre no trabaja (siete de cada diez son pobres).

Según Ayllón, la recesión económica tuvo importantes consecuencias en los niños, "agravando una situación ya preocupante antes de la crisis" y ha dejado que España tenga actualmente una de las tasas de pobreza infantil más elevadas de Europa.

Tomando como referencia la pobreza relativa (indicador que considera a aquellos que viven en hogares con rentas inferiores al 60 % de la renta mediana equivalente), la tasa era alta ya en 2008 (26,9%), alcanzó su máximo en el 2014 (30,2 %) y bajó ligeramente con la recuperación económica hasta llegar en el 2018 al 26,6%.

Apuesta por las ayudas directas a la infancia

El estudio incluye un apartado dedicado a "las transferencias a la infancia como mejor método para luchar contra la pobreza infantil", elaborado por los investigadores de la Universidad de Málaga Elena Bárcena, M.Carmen Blanco y Salvador Pérez. Este trabajo concluye que concentrar las ayudas económicas en la infancia es tres veces más eficaz para combatir la pobreza infantil que canalizarlas hacia toda la población en función de su nivel de renta.

Los autores estiman que un incremento del 1% en el gasto en transferencias condicionadas a la renta, como por ejemplo los subsidios de desempleo, reduce la probabilidad de que un menor esté en riesgo de pobreza entre el 2 y el 2,3 %. En cambio, si se incrementa el mismo porcentaje en el gasto destinado únicamente a la infancia, como puede ser la prestación por nacimiento y cuidado de un menor, esa probabilidad disminuye entre el 5,7 y el 6%.

En términos relativos, en el 2016 España destinaba el 3,3% del total de transferencias a la infancia, frente al 9% de la media europea, lo que sitúa a España en uno de los cinco países de la UE que menos ayudas de este tipo destina a la infancia.