La coral de los cantantes que no sabían hablar

Una logopeda de Olot crea un coro formado por pacientes con afasia, que utiliza la música como herramienta terapéutica

La idea surgió después de que ella misma se quedara sin habla, tras ser operada de un tumor cerebral

Los integrantes del coro Taliqual, de personas con afasia, en Olot. 

Los integrantes del coro Taliqual, de personas con afasia, en Olot.  / Joan Castro

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Gisela Macedo

Montserrat Massana es una logopeda de Olot (La Garrotxa) que llevaba años tratando pacientes con afasia, un trastorno del lenguaje que es provocado por lesiones neuronales. No se imaginaba que un día sería ella quien iba a necesitar ayuda para volver a hablar. Le detectaron un tumor cerebral y la mujer, licenciada en Medicina y conocedora de sus consecuencias, esperaba su operación pasando las noches en vela, preguntándose si al día siguiente se acordaría de algo, si lograría articular palabra.

Al despertar de la intervención, Massana había perdido por completo la capacidad de hablar. "Lo entendía todo, pero no me salían las palabras", recuerda. Una situación tan aterradora como frustrante para ella: "Yo, toda una logopeda, ahora estaba afásica. Sabía perfectamente qué me pasaba y por eso lo sufría todavía más", cuenta. Por suerte, ella misma había dejado preparados los ejercicios que le iban a permitir volver a ser la misma de antes.

El trabajo de su vida: la ‘Coral Taliqual’

Así, y con el paso de los años, la logopeda ha recuperado sus facultades comunicativas casi por completo. De hecho, al hablar con ella uno apenas se da cuenta de que existe dificultad alguna. Lo ha logrado con ejercicios de logopedia, de esos que ella utilizaba con sus pacientes y que tuvo que aplicarse a sí misma. Tras vivir esta experiencia y con el apoyo de su marido, quien es profesor de música, Massana fundó un coro en Olot llamado ‘Coral Taliqual’, del que hoy es directora. Eso sí, cabe decir que no se trata de un coro al uso, porque todos sus integrantes tienen algo en común: la afasia. Y utilizan la música como herramienta terapéutica. "Este ha sido el trabajo de mi vida", asegura Massana, que guarda una estrecha relación con los miembros del grupo.

La música estimula el hemisferio derecho del cerebro, que acostumbra a ser el mejor conservado después de sufrir lesiones cerebrales, según la logopeda. Allí está la función del lenguaje y la memoria, y sorprende cómo, a veces, las palabras que no salen al hablar sí lo hacen al cantar. "Además, las canciones aprendidas de memoria en el pasado se suelen conservar bastante intactas tras este tipo de lesiones", explica Massana. Basta con asistir a uno de sus ensayos para comprobarlo, y emocionarse viendo cómo Pere, a quien le cuesta pronunciar su nombre, entona de maravilla su canción: ‘Los ojos negros’, y cómo Laura introduce el tema ‘Boig per tu’ recordando que en el momento en el que la escuchó se despertó de un largo coma. Massana, al escucharla, deja caer alguna lágrima.

La familia que Massana creó

Sin duda la empatía y la fraternidad son los sentimientos que más se respiran en el salón de actos del Hospital de Olot, donde cada jueves tienen lugar los ensayos de este grupo. Se trata de personas que un día podían hablar y que al otro dejaron de poder seguir una conversación con los amigos, parejas o hijos, cuyas consecuencias han ido mucho más allá. Una de las integrantes, Núria, explica que su matrimonio terminó porque su marido no sabía cómo gestionar la nueva realidad. Joana, con su imborrable sonrisa, cuenta que sus hijos le riñen cuando no se acuerda de las cosas, y Esteve, a quien siempre le acompaña su mujer, lamenta que algunos le comienzan a mirar raro en cuanto abre la boca. Es por eso que algunos confiesan que a veces prefieren estar callados. Porque, una vez más, parece que no estamos preparados para lo distinto.

Charlando con los miembros de la ‘Coral Taliqual’ uno llega a entender que cantar no es la única razón por la que se reúnen cada semana, sino estar en un lugar donde no se sienten juzgados, donde todos comparten los mismos problemas y donde, si no les salen las palabras, no serán interrumpidos, sino ayudados. "Esto es una gran familia", afirma Joana, y todos le dan la razón.

Eternas compañeras

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Las consecuencias de las lesiones cerebrales y la afasia no terminan en quienes la sufren en sus propias carnes, sino que también arrastran a aquellos que conviven con ellas. Mientras muchos optan por huir, hay unos pocos que se quedan, como Isabel y Carme, las mujeres de Pere y Esteve, respectivamente; dos miembros de la coral a quienes siempre acompañan, después de que ambos sufrieran lesiones cerebrales. "Nos ha cambiado la vida", dice lsabel, que reconoce que siente la obligación de reprimir sus emociones en casa por el bien de los demás. "Nosotras somos las valientes, las duras", dice, y añade: "Hay días que miras atrás y te enfadas con el mundo. Él ya no hará lo que antes hacía, pero lo haremos de otra forma".

Para Carme lo más difícil de sobrellevar está siendo la renuncia a su independencia. Lo cuenta con los ojos vidriosos; ella acompaña siempre a su marido a todas partes, incluso cuando él tiene reuniones con amigos. Le pide que se quede allí con él porque necesita que le haga de traductora, ya que con el trastorno le resulta complicado hacerse entender. "Por este motivo hay muchas separaciones, aunque es mucho más habitual que el hombre deje a la mujer que al revés", asegura, e Isabel no duda en darle la razón.

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