24 oct 2020

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JUICIO INÉDITO EN BARCELONA

En el banquillo por llevar al suicidio a su amante

El fiscal pide cárcel para un hombre por inducir a su amigo íntimo a acabar con su vida, tras firmar un seguro a su favor

J. G. Albalat

Fachada de la Audiencia de Barcelona.

Fachada de la Audiencia de Barcelona. / Álvaro Monge

Supuestamente le fue mermando la moral hasta que consiguió que se suicidara tras hacerle firma un año antes una póliza de seguros a su favor. La víctima era insegura, inestable y dependiente. Buscaba afecto y una pareja estable. Enrique T. A., con quien mantenía relaciones sexuales, es una persona segura de sí misma, egocéntrica y con tendencia al perfeccionismo. En la Audiencia de Barcelona se revivirá este lunes esta historia en un inusual juicio. El fiscal reclama para Enrique T. A. cuatro años y seis meses de cárcel por un delito de inducción al suicidio y un año más de prisión por estafa en grado de tentativa, además del pago de una indemnización de 250.000 euros para los padres del fallecido.

Enrique era 15 años mayor que él. Se conocieron durante el 2010 en Barcelona, donde los dos vivían, según el relato de la acusación pública. Se hicieron amigos y amantes, protagonizando "escarceos de carácter sexual". Nunca fueron pareja, pero su contacto era diario, tanto en persona como a través de conversaciones telefónicas o mensajes de móvil. Su relación cada vez era más intensa, hasta el punto de que el 5 de abril del 2013, el acusado convenció a la víctima para que firmara una póliza de seguro de vida a su favor por 499.000 euros.

En el contrato se incluyó esta clausula: “En caso de muerte por suicidio el primer año del seguro no se cobrará el capital asegurado. En caso de que la muerte por suicidio suceda una vez finalizado el primer año, el beneficiario tiene derecho a cobrar el importe asegurado”. La justificación esgrimida por el imputado en las negociaciones con la aseguradora era que iba a constituir una sociedad con tres socios y que él iba a aportar los fondos, por lo que quería tener la seguridad de que si a uno de su compañeros le pasaba algo, él recuperaría el dinero. Desde el día en que se firmó el seguro, hasta el 14 de junio del 2014, cunando fue hallado muerto su amigo íntimo, no hay constancia de que el acusado hubiera constituyera una empresa, detalla la fiscalía.

Acoso psicológico

A partir de diciembre del 2013, Enrique T.A., en “desarrollo del plan que había urdido encaminado a decantar el estado de preocupación” de su amante “hacia un estado depresivo”, y “a sabiendas de la decisiva influencia que tenía sobre su voluntad”, comenzó a realizarle “continuas manifestaciones”  tales como “estás depre”, “cuando tú pasas de todo es que estas depre”, “¿ya vuelves a estar depre?” o “no te deprimas, siempre estas igual”, entre otras. Todo ello a la par de ejercer sobre su amante un control de sus actividades diarias, con llamadas constantes.

En marzo del 2014 todo cambio. El hombre explicó al acusado que había conocido a un chico y que estaba ilusionado, explicándole los contactos que mantenía con él. Al mes siguiente, en abril, siendo próxima la fecha del vencimiento del primer año del seguro, Enrique T.A. , siempre al entender de la fiscalía, empezó a intensificar sus pregunta sobre esa relación. “Tengo que decirte algo, pero te va a doler; él no estaba de fiesta, no está interesado en ti, y te va a hacer mucho daño, corta con él o vas a sufrir; el no te quiere”, le dijo.

El imputado siguió después con su plan para llevar a su amante “hacia un estado depresivo”. A causa de este “asedio psicológico”, incide la acusación, el muchacho verbalizó su intención de suicidarse: “Estoy pensando en quitarme la vida…y desparecer de este mundo, no estoy a gusto….sobre todo no me quiere nadie”. Esa idea le rondó por la cabeza días y días. El 14 de junio del 2014, los Mossos le hallaron muerto en su vivienda. Falleció por la ingesta de fármacos y alcohol.

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