30 mar 2020

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La prevención del efecto de una gran tormenta

'Gloria' certifica la necesidad de un nuevo urbanismo

La construcción de empresas y viviendas en el margen de los ríos se extendió en los 70

Los científicos reclaman volver a medir el oleaje para planificar cómo proteger el litoral

Óscar Hernández

Plataforma en Defensa del Ebro pide soluciones definitivas para el Delta. / SUSANA SAEZ/EFE

Tras la tormenta llega el análisis. Sobre todo para intentar entender si el desastre material y humano causado desde el pasado fin de semana por 'Gloria' podría haberse evitado o reducido. Y también para aclarar si el cambio climático aumentará la frecuencia de las súpertormentas y, por ello, debe mejorarse la prevención con un urbanismo mejor planificado haciendo caso a los científicos, que tienen propuestas basadas en años de observación e investigación.

"En los últimos años ha habido cosas que han mejorado mucho, como la gestión de las emergencias, que estos días han obtenido buena nota con la coordinación de los servicios de protección civil del país y también de los municipios", explica Joan Manuel Vilaplana, integrante del Grupo de Investigación de Riesgos Naturales (Risknat) de la Universitat de Barcelona (UB). Sin embargo, la planificación del territorio es otra cosa. "Desde la segunda mitad del siglo XX, con los planes de desarrollo finifranquistas, y hasta los años 90 hemos construido en zona inundable", denuncia Vilaplana.

Evitar zonas inundables

Para este profesor de la UB, "el problema es que el 15 % del terreno urbanizado está en zona inundable en Catalunya y eso supone 35.000 hectáreas [equivalente a 35.000 manzanas del Eixample barcelonés] con viviendas, almacenes, polígonos y fábricas". "Los ríos –añade– cuando crecen se desbordan y lo que no es  normal es que nos pongamos en medio de esas zonas". Ese desenfreno constructor no se reguló hasta el 2002. Y ahora ¿cuál es la solución?. "Se pueden construir más parques fluviales como zonas inundables, como se ha demostrado eficaz en Girona. También hay que regular el uso de las plantas bajas de viviendas del centro de esta ciudad para que no sean dormitorios". Y propone "no tener centros educativos, hospitales o residencias de ancianos en zonas inundables y, si existen, cambiar la función de esos edificios".

Vicenç Gràcia, ingeniero investigador del Laboratorio de Ingeniería Marítima de la Universitat Politècnia de Catalunya (UPC), experto en infraestructuras costeras, sostiene que "tormentas como esta que causen tanto impacto van a ser más habituales y hay que acostumbrarse porque hemos ocupado el litoral con infraestructuras como un aeropuerto, puertos, carreteras y vías de tren" pese a que el nivel del agua crece y por tanto el efecto del oleaje será cada vez mayor.

Obtener más datos del mar

"La gestión del litoral es muy compleja –añade este profesor– y podemos no hacer nada , o frenar el mar con espigones, con más sedimentos o retroceder desde la línea de costa". Entre los fallos actuales, Gràcia lamenta que se hayan dejado de hacer mediciones del oleaje en el litoral catalán por falta de financiación "lo que ha impe.dido disponer de registros a más largo plazo". Se refiere al desmantelamiento de la Red de Instrumentación Oceonagráfica (XIO, en catalán), cuya reinstalción "costaría unos 150.000 euros".

Este ingeniero de la UPC cree que deberían estudiarse además otras medidas como la plantación de posidonia "que frenaría un poco la energía del mar" y la reposición de arena, pero no necesariamente en todas las playas, sino donde esta permanezca mejor, "como se ha hecho en Holanda, pero aqui es dificil que algun municipio acepte renunciar a su playa".

Arquitectos concienciados

Albert Cuchí, director de la Escola d'Arquitectura del Vallès, en Sant Cugat, afirma que "el cambio del clima se produce a una velocidad más rápida de la que preveíamos y los fenómenos como la sequía o la lluvia serán más frecuentes y extremos". Para él, la prevención pasa por incidir en frenar el impacto sobre el clima. "Ahora estamos formando arquitectos cuya vida profesional estará marcada por este cambio climático y ya promovemos edificios con consumos mínimos de energía y con materiales de menor impacto ambiental".

Otro experto, Jordi Borja, profesor emérito de Urbanismo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), es optimista. "Estamos bastante seguros pero como vivimos en la sociedad del miedo vemos la tormenta Gloria como una tragedia. En realidad es más peligroso tener una población densa al lado de una petroquímica".