17 feb 2020

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RESOLUCIÓN JUDICIAL

El dueño de la finca de Julen: "La condena la llevo de por vida"

El juez ratifica el acuerdo alcanzado entre los padres y David Serrano, que se reconoce autor de un homicidio imprudente

Un empresario cliente del letrado de la defensa adelanta los 25.000 euros de la indemnización a los padres de Julen

Julia Camacho

David Serrano, llegando a la Audiencia de Málaga durante la investigación judicial.

David Serrano, llegando a la Audiencia de Málaga durante la investigación judicial. / EFE / Daniel Pérez

El dueño de la finca donde se encontraba el pozo en el que falleció el pequeño Julen Roselló hace un año, David Serrano, se reconoció este martes culpable de un delito de homicidio imprudente, en virtud del acuerdo alcanzado con los padres del niño para evitar la vista oral. Tras pedir perdón a la familia y expresar su intención de reparar el daño causado abonando una indemnización de 180.000 euros a los progenitores, el juez ha aceptado el acuerdo y le ha impuesto una pena de un año de cárcel, por lo que al carecer de antecedentes no pisará la prisión. “La condena la llevo de por vida, con independencia de lo que diga el juez”, lamentó Serrano a la salida de la Audiencia de Málaga.

Serrano se enfrentaba a una pena de entre tres y tres años y medio de cárcel, en función de la petición de la fiscalía o la acusación particular. Pero en el ánimo de la familia y del propio acusado no estaba celebrar el juicio y volver a revivir aquel fatídico 13 de enero en Totalán (Málaga), en el que el pequeño desapareció engullido por un pozo de 25 centímetros de diámetro y quedó atrapado durante 13 días a 71 metros de profundidad. Por este motivo, y tras una larga charla el pasado jueves entre Serrano y José Roselló en el que el primero le pidió perdón, el acuerdo se precipitó. Ahora, la pena de cárcel queda en suspenso condicionada a que durante dos años no cometa ningún delito.

Acercamiento a los padres

Así, ante el juez, Serrano ha vuelto a pedir perdón y a reconocer que no avisó de la existencia del pozo porque no fue consciente de su peligrosidad. “Nunca quise que le pasara nada al niño”, repitió en la sala. A su salida, el dueño de la finca expresó su “alivio” porque todo haya terminado. “Me he quitado un peso de encima”, apostilló, “pero llevaré lo sucedido siempre a la espalda”. También reconoció el acercamiento de los últimos días a los padres, “pero siempre partiendo de que fue un accidente, las partes no han estado alejadas porque nadie quería que le pasara nada al niño”.

El abogado de Serrano reiteró que el dueño de la finca siempre se ha arrepentido de haber comprado la finca y haber convocado a la comida aquel domingo, “se sentía culpable de haber propiciado todo el accidente”. Además de la solicitud de perdón y el reconocimiento tardío de los hechos, el juez ha tenido en cuenta para atenuar la condena el pago de la indemnización a los progenitores. En este sentido, el letrado explicó que ha sido un empresario, también cliente de su despacho en Marbella y amigo personal, quien ha adelantado el primer pago de 25.000 euros ante la incapacidad de Serrano para afrontarlo.

50 euros al mes

“Es de una persona que también ha sufrido mucho y que, al conocer el caso, no quiso que se cometiera una injusticia” y Serrano fuera a la cárcel. Así, el acuerdo ratificado por el juez contempla que el ya condenado pagará los 155.000 euros a razón de 50 euros mensuales, cantidad que podría aumentar en cuanto cambien sus circunstancias laborales. No obstante, ha dejado claro la insolvencia de su cliente para afrontar el coste del dispositivo de rescate, estimado en casi 700.000 euros, por lo que no descartó que esta reclamación acabe decayendo.