01 abr 2020

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Menores sin permiso paterno para abortar compran pastillas en internet

Las adolescentes que no tienen consentimiento paterno compran píldoras a 40 euros en webs

Médicos y farmacéuticos alertan del riesgo mortal al que se exponen

Elisenda Colell

Una joven consulta una web en la que se venden pastillas para abortar.

Una joven consulta una web en la que se venden pastillas para abortar. / FERRAN NADEU

Las menores que se quedan embarazadas en España necesitan el consentimiento de sus padres para abortar. Una amplia mayoría lo logran, pero hay una minoría, las más vulnerables, que no obtienen ese permiso (o no se atreven a pedirlo) y optan por tomar riesgos para interrumpir su embarazo. Entidades y farmacéuticos constatan que hay chicas que compran pastillas abortivas por internet y se las toman sin supervisión médica. Una situación que conlleva un riesgo "potencialmente mortal" para estas jóvenes y que, sospechan muchos expertos, no cambiará hasta que las menores de 16 a 18 años puedan abortar sin el consentimiento paterno, una medida que ya ha anunciado el nuevo Gobierno de coalición.

Según varios informes de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), en toda España cada año podría haber más de un centenar de jóvenes que abortan sin el consentimiento de sus padres. Suponen menos del 1% de los abortos que hay en todo el país. Un estudio de la ACAI del 2010, cuando las chicas de 16 a 18 años podían abortar sin el permiso de los padres, contaba que fueron 151 las que lo hicieron. Otra investigación, del 2014, señalaba que hubo 113 menores en esta situación.

A nivel oficial, ni el Ministerio de Sanidad, ni la Generalitat cuantifican el aborto adolescente, porque la estadística incluye en la misma franja de edad a las menores de edad y las chicas de 18 y 19 años. Y aún menos calculan el aborto adolescente sin consentimiento médico porque, a ojos de la Administración, atendiendo a la ley, no se produce en España.

Las más vulnerables

"En la práctica mayoría de casos logramos mediar con la familia para que las chicas menores de edad que lo desean puedan terminar el embarazo, pero al menos registramos un caso al mes de chicas que no logran este paso esencial para interrumpir el embarazo", explica Jordi Baroja, director del Centre Jove d’Atenció a les Sexualitats de Barcelona. "Son las chicas más jóvenes, con más problemática social o cuyos progenitores tienen un pensamiento contrario al aborto", describe Baroja. Y en estos casos, ¿qué ocurre? "Pues a veces vuelven diciendo que han abortado de forma espontánea, pero más tarde nos explican que consiguieron los fármacos para abortar de forma clandestina. Otras, directamente, las perdemos por el camino", expone Baroja.

Anuncios en internet

Y de forma clandestina, significa,"comprar pastillas abortivas a través de internet". Sin ningún control ni seguridad médica. Existen decenas de anuncios en la red que ofrecen Misoprostol, el principio activo que se comercializa como Cytotec. Se trata de un fármaco, legalmente solo administrado en centros sanitarios y hospitales, que induce las contracciones para expulsar el feto del útero de la madre antes de las nueve semanas de embarazo.

"Tómate cuatro pastillas, dos por vía oral y dos por vía intravaginal con un intervalo de cinco minutos. Entonces te pones de cuclillas en un barreño y así verás cómo expulsas el coágulo". Esta es la recomendación que, en internet, ofrece una persona que de forma ilegal vende este producto a una supuesta niña de 16 años que está embarazada de tres semanas. No advierte de los riesgos de fiebres, náuseas o hemorragias, ni de la necesidad de visitar un médico antes. Afirma no ser un especialista sanitario y reconoce que tiene mucha demanda: "No doy abasto". Cada pastilla cuesta 40 euros, y los envíos se hacen usando el certificado de Correos desde Madrid.

Envuelta en papel de cómic: este es el aspecto que presentaba la pastilla abortiva al llegar a El Periódico.

Una semana más tarde, el envío llega a la redacción de EL PERIÓDICO. El medicamento está envuelto en un papel de tebeo. Se encuentra dentro de un sobrr pequeño de Correos, con remitente a una oficina de la empresa pública en Madrid. Las pastillas no vienen en ninguna caja, solo va un 'blister' recortado con las cuatro pastillas pagadas. En el dorso del 'blister' se puede leer el nombre del fármaco (Cytotec), del principio activo (Misoprostol), y los gramos de medicamento que contiene cada píldora, en este caso, 0,2  miligramos.  También se puede leer inscrita la marca del fabricante, Pfizer. 

El envío clandestino de las pastillas no incluye ningún prospecto, ni ningun documento donde se expongan los efectos secundarios de la píldora. Tampoco hay ninguna fecha de caducidad ni garantías sanitarias de que el fármaco ha cumplido todos los controles sanitarios ni de fabricación.

Riesgo potencial de muerte

Médicos y farmacéuticos se llevan las manos a la cabeza al conocer estos anuncios. "Estas chicas se enfrentan a un riesgo potencialmente mortal", sentencia la doctora Montse Palacio, vicepresidenta de la Societat Catalana d’Obstetricia i Ginecologia de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya. "Aparte del riesgo de hemorragia de la menor, puede haber complicaciones médicas, por ejemplo altísimas fiebres, nauseas o chicas que tengan problemas que terminen con paros cardíacos o choques hemorrágicos", añade. "Estos tratamientos necesitan supervisión médica", subraya.

También el Col·legi Oficial de Farmacèutics de Barcelona (COFB) alerta de los riesgos para la madre de tomar estas pastillas sin ninguna supervisión. El tratamiento farmacológico abortivo implica también otro fármaco, la Mifepristona, que, dicho de forma rápida, hace que el feto no siga creciendo, para luego ser expulsado con el Misoprostol. "Sin este fármaco, la eficacia del aborto se rebaja, podría pasar que el feto no fuera expulsado y tuviera malformaciones", considera Maria Perelló, responsable del Centro de Información del Medicamento del COFB.

Tráfico de medicamentos

Al COFB "le consta" un posible abuso o mal uso de este fármaco para abortar. Según los estudios del Centro de Información del Medicamento, que consulta con varias farmacias, en el 2019 el Misoprostol supuso un 1,3% del total de notificaciones por un posible abuso o mal uso de los medicamentos recibidos por el Observatorio de Medicamentos de Abuso del COFB. Perelló, además, constata que la venta de este medicamento a través la red es "una ilegalidad que debería ser denunciada a las autoridades sanitarias". En principio, su uso para abortar solo se puede dispensar en hospitales y centros sanitarios. Aunque este fármaco se indica también para el tratamiento de úlceras. En este caso, bajo receta médica, sí lo pueden dispensar las farmacias. "Puede ser que lo obtengan desde los laboratorios, en hospitales, de farmacias o de otros países con distinta legalidad, pero su venta aquí sin receta es ilegal", recuerda.

"Nunca me sentí tan sola"

Laura no se llama Laura, pero pide ser llamada así para evitar ser reconocida. A principios de 2019, con 16 años recién cumplidos, un test de embarazo le rezó aquello que menos quería oír: estaba embarazada. "No creía que fuera real, no sabía que hacer", recuerda.

El padre de Laura ya había fallecido, y su madre se encontraba en otro país, fuera de la Unión Europea. Ella vive con sus abuelos, que describe como "muy estrictos, conservadores y católicos" y que siempre se han posicionado "en contra el aborto". Contarles su embarazo era algo que no se imaginaba bajo ningún supuesto, porque sabía que le habrían obligado a tener el bebé. Algo que ella no quería. "Yo quiero estudiar, hacer mi vida, trabajar, y teniendo un hijo habría sido cortarme las alas", explica, un año después.

Solo dos personas que sabían sobre su embarazo. Su novio, de 19 años y "del que no confiava mucho" y su mejor amiga. Fue la segunda quien "consiguió 4 pastillas abortivas". Dice que no sabe como las obtuvo, pero sospecha que fue a través de la red. ¿Sabías a lo que te enfrentabas, no tenías miedo? "Yo solo quería acabar con todo eso, y sabía que esta era lo único que podía hacer, el resto me daba igual". Agarrarse a un clavo ardiendo. Era su única esperanza.

Luego vino el dolor, "horrible", los "vómitos, mareos". "No podía andar del dolor", describe. Fue un viernes por la tarde cuando se tomó las pastillas. "Así el lunes podría ir a clase normal", justifica.  

Pero lo peor de todo fue tener que pasar por todo este calvario, totalmente sola. "Yo era una niña de 16 años … nunca me sentí tan sola en mi vida, no sabía en quién apoyarme, no tenía a nadie a mi lado", sentencia. "Veo mal que las chicas tengan que pedir el consentimiento de los padres, porque la gente no sabe cuál es la realidad de cada uno", añade.

A posteriori, Laura reflexiona de lo ocurrido. "Debía haberme puesto el preservativo, ya lo sé, pero es que hasta que no te encuentras con las consecuencias no eres consciente de la importancia, por muchas charlas que te den". Pero sale de lo vivido, con una máxima. "Te tienes que cuidar a ti misma, tienes que pensar en ti y reflexionar si quieres hacer aquello que te piden".

Laura logró acabar con su embarazo, a pesar de todos los pesares. Pero sabe que son tantísimas las que no pueden. "Hay chicas que tienen los niños cuando son adolescentes, conozco muchísimas, y no me extraña que en algunos países donde el aborto está prohibido ellas se terminen suicidando, yo sé de algunos casos".